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[03/02/2013] Actualidad NBA
El extraño caso púrpura y oro
Por Raúl Barrena @ultimatenba | @rbarrena5

Para cualquier aficionado que apenas siga la liga, ver el lugar de los Lakers en la clasificación debería ser bastante chocante. ¿Cómo un equipo con Bryant, Gasol, Howard y Nash puede estar décimo de su conferencia? ¿No eran máximos favoritos? Sin embargo, una situación que parecía cuestión de tiempo que cambiara, se ha convertido a estas alturas en la tónica de la temporada, y pocas esperanzas caben ya de que los Lakers se recuperen a tiempo.

El desatado optimismo de los aficionados del equipo rico de Los Angeles se ha tornado pesimismo, ¿pero cómo hemos llegado a este punto? ¿Cuáles son las causas? Para entenderlo deberíamos remontarnos al pasado verano, o incluso un poco más atrás. En las dos últimas temporadas, los Lakers fueron eliminados 0-4 por Dallas en la final de conferencia de la última temporada de Phil Jackson en el banquillo y 1-4 en segunda ronda durante la última temporada, ya con Mike Brown como entrenador.

La reacción no se haría esperar, y desde las oficinas se pusieron rápidamente a trabajar para estirar la vida del proyecto hasta entonces comandado por Bryant, Gasol y Bynum; renovándose para volver a tratar de asaltar el anillo en los últimos años previos a la retirada de la que ha sido estrella indiscutible del equipo desde la marcha de Shaquille O’Neal.

Primero llegaría Steve Nash desde la agencia libre, y las calles de Los Angeles se llenaron de camisetas del base canadiense. Aún así, el fichaje tenía dos incógnitas. Por un lado la edad de Nash, que cumplirá 39 años la semana que viene. Por el otro, las dudas acerca de su compatibilidad en cancha con el propio Kobe. De esta forma, no tardaron en oírse las voces que clamaban que éste debería adaptar su juego para que el nuevo base angelino pudiera desplegar el suyo.

Sin embargo, ese fichaje quedo en nada cuando la Dwightmare llegó a su fin. Los Lakers se desprendían de su pívot titular, Andrew Bynum, y daban la bienvenida al posiblemente mejor 5 de la competición. Parecía un fichaje redondo, más aún teniendo en cuenta el historial de lesiones de Bynum, y de esta forma formaban un quinteto temible con Nash-Bryant-World Peace-Gasol-Howard. En este caso, el principal problema del traspaso parecía que llegaría el próximo verano, cuando la necesaria renovación de Dwight, unida al nuevo convenio deportivo, daría lugar a una inmensa multa relativa al impuesto de lujo que probablemente desembocara en nuevos traspasos. No obstante, era un problema “insignificante” por el momento.

Los Lakers se encontraban de nuevo preparados para luchar por el anillo, aunque conscientes de que necesitarían un período de adaptación que ya sufrió en su día Miami, pero que al fin y al cabo acabó llevando a los Heat hasta el título.

Lo que no esperaban era la magnitud de ese período, que rápidamente se evidenció en pretemporada. 0 victorias y 8 derrotas que no hacían más que disparar las dudas hacia el proyecto, y que rápidamente señalaron a un lugar: Mike Brown. El que fuera relevo de Phil Jackson no parecía el entrenador adecuado para el grupo de estrellas formado desde los despachos, y si desde verano ya se habían alzado voces que dudaban de la presencia del excoach de los Cavaliers como el hombre requerido, tras la pretemporada pasó a estar en la cuerda floja.

Aún así, no era el único factor a tener en cuenta. Pau Gasol no estaba en su mejor momento de forma tras pasar un nuevo verano con la selección española, Steve Nash no desplegaba su mejor versión y Dwight Howard no estaba ni mucho menos físicamente al 100%.
Una semana después, los Lakers eran colistas de la conferencia Oeste con un record de 1-4 y, para colmo, Steve Nash estaría un mes de baja. El cambio no se hizo más de rogar, y Mike Brown fue despedido. En su lugar, Mike D’Antoni ocuparía el banquillo.

Si bien la primera semana el juego del equipo angelino mejoró, a pesar de que D’Antoni todavía no se había estrenado, poco tardaron en volver los fantasmas, y con ello las dudas. En esa ocasión el señalado fue Pau. El español no parecía encontrar su hueco en la plantilla y, lo que es peor, daba toda impresión de ser incompatible con Howard, siendo su rendimiento bastante menor del deseado. Pidió jugar más cerca del aro, pero entonces los espacios para el pívot eran menores y enseguida se especulo acerca de su traspaso.

