Historias de ayer y hoy presentan a......

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Moderador: Demian

Notapor wallace x 2 » Dom May 29, 2005 10:05 am

Reggie Miller, de perder contra su hermana a leyenda de la NBA



Donnie Walsh se la jugó en 1987. Todo Indiana demandaba que los Pacers eligieran en el ‘draft’ a Steve Alford, el ídolo local que iba para leyenda. Pero el General Manager de los Pacers apostó por Reggie Miller, un esmirriado escolta que ocupaba el mismo puesto que Alford y que según los rumores que circulaban en la época, perdía los ‘uno-contra-uno’ con su hermana Cheryl Miller, una de las mejores jugadoras de todos los tiempos.

Pronto Reggie refrendó la opinión que Walsh tenía de él y 18 años después, tras una vida entera en los Pacers, se retira como uno de los mejores jugadores de la historia. Lo hace a sus 39 años, en lo más alto de su carrera y con el Conseco Fieldhouse en pie coreando ‘Reggie, Reggie’ y pidiendo a gritos a su estrella que reflexionara: “One more year” (Una temporada más).

Pero Miller, que ha meditado seriamente su decisión, se marcha para siempre. El 19 de mayo jugó su último partido: 27 puntos ante los Pistons (2-4) en las semifinales de Conferencia del Este. Rayó la perfección, sus compañeros le homenajearon, el público le despidió a lo grande y la plantilla de Detroit le ovaciono. Los Pistons acaban de ganarse el pase a la final de Este, pero según reconoció Chauncey Billups (MVP de la final de 2004 y uno de los líderes de la franquicia de Michigan), “ha sido uno de los días más tristes de mi vida”.

Larry Brown, el técnico rival, aseguró que “tengo sensaciones encontradas, estoy alegre porque hemos pasado pero triste porque es el adiós de Reggie. Ha jugado como si sólo tuviese 22 años”.

'Tiempo de Miller, tiempo de un Killer'
Un mes antes, el 20 de abril, en el último partido la Liga Regular en casa, ante los Bulls, los Pacers homenajearon a Miller. Su hermana Cheryl, ahora comentarista de la televisión ofició una ceremonia informal entre cánticos y con mensajes de rivales y amigos suyos como Shaq, Barkley, Jordan, ‘Magic’, Larry Bird.

Se va un grande, uno de los auténticos reyes del ‘crunch time’, el momento de la verdad. Ha sido un auténtico especialista de ‘clutch shots’ (los importantes) y para la historia quedará el ‘Miller Time’, ya saben: “Tiempo de Miller, Tiempo de un Killer”. Ha sido un auténtico verdugo para los Knicks: En 1994 anotó 25 de sus 29 puntos en el último cuarto al tiempo que se encaraba varias veces con el director de cine Spike Lee para hundirles 86-93 en el quinto partido de la Final del Este; un año después, anotó 8 puntos (con dos triples) en los últimos 8,9 segundos para ganar el primer partido de las semifinales (105-107); en el 98 fuerza la prórroga con un triple a falta de 5,9 segundos y ganan el partido con sus 38 puntos en el cuarto partido de ‘semis’; en 2000 se carga a los Knicks y pasan a la final con 34 puntos...

Pero hay más, en el 98 gana a los Bulls de Jordan en el cuarto partido de las ‘semis’ con una canasta a falta de 0,7 con el mismo ‘Air’ cubriéndole y en 2002 hundió a los Nets dos veces en el quinto partido de la final del Este: forzó la prórroga con un triple increíble y forzó la segunda con un mate arrollador. Odiado y querido a la vez por su grandeza por sus rivales. Hasta Spike Lee se levantó de su butaca en primera fila en el último partido de Miller en el Madison y lideró una sonora ovación de despedida al tiempo que le abrazaba.

