Los 14 puntos anotados por los Hawks en el último cuarto sentenciaron al equipo de Mike Woodson y le dejaron la victoria en la mano a los Pistons, que como suele ser habitual, no desaprovecharon la oportinidad.
Haste ese fatídico último periodo los Hawks llevaban controlado el choque gracias sobre todo a su superioridad reboteadora (47-34 para Atlanta)