Final NBA - Cuarto Partido
El Staples Center de Los Angeles vivió una jornada histórica. Y no para los Lakers, sino para su eterno rival, Boston Celtics. 24 puntos remontaron (45-21, min.18), haciendo honor a su apelativo, los Orgullosos Verdes. La mayor remontada de la historia en unas Finales. Y encima en el Staples. Gloria divina para una franquicia necesitada de éxitos.
Los de Phil Jackson salieron a por todas, sabedores de que no tenían margen de error. Lamar Odom quiso reivindicarse, tras una discretísima serie. Acabó con 15 puntos la primera parte, pero se diluyó y sólo anotó 4 más en la segunda. Kobe no anotaba, pero daba igual. Pau Gasol, que acabó el partido con 17 puntos y 10 rebotes, defendió de nuevo a Kevin Garnett (16-11). Ambos están por debajo de lo que se esperaba de ellos en las series, pero parece que los Lakers echan más en falta al español que los Celtics a su número 5.
Tras llegarse con 57-40 al descanso, un fulminante 15-31 en el tercer cuarto igualó la serie. Y en los minutos finales, Kobe Bryant, más solo que nunca, no pudo evitar la derrota de los suyos. Sasha Vujacic, el héroe del tercer partido, firmó un 1 de 9 en triples (en progresión de un mítico 2 de 18). A los angelinos pareció pesarles demasiado la responsabilidad y en ataque sólo colaboraron con su MVP realizándole algún que otro bloqueo.
Al final, los Celtics buscaron a Paul Pierce (20 puntos), pero encontraron sobre todo a Ray Allen (19) y James Posey (18), que anotó dos de sus cuatro triples en los últimos minutos. El último, a falta de 1:13, supuso el 87-92 y colocó a los Lakers en una situación desesperada.
Merece la pena detenerse en la trayectoria de Posey. Tras pasar, sin pena ni gloria, por Denver y Houston, el alero coincidió con Pau Gasol durante dos temporadas en Memphis, y Hubie Brown llegó a decir de él que era el mejor jugador del equipo. Luego se marchó a Miami Heat, donde ayudó con su entrega y sus triples a lograr el anillo. Pero salió de la franquicia por la puerta de atrás, peleado con Pat Riley, y ya con 31 años llegó a Boston esta temporada con una salario muy modesto para la NBA: 3 millones de dólares.
La puntilla al partido la puso Allen quien, con 32 años, rompió con una facilidad pasmosa a Sasha Vujacic, de 24, anotando una bandeja que colocaba el 89-94. Irremontable para Lakers, que necesitaban un milagro que no llegó.
Las caras de los angelinos eran un poema. Las propias de unos jugadores que habían echado a perder una ventaja de 24 puntos. 3-1. Ningún equipo ha remontado tres match ball en unas Finales de la NBA. Y parece casi imposible que los Lakers lo puedan lograr. El quinto partido se jugará el próximo domingo (madrugada del domingo al lunes, 3:00 hora española).
Seguro que más de un seguidor céltico deseará la derrota de los suyos para que las series vuelvan a Boston. Y, ahí sí, volver a fumar el puro de la victoria.