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Antoine Walker espera rescindir su contrato con los Grizzlies en breve

· Por Demian Belmonte

Antoine Walker era una estrella de la NBA, pero su falta de disciplina para mantener el peso adecuado le terminó labrando muchos problemas. El jugador insiste en que él se siente bien así y lo que quiere es jugar.

Con 32 años cumplidos en verano, dejó de tener números de estrella cuando fichó por los Miami Heat de Pat Riley. Allí comenzó a tener un rol de suplente, pero con la importancia de un 6º hombre del equipo, algo que ya había experimentado en Dallas Mavericks dos temporadas antes. La cosa funcionó bien el primer año y el equipo, plagado de veteranos (Shaquille O'Neal, Gary Payton, Alonzo Mourning...) consiguió el anillo contra todo pronóstico.

Walker firmó unos números aceptables para los minutos que dispuso, 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias con un 43'5% en tiros de campo y un 36% en tiros de tres (el tercer mejor porcentaje de su carrera), metiendo 137 triples, en 26 minutos por partido, y jugando los 82 encuentros de temporada regular. Y a ello hay que sumar una ligera mejora estadística en los 23 partidos de play off que jugó para conseguir el anillo.

Pero al año siguiente todo salió mal. Muchos jugadores se lesionaron, incluida la estrella Dwyane Wade. El equipo estuvo a punto de no clasificarse para play off, e incluso Walker, junto con James Posey, fueron sancionados unos partidos por no estar en forma, por exceso de peso. Pero aún así, estos dos jugadores fueron claves, junto con Jason Kapono, para el resurgir de los Heat y clasificarse in extremis. Pero el batacazo en 1ª ronda de play off contra Chicago Bulls fue brutal.

Los números de Walker ese año fueron mucho peores, y aunque fue clave en partes de la temporada, esos datos se diluyen en la estadística general, que se quedó en unos mediocres 8'5 puntos y 4'3 rebotes en 23 minutos por encuentro, perdiéndose sólo cuatro, los de la sanción. En los 4 partidos de play off, sus números mejoraron hasta 11'8 puntos, metiendo la mitad de sus triples, siendo 8 los encestados, a dos por encuentro.

Aún así, fue el principio del fin. Al comenzar la 07-08, en pretemporada, tuvo una fuerte discusión con Pat Riley, que pretendía que el jugador tuviese un peso similar a sus primeras épocas en la NBA, y Walker, con 31 años, dijo que no, que él estaba bien, y que con minutos y juego cogería la forma. El jugador admite que le gusta jugar, pero no sudar y quemarse en entrenamientos aeróbicos sin balón. El entrena jugando constantemente.

Todo acabó con la pérdida de la pretemporada y un traspaso a Minnesota Timberwolves, a donde llegó sin haberse entrenado, dos días antes de empezar la temporada. Jugó, sí, y aunque su rendimiento no fue horrible, al no funcionar el equipo como esperaban, tras la salida de Kevin Garnett durante el verano, apostaron por la reconstrucción y los minutos de jugadores más jóvenes. Walker sólo fue titular una vez con los Wolves pero en marzo dejó de jugar. Le anunciaron que no contaban con él y que no jugaría salvo si había muchas lesiones. Walker intentó negociar un buyout pero no llegaron a un acuerdo. Sorprendentemente, sin hacer ruido, el jugador aceptó el ostracismo.

En los Wolves jugó 46 partidos. Para un jugador al que siempre le acusan de tener exceso de peso, tiene una media de carrera de 75 partidos por temporada. Su marca más baja eran 77 partidos hasta el momento (dejando aparte la temporada 98-99, que sólo tuvo 50 partidos).

Sus números en los Wolves fueron de 8 puntos y 3'7 rebotes por partido con un 32% en triples, metiendo 61.

Tras su marginación hasta final de temporada, fue incluido en el traspaso de OJ Mayo a Memphis Grizzlies por su condición de expiring. El jugador finaliza contrato esta temporada y cobra más de 9 millones de dólares y si el 30 de junio todavía no ha sido cortado, dispondrá de dos años más a razón de 10 millones por temporada. Eso no ocurrirá, ni en Memphis, ni en ninguna parte, porque Walker ya no vale ese contrato.

Sorprendentemente, no hubo noticias de Walker en todo el verano, salvo extradeportivas, pues robaron en su casa de Chicago un par de veces el año pasado, y en una fiesta veraniega que dio en una de sus casas, un hombre murió de un disparo. Él no tuvo que ver en la refriega pero no ayuda a su imagen.

Curiosamente, se presentó el primer día de la pretemporada en Memphis con buenas palabras e interesado por conseguir minutos de juego. Creyó que podía encajar en un equipo joven que parecía tener carencias justo en el puesto que él ocupa, ya que sólo Darrell Arthur y Hakim Warrick pueden ser considerados ala-pívots. Tras unos esperanzadores dos primeros encuentros de pretemporada, sus minutos decayeron. El cuerpo técnico le anunció que tenía que apostar por los jóvenes y que no contaría con minutos. Walker aceptó y calló.

Para haber sido un jugador tan controvertido, ¡qué diferencia con otros ejemplos como Stephon Marbury! jugador de su generación y ex-estrella como él.

Pero Walker no se resigna a este ostracismo. Tras dos meses de competición, afirma que ya ha ganado mucho dinero en su carrera y un anillo, pero con 32 años, ama el juego y lo que quiere es una oportunidad de seguir jugando antes de que sea demasiado mayor para no ser útil. Ha perdido el último año y por ello, se ha sentado a negociar con los Grizzlies una rescisión de contrato.

Tiene dos ejemplos extremos recientes. Marbury no rebaja ni una coma de su contrato y no consigue ser libre. Antonio McDyess regaló la mitad de su sueldo para desvincularse de Denver Nuggets. El primero tiene un tremendo salario de 21 millones. El segundo tenía 12 millones por dos años y cedió 6 para ser libre. Walker cobra 9. ¿Qué camino seguirá?

Se espera un acuerdo para el martes y fuentes cercanas de los Grizzlies indican que sí le concederán la rescisión. Algunos medios como el Memphis Flyer ya lo dan por hecho pero que todavía no se ha hecho público.

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