“La primera vez que salí por el túnel de vestuario, supe que estaba en casa. Han sido 18 años inolvidables, gracias por haberme dejado formar parte de vosotros”, dijo al tiempo que se daba golpes en el pecho. Y así, se marchó.
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Notapor T-MArC » Mié Jul 06, 2005 12:01 am

DOTSON/PATRICK DENNEHY


Un mal tándem


Patrick Dennehy nunca llegó a cumplir 21 años ni a ver cumplido su sueño de jugar en la NBA (nose) . Tenía mimbres suficientes para ser profesional: medía 2,09 m. y bajo los tableros poseía un talento especial que le valió el sobrenombre de 'Mr. Rebound' (mon) , el Señor Rebote, que acuñó ya en la escuela secundaria, donde promediaba 20 puntos, 14 rebotes y 8 tapones por partido (apl) . Importantes universidades pujaron por él y fue New Mexico Lobos la que le reclutó. En su tercer año de 'college' un cambio de entrenador cercenó su titularidad, y buscó nuevos horizontes universitarios. Eligió esta vez irse a los Baylor Bears, en Waco (Texas). Fue la peor decisión de su vida. Y la última.

En Baylor, Dennehy enseguida hizo migas con Carlton Dotson (afro) , también jugador del equipo de basket. Le tocó compartir habitación con él y parecían llevarse de perlas tanto dentro como fuera de la pista. Dotson era un tipo simpático pero algo paranoico: se había casado con una chica, Kethley, con quien residía ocasionalmente, y a veces le explicaba a Patrick que veía visiones y escuchaba voces; Dennehy se tomaba sus rarezas con escepticismo, resignación y una sonrisa :lol: :lol: . Segunda decisión equivocada. :|

Una tarde, tras un entrenamiento, Dotson le propuso a Dennehy acercarse hasta una cantera abandonada en las afueras de Waco para hacer prácticas de tiro; ambos poseían pistolas y lo hacían ocasionalmente para liberar tensiones (yel) . Nadie sabe exactamente qué sucedió allí, ni si fue o no premeditado. El caso es que Dotson le descerrajó dos tiros en la cabeza desde muy cerca, uno casi en la parte posterior y otra en el lateral :shock: . Dennehy falleció en el acto. (fa)

La pregunta es: ¿por qué lo hizo? Aunque Dotson, víctima de su incontinencia verbal (cu) , fue rápidamente identificado como sospechoso y posteriormente arrestado, le costó dos años confesar su crimen. La mayor parte de este tiempo lo pasó encerrado en un hospital para enfermos mentales. Allí, entre intentos de suicidio, autolesiones, alaridos y convulsiones que salpicaron su estancia, explicó a los psicólogos que decidió matar a Dennehy porque veía salir extraños seres demoníacos del cuerpo de su esposa mientras ésta dormía, y que escuchaba voces que le aseguraban que ella tenía un asunto sentimental con su compañero de equipo. (ras) (ras)

Ahora la vida de Carlton Dotson tiene un nuevo guión: pasará los próximos 35 años encerrado en una penitenciaría, exorcizando sus demonios interiores :twisted: y purgando el asesinato de aquél que una vez fue su amigo del alma (nose) (nose)

http://www.elmundodeportivo.es/20050617/NOTICIA198023389.html
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Notapor Ashander » Jue Jul 07, 2005 6:22 pm

Wilt 1962 (primera parte)



Gary Pomerantz describe la personalidad de Wilt Chamberlain


Wilt Chamberlain jugó para los Harlem Globetrotters (AP)NEW YORK (ESPNDeportes.com) -- Ya se veía venir. Wilt Chamberlain, apodado por sus amistades como 'Dipper' había anotado 67, 65 y 61 puntos en los tres partidos previos a la centena de puntos que encestó el 2 de marzo de 1962 en Hershey, Pennsylvania ante 4,124 testigos. Promedió más de 50 puntos por partido esa temporada. O sea, que si en una noche marcaba 35, tenía que anotar 65 la siguiente para mantener su promedio.
Gary Pomerantz acaba de publicar un excelente compendio de lo acontecido esa noche. Su libro, titulado Wilt 1962, es también una toma a lo que era la NBA en sus primeros años: un negocio mucho más incierto y tenebroso de lo que hoy es. Pomerantz también explora la personalidad de Chamberlain y llena su libro de detalles fascinantes. La sede de Internet de la editorial Random House que publica este libro, contiene la grabación del relato radial del último cuarto del partido. Pueden hallarla en: www.randomhouse.com/crown/wilt.

