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[25/08/2020] Mercado NBA
Los Sixers despiden a Brett Brown tras 7 años
Por Demian Belmonte @ultimatenba | @Demian_Belmonte

Los Sixers han decidido cortar lazos con el entrenador Brett Brown tras el 4-0 recibido en 1ª ronda contra los Celtics.

Philadelphia 76ers tenía unas expectativas muy grandes esta temporada tras perder la temporada pasada contra Toronto Raptors, a la postre campeón, en el 7º partido, con un afortunadísimo triple desde la esquina de Kawhi Leonard en uno de los finales más apretados de la historia de la NBA. Estas expectativas ya no se estaban cumpliendo durante la temporada, ya que sólo pudieron quedar 6º de Conferencia Este, a 6 partidos del 3º puesto, que ha ocupado el equipo que lo ha eliminado en 1ª ronda.

Esta situación ha culminado un proceso que se inició hace 7 años.  Era la época de Sam Hinkie, llamada popularmente "The Process", cuando formaron un polémico equipo de baratillo para poder tener los mejores proyectos del draft durante varios años, no exentos de problemas, ya que tanto Ben Simmons como Joel Embiid se perdieron muchos partidos, e incluso temporadas, por lesión, en los inicios de sus carreras. Todo bajo el mando de Brett Brown que, tras 4 duras temporadas, incluída una con Sergio Rodríguez, y la madurez del proceso, comenzaron su periplo por los playoff.

Fue la entrada de Ben Simmons en juego en 2017, tras un año en blanco por problemas físicos tras ser elegido en el draft 2016, la que revolucionó el equipo, que ya había dado muestras de mejoría al final del año anterior. De 28 victorias pasaron a 52, llegando a Semifinales de Conferencia Este, resultado que repitieron al año siguiente con la ya citada derrota in extremis ante Toronto.

Sin embargo, hubo muchos cambios rápidos a partir de la temporada 2018-2019, que modificaron el clima de unidad y equipo que existía por haber salido todos juntos del barro de la mediocridad. Los traspasos para atraer gente de primer nivel no funcionaron del todo, comprometieron el margen salarial del equipo y dejaron marchar a jugadores que habían aportado cosas importantes. El responsable es Elton Brand, que llevaba un par de años en el equipo desde su retirada como jugador y había ascendido tras la marcha de Bryan Colangelo por su escándalo con las cuentas falsas de twitter que manejaba.

Hasta ese momento, apenas habían tomado unas pocas decisiones relacionadas con jugadores que no habían terminado de encajar y, sobre todo, porque sus mejores elecciones en el draft fueron siempre interiores. Con la llegada de Joel Embiid, esos interiores fueron descartados de tal manera que también fueron devaluados. Gente como Nerlens Noel y Jahlil Okafor, pívots de otra época, quizá, siguen encontrando equipo pero apenas rol que demuestre la calidad que atesoran.

Otra de las claves de la revolución de 2017 fue JJ Redick, excelso tirador que, a medida que los años pasaban, fue capaz de ir haciéndose hueco a pesar de su 1'93 m. muy corto para un escolta aunque, en los últimos tiempos NBA, donde la estatura perimetral está bajando luego esas épocas de principios de 2000 cuando un escolta tenía que medir 2 metros para competir con los Kobe, Carter, etc. Llegó con 33 años y se marcó su mejor temporada como profesional. Llegó como agente libre y renovó para la 2018-2019, manteniendo el nivel.

¿Qué pasó durante la 2018-2019, la mejor temporada en los tiempos recientes de los Sixers?

Se fueron a principios de temporada Richaun Holmes y Timothe Luwawu, exponentes del Process. Se estaban quedando atrás ante la llegada de gente de 1º nivel y ya no eran tan necesarios. Fue en ese momento lo que les permitió mejorar a élite y, a la vez, empezó a disminuir la sensación de unidad que existía. En noviembre de 2018 aprovecharon la mala relación de Jimmy Butler en Minnesota para traérselo "barato". Mandaron a Jerryd Bayless, Robert Covington y Dario Saric en su lugar. Bayless llegó junto a Sergio pero sus constantes lesiones en la muñeca impidieron mayor impacto. Ya no está en la NBA. Robert Covington se había convertido en el superviviente estrella de la fase inicial del Process, antes de las elecciones top del draft, siendo capaz de convertirse en un titular asentado sin haber sido elegido en el draft. Saric, que había sido importante en los dos primeros años, esa temporada estaba perdiendo protagonismo.

