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[03/07/2012] Basket FIBA
Rudy Fernández regresa a la ACB
Por Demian Belmonte @ultimatenba | @Demian_Belmonte
Rudy Fernández abandona la NBA. Era un secreto a voces largamente predicho por muchos durante el último año, desde el momento en el que, en septiembre de 2011, alcanzaba un acuerdo con el Real Madrid por 4 temporadas.

Al estar el lockout instalado en la NBA y vigente su contrato firmado como rookie cuando fichó por Portland Trail Blazers hace 4 años, debía cumplirlo, pero tuvo tiempo durante 2 meses de volver a jugar en la ACB y sentirse importante como hacía mucho tiempo. Atrás quedaron los 3 años en Portland en los que se estancó tras un buen año como rookie.

Entró en el lockout como jugador recién traspasado a Dallas Mavericks. El recién coronado campeón de la NBA. Un momento de ilusión y esperanza para su futuro NBA con el puesto de escolta aparentemente libre y necesitado de un jugador de sus características. El obligado parón lo puso como objetivo prioritario para el Real Madrid, que pujó por él hasta conseguirlo con un contrato de 4 años y 2'7 millones de euros por temporada, un sueldo superior a los 2'18 millones de dólares que ha cobrado en su último año en la NBA, más el 50% de sus derechos de imagen.

Terminado el lockout, con Rudy obligado a volver a la NBA, el cambio de rumbo de Dallas justificado por el nuevo convenio puso al mallorquín rumbo a Denver Nuggets, un equipo joven, con un entrenador respetado y con pasado ACB, George Karl, que gusta del juego colectivo y no tan jerarquizado y especializado como pasaba con Nate McMillan. No podían ir mejor las cosas, en principio.
Rudy tenía una oportunidad en 2012. 66 partidos para demostrar que podía conseguir un puesto de titular o un rol importante y acceder a un contrato mayor que lo perpetuara en la NBA, al estilo José Manuel Calderón.

Sin embargo, no ha sido así. Tanta búsqueda de colectividad dio paso a un equipo muy profundo y con unas jerarquías no tan rígidas pero claras que lo alejaron de la titularidad. Rudy encajaba bien pero no brillaba estadísticamente. Sus partidos eran irregulares y, aunque su trabajo en la 2ª unidad, junto a un base como Andre Miller, no fue nada malo, tampoco consiguió regularidad. Cierto es que dejó de ser el triplista especialista como tuvo que ser en Portland y volvió a tirar de dos con los mejores porcentajes de su carrera NBA.

Los que lo seguían de cerca valoraban esos hechos. De lejos, se veía que seguía estancado en 8'5 puntos, 2 rebotes, 2'5 asistencias y 1 robo en 23 minutos, como en los últimos tres años. Y, con esos números, era muy difícil alcanzar el contrato deseado.

Aún encima, llegó la lesión. Una hernia discal que le comprimía el nervio ciático se fue agravando hasta el punto de que el dolor nunca desaparecía. Jugó muchos partidos así. Finalmente dijo basta, posiblemente porque el riesgo de no estar para los JJ.OO. era cada vez más fuerte. Aunque supusiera perder muchas opciones de destacar. Aunque cada vez estuviera más integrado en la dinámica del equipo y, aún con dolor, se encontraba cómodo con el tipo de juego y valorado por su entrenador.

Una vez operado, era cuestión de tiempo. La última esperanza era que los Nuggets le tendieran una Qualifying Offer de un valor de 3'2 millones de dólares para retener sus derechos que le podían haber dado una carta para jugar en la agencia libre. El 30 de junio pasó y no llegó esa opción. El Real Madrid esperaba y daba por hecho el sí. Rudy no terminaba de decirlo.

Hasta el día 11 de julio no empieza realmente el mercado NBA. El nombre de Rudy aparecía como posible opción C o D de algunos equipos en las especulaciones generales. Nada concreto. Sin la QO, y con sólo 31 partidos jugados sin ser titular, la cifra de 4 ó 5 millones de dólares sólo se la daría alguien con confianza ciega en él. No ha ocurrido, ni parece que fuera a ocurrir.

Siempre podría haber decidido intentar seguir en la NBA por menos dinero y luchar por demostrar que puede ser un titular en el futuro y también por obtener un salario mucho más alto. Sin embargo, ha decidido que no va a pasar por esa incertidumbre, en un caso muy similar al que sucedió con Sergio Rodríguez, compañero en Portland y ahora en el Real Madrid.

El día 3 de julio, el jugador ha anunciado por twitter su decisión de quedarse en el Madrid y cumplir el resto de su contrato. En la ACB se asegura el techo salarial más alto posible, puesto que su salario es el más alto de la historia de la ACB, se asegura ser jugador dominante en uno de los mejores equipos de Europa y luchar por todos los títulos año tras año.

La tentación era demasiado alta como para dejarla pasar. La NBA es la mejor liga del mundo pero ya no es el mito que otrora fue. Para un jugador europeo de élite, triunfar en la NBA puede ser un reto y un sueño pero no siempre los condicionantes vienen de cara junto al talento y el camino puede complicarse más o menos según cómo entres en la NBA, dónde tengas que ir a jugar, quién te entrene, cómo te adaptes y reacciones ante la adversidad (esto último ha hecho correr ríos de bits en la red convirtiéndole en un personaje polémico). Por ello, si las cosas no van rodadas, FIBA Europa está suficientemente valorada como para no tener que seguir en la NBA a cualquier precio.

Los hechos son los que son. Rudy tuvo 4 años para conseguir ser un titular NBA, momento en el que, con cierta probabilidad, se accede a un salario superior al que el baloncesto FIBA puede ofrecer. No lo ha conseguido, por muchas razones, con culpas repartidas. Así, cuando ha llegado el momento de tomar una decisión por primera vez de cara al mercado, ha elegido volver porque la FIBA es competitiva salarialmente y deportivamente a lo que le ofrece a corto plazo la NBA.

Suerte, Rudy, con las consecuencias de tu decisión. Desde UltimateNBA esperamos que todo te salga bien, aunque tengamos que perderte para la NBA.