Esta reseña tendrá dos partes. Esta semana presentamos la personalidad de Chamberlain que, según Pomerantz, lo motivó a lograr hitos estadísticos sin precedente. Además, establece el autor cómo el técnico de los Warriors fue el socio intelectual de las proezas de su estrella. Pomerantz llena su obra de grandes anécdotas y datos que acercan al lector lo mas posible a esa noche en ese pueblo chocolatero.

Chamberlain era un nudo de contradicciones. La reacción del lector de esta columna ante un partido donde un solo jugador anota más de lo que 25 equipos de la NBA promediaban por partido cuarenta temporadas después, lo coloca en uno de dos bandos. Algunos admiran el logro, otros se horrorizan al considerar su efecto en el partido y el deporte.

A Wilt le gustaba sobresalir, como si sus siete pies y una pulgada (2,16m) no fuesen suficientes. En la escuela secundaria Overbrook en Philadelphia, se le ocurrió tirar al aro antes de un partido con una boina, lentes oscuros y una bufanda. Quería proyectar un aire de sofisticación (le gustaba el jazz). Su técnico, Cecil Mosenson, lo regañó y ordenó que se quitara esos accesorios. Dipper lo hizo, pero al entrar a la cancha decidió no tirar, por despecho. Mosenson lo sentó en la banca. Lo insertó a juego una vez más para darse cuenta que Chamberlain no intentaba al aro. Por fin, con Overbrook en aprietos, Wilt decide anotar y ganan un partido que parecían perder.

Quería entretener y por eso jugó con los Harlem Globetrotters tras sólo dos años en el baloncesto universitario de la NCAA con los Kansas Jayhawks. Los trotamundos le pagaban $65,000 al año en 1958, cuando el salario promedio de la NBA era sólo $10,000. Viajó por todo el mundo y pudo comprar una participación en el club nocturno Big Wilt's Smalls Paradise en Harlem, al norte de Manhattan.

Fue ahí precisamente donde pasó la noche antes del notable partido ante los mediocres New York Knicks, quizás sumando otra conquista amorosa más al total que Wilt calculó en 20,000 en toda su vida. "¿Qué es un cero de más entre amigos?," le confesó a una amistad cuando vivía retirado del deporte en California, acerca de su ya famoso estimado.

Quizás su deseo por sobresalir, de llevar cuentas, se nutrió del ambiente racial de la época. A Chamberlain los de raza blanca le extendían un trato que no conocían sus colegas negros. La NBA tenía una cuota de jugadores negros no escrita, pero estricta: el chiste entre cronistas de la NBA era 'titulariza un negro en casa, dos de gira y tres si es imprescindible ganar'.

En 1949, el dueño de los Knicks, Ned Irish, abogó por integrar a jugadores negros a una liga totalmente blanca y con una considerable proporción de jugadores judíos. Precisamente eran los marginados socialmente en los centros urbanos del Este de los Estados Unidos, negros y judíos, los que jugaban al básket con mayor pasión.

Irish quería fichar a Nate 'Sweetwater' Clifton de los Globetrotters. Eddie Gottlieb, dueño de los Warriors, se opuso tajantemente. 'Gotty' no era una persona racista - invirtió plata en promover equipos de Ligas Negras del béisbol como los Homestead Grays y los Baltimore Elite Giants. Su prejuicio era estrictamente comercial. Sencillamente pensaba que los aficionados blancos no estaban preparados a ver muchos jugadores de raza negra en la NBA.

"La liga será 75 por ciento negra en cinco años," dijo Gottlieb en la reunión de la Junta de gobernadores de la NBA en 1949. "No atraeremos a nadie. Dañarán el deporte." Además, el contratar a Clifton sería una declaración de guerra contra los Globetrotters, quienes ayudaban económicamente a la liga. Una aparición de los Globetrotters en una doble tanda de NBA aseguraba que la casa estaría llena. Aunque los planteamientos del dueño de los Warrioirs ganaron el voto ese día, Irish se impuso seis meses después ante un iracundo Gottlieb quien exclamó tras la votación: '¡Malnacidos! Acaban de arruinar la liga'.

