Game Crasher: Los Angeles Clippers - Dallas Mavericks
Un mal tercer cuarto condena a los Dallas Mavericks ante Los Angeles Clippers en un duelo número 80 de la temporada regular con sabor a Play-Offs (98-91)
Los Dallas Mavericks (41-38) visitan el Staples Center. Hoy no solo está en juego la presencia en Play-Offs de los tejanos, sino clasificarse como octavos y jugar ante los Golden State Warriors, séptimos ante los San Antonio Spurs, sextos ante los Oklahoma City Thunder o quintos ante el equipo al que visitan hoy, Los Angeles Clippers (51-28).
El conjunto de Doc Rivers espera rival en primera ronda con las miras puestas a acoplar de nuevo a Blake Griffin en la dinámica del equipo, algo clave si quieren que Chris Paul obre el milagro de llegar más allá de segunda ronda por primera vez en su carrera. Después de fracasar estrepitosamente en el intento de llegar a la final de conferencia el año pasado tras ir mandando 3-1 ante los Houston Rockets, este año hacerlo pasa por un más difícil todavía mayúsculo como sería vencer a los ya históricos Golden State Warriors.
10:38: Uno no se salva del tráfico en Los Angeles ni siquiera en domingo. Cuando finalmente llego al Staples Center, los alrededores del estadio ya están en plena ebullición de aficionados esperando para entrar. Bajo directamente al parquet, sin pasar por el espacio reservado a la prensa. Justo a tiempo para la comparecencia previa al duelo, exactamente un minuto antes que Doc Rivers nos salude de buen humor y nos confirme que Paul no va a jugar. Como otros compañeros periodistas, caigo en la trampa y proclamo en Twitter que Chris Paul va a ser baja. La inmediatez y la falta de cafeína nos juegan a muchos una mala pasada: Doc se refería a Paul Pierce.
10:57: Con su equipo con el agua al cuello, Rick Carlisle no podrá contar con José Juan Barea. Deron Williams también está tocado pero, si no hay ningún contratiempo, parece que va a jugar. A día de hoy Dallas no está para elegir rival en Play-Offs pero, aún así, un periodista se interesa por saber si Carlisle ha “manipulado” alguna vez los últimos encuentros de temporada regular para poder contar con un oponente más “fácil”, una cenicienta similar a la que este año van a ser los diezmados Memphis Grizzlies. Rick Carlisle dibuja su habitual cara de póquer y nos recuerda que este tipo de triquiñuelas solo se las plantean prensa y aficionados, nunca quienes compiten noche tras noche.
11:05: Dice mucho de quién es y lo que transmite Mark Cuban que sea la primera persona a quien vea al saltar a la cancha. Uno más de la plantilla, el dueño de los Mavericks parece estar a punto de echarse una siesta en el banquillo visitante. Ya sea la resaca propia de un domingo por la mañana o de ochenta partidos de temporada regular a sus espaldas, al mejor propietario de la liga se le ve agotado. Sueño despierto con que DeAndre Jordan venga a saludarle tras terminar su rutina de tiros libres prepartido, pero no habrá suerte...
11:22: Tal y como me transmitió en el partido que disfruté de Dallas este año en New Orleans, Dirk Nowitzki emana una cercanía impropia en una estrella de su calibre. Próximo a sus compañeros, bromista… El 41 de los Mavericks es el vivo reflejo de su maestro Yoda particular, el hombre que le moldeó en el gran tirador, estrella y ser humano que es hoy en día: Holger Geschwindner. Precisamente ayer vi en Netflix el muy recomendable documental The Perfect Shot, que narra la relación maestro-discípulo entre ambos. Don Nelson, Avery Johnson y Rick Carlisle le deben buena parte de los mejores años de sus carreras a Geschwindner, el genio en la sombra.
11:34: No son pocos los partidos NBA en que he visto a gente del público -mayormente chicas- más centrados en hacerse selfies durante el duelo que en disfrutar del espectáculo. Si me dedicara a repartir palmas la aficionada de hoy, sin duda, se llevaría varias. A apenas un metro de ella Dirk Nowitzki está firmando autografos pero la chica, por lo que parece, aún no ha logrado inmortalizar el selfie perfecto. Cuando por fin lo logra y vuelve al mundo real, ya es demasiado tarde: la oportunidad dorada de hacerse el selfie con una leyenda viva en vez de con las gradas vacías detrás de ella se desvanece al otro lado del túnel de vestuarios.
12:13: Un corrillo formado por niños y niñas pequeños espera con nervios la entrada de los ídolos locales a cancha. Detrás de la canasta, aguardo con la misma expectación que los pequeños la irrupción de los Clippers. De nuevo con el equipo, Blake Griffin colgándose de la canasta dá el pistoletazo de salida a la rueda de entradas. Charlo un rato con una periodista que trabaja para los Clippers, cambio de lado para ver de cerca a los jugadores tejanos y me dirijo a mi puesto a lo alto del estadio.
12:26: Nadie, ni los intérpretes del himno ni ninguno de los jugadores angelinos, se lleva una ovación tan sonora como la que resuena cuando el speaker presenta al alapívot procedente de Alemania que juega con los Dallas Mavericks. No son muchas las estrellas que se ganan el respeto de todas y cada una de las aficiones rivales, pero el mejor jugador europeo de la historia, Dirk Nowitzki, es sin duda una de ellas.
