Finalmente, Ron Artest volvió a jugar pocos partidos después de haber sido apartado del equipo, pero la investigación ha seguido su curso y ahora ha sido acusado de cuatro cargos: agresión y daños corporales a su esposa, restricción de libertad y de disuasión a un testigo para no denunciar la situación.
Cada cargo tiene una pena máxima de un año de prisión. Ahora, el jugador de Sacramento tiene que enfrentarse, con todo su pasado violento como rémora, a un juicio que le podría condenar a cuatro años en la cárcel. La acusación formal se hizo efectiva el martes y hoy jueves, el jugador tiene una citación para responder por los cargos presentados.
El problemático e incontrolable jugador dice que está arrepentido, que ha fallado como esposo y como padre y ha pedido disculpas a todos. Está colaborando en todo momento. Mientras tanto, sigue jugando con los Kings.