Anotar 100 puntos en un partido era un acto revolucionario, especialmente para un jugador de raza negra y Chamberlain nunca más intentó acercarse a ese total. De hecho, en 1967-68, en parte para dejar atrás la reputación que adquirió esa noche en marzo en Hershey, Chamberlain encabezó la NBA en asistencias. Cada logro de Chamberlain era un golpe al racismo que imperaba en esa época. Wilt no fue un activista, pero nunca descartó el valor simbólico de sus hitos.

La NBA comenzaba su decimosexta campaña ese año y su futuro era incierto, aún ante la segunda escandalosa ola de apuestas en el baloncesto universitario. Los Philadelphia Warriors de Chamberlain y el dueño Eddie Gottlieb, llegaron a jugar un partido oficial en 1962 contra los Chicago Packers (equipo de expansión que eventualmente se convirtió en los Detroit Pistons) en un gimnasio de una escuela secundaria en Indiana. Jugar en Hershey era diversificar las fuentes de ingresos de los Warriors, en parte para pagarle los $75,000 dólares que le debían ese año a Wilt.

La liga mostraba desde sus comienzos una ambivalencia. El ingreso de Chamberlain a la NBA aumentó las ventas de boletos por una proporción sin precedente. El mercadearlo como figura individual dentro de un deporte en equipo producía dividendos, aunque cabe mencionar que después de que los Warriors promediaron 7,000 espectadores en el primer año de Chamberlain con el equipo, tuvieron una asistencia promedio de sólo 5,000 espectadores dos años después.

El reloj de 24 segundos también aseguró que no habrían partidos donde ambas escuadras 'congelaban' el balón y producían marcadores finales de 19 a 18. Desde entonces, la NBA piensa que la ofensiva vende y que los logros estadísticos individuales extraordinarios deben ser mercadeados.

Sus compañeros viajaron por autobús para enfrentarse a los Knicks, mientras Chamberlain conducía un Cadillac blanco, en lo que le enviaban un Bentley que costaba $30,000 dólares, o sea, seis veces el ingreso promedio de un trabajador estadounidense ese año. Los salarios en la NBA en aquella época, como en gran parte de la contemporánea, dependían de lo que anotara cada jugador.

Para que un jugador anote 100 puntos en un partido, los planetas se tienen que alinear. Su técnico tiene que ser su mayor cómplice. Frank McGuire, un irlandés que adquirió sofisticación tras salir de su Greenwich Village, era el técnico en North Carolina antes de aceptar su primer puesto en la NBA. McGuire no conocía su nuevo entorno, pero cataba a los seres humanos muy bien.

El técnico que le precedió en Philadelphia antagonizó a su estrella, exigiéndole que jugara defensiva. McGuire invirtió cientos de dólares en llamadas telefónicas para investigar a fondo la personalidad de Chamberlain. McGuire fue el técnico del equipo de North Carolina que venció a los Jayhawks con Wilt en la final de la NCAA de 1957.

En Wilt, McGuire vio a un jugador superdotado e inquieto. De Chamberlain alcanzar su meta individual, se sacaría esa espina del costado y podría enfocarse en logros colectivos. Tras Chamberlain anotarle 78 puntos a Elgin Baylor y los Lakers esa temporada en triple prórroga en una causa perdida, McGuire se expresó de esta manera: "me atrevo a predecir que uno de estos días, Wilt anotará cien puntos, aún contra cinco contrarios marcándole."

El acuerdo entre el técnico y el jugador se estableció en una de sus primeras conversaciones: '¿Cuantos minutos quieres jugar?,' preguntó McGuire. 'Todos," replicó Chamberlain. 'Quiero decir, ¿cuántos minutos por noche?, insistió el técnico. "Cuando me envíes a la banca me sentaré a tu lado. No podré rebotear o anotar. Si me vuelves a colocar en cancha, me tomará varios minutos entrar en calor," observó su estrella. McGuire decidió en ese momento que Dipper jugaría cada minuto de cada partido.

En la primera reunión con los Warriors, McGuire declaró que vencerían a Boston (la potencia de la División del Este) dándole el balón a Wilt 'dos tercios de las posesiones'.

La semana entrante presentaremos cómo el autor Gary Pomerantz describe a los Knicks como el perfecto complemento para la noche histórica de Chamberlain. El partido es una prueba Roscharch evaluado de maneras muy distintas, dependiendo del color del cristal con que se mira.