Por suerte para él, el destino quiso que se lesionara, y cada partido que los Lakers perdían con él de baja eran más los que le echaban de menos. Sin ir más lejos, Magic Johnson pasó de decir que era necesario traspasarlo a que era la solución a los problemas. Ni tan blanco ni tan negro, una vez volvieron Pau y Steve los Lakers siguieron acumulando derrotas, y la posterior lesión de Jordan Hill para lo que resta de temporada tampoco ayudó.

Tratando de encontrar soluciones a este complicado acertijo, D’Antoni tomó la decisión de dejar a Pau en el banquillo como sexto hombre, siendo Earl Clark el titular en los últimos encuentros. La decisión no gustó en absoluto a Gasol, y si bien a medida que pasan los partidos no parece que vaya a forzar un traspaso, es evidente que no está contento con su actual, pero quizás necesario rol.

Así, si echamos un ojo hacia otro de los supuestos focos del problema, el estilo de Mike D’Antoni siempre se ha caracterizado por el juego rápido y el ataque en partidos en los que daba igual recibir 100 puntos si anotabas 110. El poderío ofensivo de los Lakers, unido a la presencia del base que había comandado ese estilo en los Suns, parecía incitar a que fuera factible conseguir el anillo jugando como hiciera Phoenix en su día, pero analizando en profundidad rápidamente nos percatamos de que no es así.

Kobe Bryant tiene 34 años. Pau Gasol tiene 32. Metta World Peace cumplió 33 el pasado noviembre. Jamison, uno de los fichajes este verano, tiene ya 36, y Nash suma otros 38. Así pues, cuando 5 de tus 6 jugadores con más minutos acumulan un promedio de edad de más de 34 años, jugar a correr puede no ser lo más apropiado. Además, ni Pau Gasol ni Dwight Howard pueden hacer de Boris Diaw y Amare Stoudamire.

Pese a todos esos problemas, recién comenzado el mes de febrero da la impresión de que los Lakers puedan haber encontrado un poco de luz en el camino. Para ello, parece que los principales pesos gordos del equipo se reunieron junto a Mike D’Antoni para tratar de enderezar la situación, dado como resultado el regreso de ciertas tácticas del estilo que en su día inculcó Phil Jackson.

No obstante, quizás el cambio principal podría estar originado en cuestión de actitud e intensidad, algo de lo que el equipo no ha podido precisamente presumir últimamente. Con jugadores como Nash o Gasol pasando apuros en defensa y otros como Howard sin rendir según lo acorde a su estatus, las ganas y la entrega de Earl Clark comenzó a resaltar en estos Lakers multiplicando los minutos en pista.

Así las cosas, ese debería ser el camino a seguir para los Lakers cuando, después de todo, apenas 4 partidos les separan de los Play-Offs, y si bien nadie les asegura que puedan batir a equipos como San Antonio u Oklahoma, seguro que de conseguir alcanzarlos ninguno de ellos los desearía en primera ronda. La cuestión es, ¿están a tiempo de evitar una de las mayores catástrofes deportivas de la historia?

Queda por resolver una cuestión sobre el porqué de los problemas de los Lakers, y si bien a estas alturas la recién mencionada actitud de los jugadores es un punto a tener en cuenta, es algo que surge con el paso de los partidos pero que no aclara la raíz del problema.

Si recapitulamos, nos encontramos con dos entrenadores, los cuales ninguno de ellos parecía desde el principio el más indicado para el trabajo. Observamos también un grupo plagado de All-Star, pero bastante veterano a la par, siendo Howard la única pieza clave que baja de los 32 años. Por último, desde el momento en que se realizaron los fichajes de Nash y Howard había dudas acerca de su compatibilidad con Bryant y Gasol respectivamente, si bien todo aficionado de los Lakers confiaba en la calidad de sus jugadores para resolverlas favorablemente para los intereses de la franquicia.

Y lo que tienen en común todos estos problemas es que todos ellos podían haber sido previstos en mayor o en menor medida desde los despachos a la hora de configurar la plantilla que debía volver a colocar al hermano rico de Los Angeles en lo más alto, porque la calidad que atesora cada uno de sus componentes individualmente nos puede cegar a cualquiera, pero no siempre los mejores individuos forman el mejor equipo.