En febrero de 2019, tuvieron la oportunidad de traer a otro titular de nivel, Tobias Harris, y no la desaprovecharon. Vendieron primeras rondas por primera vez y dieron jóvenes o gente útil como Landry Shamet, Wilson Chandler y Mike Muscala. Junto a Harris llegaron Mike Scott y Boban Marjanovic. Con esto ya tenían un quinteto importantísimo, con Simmons-Redick-Butler-Harris-Embiid. Por ello, Elton Brand llevó a sus chicos a luchar por todo, aunque, realmente, se quedaron igual que el año pasado, si bien las sensaciones fueron que podrían haberse llevado el anillo de no ser por ese azaroso triple de Leonard.

También hubo otra decisión importante durante esa temporada. La salida de un Markelle Fultz marcado por la mala suerte por una lesión tan absurda como complicada que costó mucho tiempo encontrar una solución. Cuando ya veían por fin la luz al final del túnel y el diagnóstico se había conseguido, decidieron prescindir de él. Un base. Total, tenían a Simmons ¿no? quién lo iba a decir. Fultz no es todavía el jugador que se esperaba pero, este año, en Orlando, ha vuelto a ser un jugador con futuro, 12 puntos más 5 asistencias y sólo 22 años. Igual fue un poco pronto para "regalarlo" por una 1ª ronda baja y liberación salarial que ya se veía que en verano iba a ser necesario.

No obstante, acabaron en todo lo alto y afrontaban esta temporada con mucha ambición.

La primera, en la frente. Jimmy Butler, controvertido como él solo pero con una mentalidad ganadora como ninguno, decide salirse de su contrato porque quiere un máximo salarial y todo termina en un sign-and-trade por el que sacan a un joven Josh Richardson, ya útil pero mucho por madurar. Menos daba una piedra, porque ése era el riesgo cuando se trajeron a Butler, que acababa contrato y no renovara. A pesar del éxito de la temporada, era demasiado dar dos contratos máximos de renovación tanto a Butler como a Harris, y su deseo de irse a Miami fue más fuerte ya que cumplían con sus deseos salariales y el proyecto deportivo.

En ese proceso, al menos, obtuvieron a un Richardson con muchos años por delante pero, también, mucha responsabilidad ante el nuevo reto. No sólo por esa razón, sino por el hecho de que JJ Redick no renovó y se fue a los Pelicans. Llevaba dos temporadas en las que pudieron ficharlo y renovarlo gracias al espacio salarial existente hasta entonces pero eso se había acabado y no tenían los derechos Bird para poder renovarlo sin pensar en el impuesto de lujo. Tenían que renovar a Harris, extender a Simmons, Embiid ya tenía un gran contrato firmado anteriormente... y sólo había dinero para un gran fichaje. Demasiado para alguien que ya tenía 35 años y pedía más de 10 millones por temporada. Los Pelicans le ofrecieron 2 años a 13 por temporada y se fue. Por tanto, decidieron que Furkan Korkmaz sería el sustituto tirador de Redick. Un jugador joven al que habían descartado el año anterior al no extenderle el 4º año de contrato rookie por lo que era agente libre en ese momento. Un contrato por el mínimo y arreglado. A ganar responsabilidad. Y lo hizo, con buenos porcentajes y casi 10 puntos por partido. Pero nada que ver. Llegados los playoff, marginal completamente.

La otra consecuencia de la falta de margen salarial fue dejar marchar al corazón del equipo, el base suplente TJ McConnell. Con Covington, el otro exponente de la fase inicial del Process. Un base inteligente, con corazón y enérgico pero sin tiro y con un físico mediocre, que fue capaz de tirar del equipo en momentos importantes. Tras 4 años con contrato por el mínimo salarial superando año a año el no tener sueldo garantizado, cuando hubo que soltarle dinero, no se lo dieron. Así que se fue a Indiana por solamente 3'5 millones anuales.