1r cuarto: Los Dallas Mavericks homenajean su versión ochentera con el precioso uniforme verde retro. JJ Redick es, un día más, el mejor Clipper de inicio. Ningún tejano parece capaz de responder al reto del ex-Duke hasta que alguien con sangre Tar Heel en las venas, Raymond Felton, salta a la cancha. Tocado por una varita mágica, Felton se convierte en un ciclón ofensivo que, por sí solo, pone a los Mavs por delante. Al final, el cuarto termina con una ligera ventaja local y sensaciones muy positivas por parte de ambos. Nadie diría que los Clippers no se juegan nada hoy; este 23-21 huele a Play-Offs.
2o cuarto: La racha de Raymond Felton está llegando a cotas dignas de NBA Jam, el modo favorito de un Jamal Crawford que ha nacido para este tipo de duelos entre pistoleros. Blake Griffin lo intenta sin éxito desde la bombilla pero los Clippers, por suerte, no parecen echar de menos sus puntos. JJ Redick, Jamal Crawford y Wesley Matthews son algunos de los nombres propios de un final de cuarto de locos, una previa al descanso brutal y nada esperada tratándose del partido número ochenta en cinco meses y medio por parte de ambos equipos (49-47).
Descanso: James Goldstein falló a su habitual cita previa al partido, pero allí está el diseñador en el intermedio para saludar a sus conocidos del bando rival y redimirse de un error impropio. Su sombrero y su chaqueta son mucho más hipnóticos que cualquier espectáculo estilo Cirque du Soleil que Clippers y Lakers se esfuercen en programar para un descanso en el que, más allá de ir a por mi segunda dosis de helado de vainilla y chocolate regado con una dosis excesiva de Oreos, no hay mucho más a destacar.
3r cuarto: Toda sensación positiva transmitida por Dallas hasta el momento se desmorona en un tercer cuarto para olvidar. Pérdidas y fallos por parte tejana dan vida a unos Clippers en los que incluso Blake Griffin, por fin, empieza a aparecer. Chris Paul juega a placer, tal y como lo demuestra la asistencia tras crossover al propio Griffin, que también se atreve a ejercer como base. JJ Redick llega a la veintena de puntos y el Staples es una fiesta a la que incluso se apunta la nueva “White Mamba” Cole Aldrich, con canastas tan inverosímiles como la que anota sobre la bocina y que terminaría siendo anulada (76-59).
4o cuarto: Los Clippers llevan toda la temporada pecando de dejarse remontar ventajas considerables, y hoy no van a hacer una excepción. Deron Williams se saca infinidad de recursos de la chistera y Charlie Villanueva se suma a una celebración alternativa que amenaza con aguar la que hasta pocos minutos antes tenía signo angelino. Doc Rivers saca la artillería pesada y, con ella, vuelve el espíritu Lob City. La doble conexión Griffin-Jordan/Paul-Griffin termina con sendos alley-oops seguidos de un triple de Jamal Crawford que sentencia cualquier esperanza visitante. Al final, victoria 98-91 para los Clippers en un partido donde cabe enmarcar el 6/23 de DeAndre Jordan desde la línea de tiros libres.
15:17: Rick Carlisle lamenta las pérdidas y el haber dejado escapar una oportunidad que convierte el duelo ante los Utah Jazz en un partido a vida o muerte. Sin muchas ganas de hablar, Carlisle desaparece puertas adentro al mismo tiempo que una leyenda de los Dallas Mavericks, Michael Finley, entra en el vestuario. Tratando de cazar las últimas impresiones de Carlisle me he perdido la rueda de prensa de Doc Rivers.
15:31: Uno no puede estar en todas partes; Dirk Nowitzki aún tiene para rato, con lo cual decido ir a la sala de prensa donde un Chris Paul ya duchado y el pequeño Chris Paul parecen tener prisa para finalizar su comparecencia. Llevo toda la tarde oyendo el run-run en el pabellón de gente que quiere volver a casa para ver el final del Masters de Augusta pero, conociendo la clase de competidor que es el base angelino, creo que en su caso las prisas son para diseccionar cada detalle del Golden State Warriors - San Antonio Spurs que empieza en media hora.
15:48: Preguntados sobre una posible pérdida de protagonismo ofensivo, DeAndre Jordan y JJ Redick afirman que sus roles no han cambiado en absoluto con la vuelta de Blake Griffin. En las mismas líneas, el mismo Griffin matiza que Doc Rivers le dijo expresamente que era él quién tenía que adaptarse a la dinámica actual del equipo, no al revés. El alapívot considera que esta apreciación ha sido, precisamente, la clave de por qué ha jugado mejor en la segunda mitad que en la primera: en vez de forzar lanzamientos ha decidido trabajar por el equipo luchando por los rebotes y fajarse oportunidades en ataque algo que, de alguna forma, le ha permitido entrar mentalmente en el partido.
16:02: No queda ni rastro de Dirk Nowitzki en el vestuario visitante, con lo cuál salimos del Staples Center con toda una tarde por delante y lamentando que este sea el último partido de temporada regular que viviremos en directo.
Aquí concluye la última crónica de Game Crasher de esta campaña 2015-2016, con las esperanzas puestas en escribir algún que otro Play-Offs Crasher narrando lo lejos (o no) que lleguen los Clippers en la postemporada. Muchas gracias a los que estáis siempre, de vez en cuando o hoy por primera vez, ha sido un privilegio vivir NBA en directo por segunda temporada consecutiva de la mano de UltimateNBA. Como decía una leyenda que no necesita presentación, “la vida puede ser maravillosa”. ¡I love this game!
