Noticias

[27/08/2020] Editorial
Los jugadores interrumpen la competición como protesta ante la violencia racial
Por ultimatenba.com @ultimatenba

Cuando los jugadores se plantearon en junio no reiniciar en la burbuja de Orlando para secundar las protestas raciales que había por todo el país, hubo mucha presión e incomprensión. "¿Qué tendrá que ver? ¿De qué sirve? Sois millonarios, no sois como los pobres de la calle, se pierden muchos millones si no hay competición y peligra la del año que viene", etc. Son muchas de las frases que se escucharon en su momento.

Al final, decidieron continuar. The show must go on, como la célebre canción de Queen. Se pusieron camisetas con muchas frases de demanda, Black Lives Matter como lema principal y ya. La vida ha seguido y nada ha cambiado.

Cuando todo el mundo puede ver el vídeo donde un hombre negro, retenido por tres policías blancos, se levanta, da la vuelta al coche, andando, de espaldas a los policías, que le perseguían con la pistola en mano pero sin usar el cuerpo para pararlo por desobediencia a la autoridad, abre la puerta del coche (parece que sus tres hijos pequeños estaban dentro), con un policía agarrándolo de la camiseta pero sin dejar de apuntarlo con el arma y, en ese momento, le descerraja 7 tiros en el cuerpo sin ni siquiera haber intentado tirar del cuerpo para atrás antes de decidir disparar, lo único que puede hacer el mundo es decidir en qué lado está.

Estados Unidos necesita un profundo cambio social, como en muchas otras partes, todo sea dicho. La desigualdad socioeconómica, tanto por pobreza estructural, como por diferencia de oportunidades, como por asociación a la raza y los ghettos, aunado a la política de armas imperante, está llegando a un punto de no retorno, multiplicado además por las consecuencias del Covid-19, donde el virus ha hecho estragos en la población en números absolutos más que en otro lugar de esta bola de barro.

Los jugadores de la NBA, empezando por los primeros que iban a jugar anoche, Milwaukee Bucks, decidieron que era hora de mandar un mensaje más fuerte, por mucho que pueda ser sólo simbólico. Algo que sí abriera noticiarios. Algo que generase una chispa que prenda un fuego. Porque no se sentían bien consigo mismos jugando como si no pasara nada fuera. Fue en Milwaukee donde se produjo el lamentable suceso y fueron los Bucks los que se encontraron con poder tomar la decisión primero aunque los primeros rumores de querer dar una respuesta vinieron de los jugadores de los Raptors y Celtics, que iban a jugar este jueves. A partir de ahí, las reuniones parciales en Orlando se sucedieron y, a la hora del partido, los Bucks no saltaron a la cancha. Los Magic, que sí salieron porque la decisión no estuvo tomada hasta el último minuto, respetaron el hecho y se fueron también.

La Asociación de jugadores apoyó rápidamente la propuesta y la NBA tomó la decisión de secundar en un escueto comunicado donde sólo anuncian que los partidos están siendo aplazados.

Durante la noche del miércoles se ha producido una gran reunión. Se pide más apoyo de la NBA como institución y más implicación de los dueños (algunos de ellos muy conservadores y pro-Trump). Según parece, una votación para continuar o cancelar se ha producido y serían los Lakers y Clippers, liderados por LeBron James, los más reacios, votando en contra de continuar. Quieren mantener la presión para ejercer algún cambio social significativo pero hace falta mucha más implicación y una hoja de ruta que lleve a alguna parte.

Nada va a cambiar de un día para otro pero todo es la suma de pequeños cambios, con mucha carga simbólica y mensaje social, que impulsen otro tipo de cambios estructurales más profundos que llegue a todas las capas de la sociedad civil.

No estaría de más reeditar La marcha del millón de hombres, ocurrida en 1995.

En la NBA, el efecto simbólico de parar la competición, la semilla ya ha sido puesta, y es el resto de la sociedad la que debe reaccionar de forma más coordinada dejando atrás las protestas violentas perfectamente entendibles desde el punto de vista humano. En cuanto a los jugadores, o se cancela y lideran algo mucho más fuerte de inmediato para continuar el impulso dado, o lo mejor es continuar la competición, acabar cuanto antes y centrarse en la campaña electoral de noviembre, incluso poniendo en riesgo el futuro de la competición si realmente quieren conseguir algo de verdad.

Sea como fuere, es la sociedad en bloque la que debe forzar un cambio, empezando por los que miran a otro lado. Porque si sigue así, serán forzados a mirar de frente al problema y será peor que aceptar el cambio voluntariamente.

Esto va de racismo, sí, pero también va de ricos contra pobres. Esto va de una sociedad desigual que busca un equilibrio mayor y un respeto mutuo que mejore la calidad de vida en el mundo. Esto no es solamente una queja por las acciones policiales, que reflejan con sus acciones, únicamente, la formación, educación y órdenes que reciben en un ambiente que ya se encuentra asentado, en el que crecen con prejuicios actuando como capataces discriminatorios mostrando un reflejo más de nuestra sociedad. No se pide nada más y nada menos que tender con más fuerza a cumplir con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Que no sea sólo papel mojado y un bonito manifiesto. Y para que mejore la parte menos desfavorecida, la parte más favorecida tiene que ceder. Es ley de vida.

Ojalá sirva para algo.

Actualización:

Mediada la tarde del jueves 27, Woj adelanta que la competición se va a reanudar. Todavía habrá más reuniones y los partidos programados para ese mismo día también se aplazarán. Lo más probable parece que ambos días pospuestos simplemente supongan un desplazamiento sencillo de todo el calendario y se continúe el sábado 29 con los partidos que correspondían al día 26.

La NBA y la NBPA (Asociación de jugadores), han llegado a un acuerdo para crear un programa que pueda ejecutar iniciativas de los jugadores. Los propietarios han aceptado la disposición, instados por Michael Jordan, único propietario mayoritario de raza negra de la NBA.