¿Para quién fue el margen que había para fichar? Para el veterano pívot Al Horford, que terminaba contrato precisamente en Boston Celtics, que ya los había eliminado dos años antes. Con 33 años y pilar fundamental de los Celtics de los tres años anteriores así como de los Hawks los 8 años previos, le dieron 28 millones por temporada, esperando ayudar a Embiid, ofrecer defensa, rebote y buena circulación de balón. Fue una decisión discutida por los 4 años de contrato pero no tanto por el rol que iba a desempeñar, necesario para descargar a Embiid y dejarle más responsabilidad ofensiva.

El resultado fue que, durante esta temporada, el tiro perimetral eléctrico que había caracterizado a los Sixers con la dirección de un Ben Simmons atípico al ser tan grande, la intimidación de un Embiid que se atiborraba a puntos al haber tanto espacio, y una 2ª unidad dirigida por el ídolo local, que mantenía la energía, desapareció. Funcionaban, no tan bien como el año anterior pero ahí estaban. Conocedores del problema, en febrero de 2020 consiguieron traerse a Alec Burks y Glenn Robinson III dando segundas rondas para reforzar esa carencia. Encajaron bien, sí, pero claro, visto ahora en retrospectiva, no puedes pedir la misma responsabilidad en playoff.

Llega la pandemia, llega la interrupción, llega la burbuja y resulta que Ben Simmons se lesiona justo antes de playoff. No hay base suplente más que un Raul Neto que cumplió durante la temporada como sustituto de McConnell pero, cuando llegaron los playoff, no le dieron minutos.

Sin Simmons no hubo dirección. Richardson se tuvo que multiplicar sin éxito, bajando su nivel de asistencias y su anotación con respecto a su anterior año en Miami. Sin tiradores, no hubo espacios. Sin ellos, Embiid bajó prestaciones ya durante la temporada regular pero, en estos playoff, a pesar de sus 30 puntos por partido, era pegarse contra un muro sin espacios y se estorbaba con Horford, que bajó mucho su rendimiento. Poca eficiencia de juego y malos porcentajes de todos ante unos Celtics mucho más vertebrados que supieron suplir la ausencia de Horford con bastante facilidad usando sólo una excepción salarial para fichar a Enes Kanter, renovar a Daniel Theis por un sueldo similar al de Kanter, ofreciéndole muchos más minutos, así como promocionar al joven Robert Williams. Entre los tres han cobrado esta temporada 12 millones.

¿Eso es culpa de Brett Brown? Responsabilidad tiene pero no parece probable. Están comprometidos a nivel salarial hasta las cejas y ya están en impuesto de lujo para el año que viene. No darle a Brown la oportunidad de ajustar el año que viene un problema que no generó él no casa con la tendencia de un grupo de franquicias que intentan mantener año tras año al mismo entrenador porque confían en su estilo y no le echan las culpas de la plantilla que le ponen. Spurs, Jazz, Pacers, Blazers, Mavs, Celtics y, hasta ahora, Sixers, llevan muchos años con el mismo entrenador y saben que es poco a poco como se construyen los proyectos, ajustando año a año y no siempre es de crecimiento positivo.

En los Sixers, la sensación de fracaso es importante pero el riesgo que se tomó cuando se trajo a Butler tiene ahora sus consecuencias. Subieron rápido pero había que renovar a las jóvenes estrellas y renovar a los veteranos recién llegados para mantener el bloque de élite. Todo no se podía y lo sabían de antemano. Toca ajustar sin margen salarial. Eso no es cosa del entrenador. Es cosa de Elton Brand. Es el responsable. Probablemente hizo bien pero es discutible que necesitasen un cambio de estilo ahora mismo. Había que traer piezas adecuadas, había que ajustar, cosa que tendrán que hacer de todas maneras. Ahora todo pasa por empezar de cero, con nuevo entrenador y con la necesidad de fichar barato y acertar, o vender una de las estrellas para conseguir lo que necesitan, lo que supone perder potencia. Ya ha declarado que no tienen intención de traspasar a Embiid o Simmons.

Que no esperen volver a ser aspirantes de repente. Brown no se merecía esto pero eso no significa que no puedan mejorar acertando con el nuevo entrenador y con los ajustes, puesto que tampoco están tan lejos ya que el talento ya está ahí. Simplemente, la competencia existe y se debe tener paciencia con un grupo tan joven (incluída la gerencia) que, impacientemente, vieron que se podían comer el mundo y se comieron un rosco. Toca aprender. Ya no será con Brown.