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Notapor wallace x 2 » Jue Jul 28, 2005 12:14 pm

Gary Pomerantz sigue con la personalidad de Wilt, aconsejo leerlo entero, es estupendo.

Wilt 1962 (segunda parte)



La personalidad y el carisma de Chamberalin aún siguen sobresaliendo


Ya se veía venir. Wilt Chamberlain, apodado por sus amistades como 'Dipper' había anotado 67, 65 y 61 puntos en los tres partidos previos a la centena de puntos que encestó el 2 de marzo de 1962 en Hershey, Pennsylvania ante 4,124 testigos. Promedió más de 50 puntos por partido esa temporada. O sea, que si en una noche marcaba 35, tenía que anotar 65 la siguiente para mantener su promedio.


Gary Pomerantz acaba de publicar un excelente compendio de lo acontecido esa noche. Su libro, titulado Wilt 1962, es también una toma a lo que era la NBA en sus primeros años: un negocio mucho más incierto y tenebroso de lo que hoy es. Pomerantz también explora la personalidad de Chamberlain y llena su libro de detalles fascinantes. La sede de Internet de la editorial Random House que publica este libro, contiene la grabación del relato radial del último cuarto del partido. Pueden hallarla en: www.randomhouse.com/crown/wilt.

Esta es la segunda y última parte de esta reseña. Esta semana presentamos los rasgos que hacían de los New York Knicks, el oponente idóneo para una explosión ofensiva de Chamberlain. El partido fue el tipo de evento que obliga a tomar bandos: fue un gran logro o una perversión. Pomerantz llena su obra de grandes anécdotas y datos que acercan al lector lo mas posible a esa noche en ese pueblo chocolatero.


Para anotar cien puntos, la oposición tiene que cooperar. Los Knicks New York le permitieron 71 puntos a Elgin Baylor en 1960 en tiempo reglamentario, lo que hasta 1962 era la marca de puntos por un jugador en un partido. Jerry West les había marcado 63 puntos sólo meses antes. Un niño le preguntó al escolta Knickerbocker Johnny Green si los Knicks habían establecido alguna marca esa temporada. Green sonrió y contestó: "no, pero muchos han establecido marcas contra nuestro equipo."

Para colmo, Phil Jordon, el pívot de los Knickerbockers, amaneció la mañana del 2 de marzo con una gripe y una resaca de una de sus consabidas borracheras. Darrall Imhoff, jugador de segundo año que medía 6'10" (2,08m) sabía que tendría que agenciárselas para no cometer seis faltas antes de que terminara el partido. Su único reemplazo sería el novato Cleveland Buckner, quien medía 6'8" (2,03m).

El técnico Eddie Donovan no tenía muchas opciones, pero sintió la humillación de esa noche. Para colmo los árbitros Willie Smith y Pete D'Ambrosio no pudieron contar con la presencia de un tercer árbitro considerado capaz de ser un jefe de cuadrilla. Al término del primer cuarto, Imhoff sumaba tres faltas y Chamberlain acumuló 23 puntos. Donovan instruyó a sus Knicks antes de comenzar el segundo cuarto, que cada vez que Chamberlain tocara el balón, todo jugador suyo en las inmediaciones tenía que comprometerse a marcar el pívot de los Warriors.

Chamberlain se mofó de los intentos de los Knicks por marcarle con 41 puntos anotados en la primera mitad. Un augurio de lo que le esperaba a los Knicks y a la NBA es el hecho de que Wilt anotó 13 de 14 intentos de tiro libre, eficacia fuera de serie para un jugador que apenas encestaba la mitad de sus intentos desde la línea de los suspiros.

En el vestuario de Philadelphia, le ventaja de 11 puntos y la producción de Chamberlain crearon un ambiente alegre. Declaró el armador Guy Rodgers: "sigamos alimentando a Dip. A ver cuánto puede anotar." A McGuire le gustó esa idea. Ayúdense mutuamente a la defensiva, dijo por su parte Donovan, explicándole a los Knicks cómo rodear a Chamberlain en la llave.

Los Knicks intentaron frenarle sobre la línea de tiro libre con hasta cuatro jugadores. Chamberlain devolvía el balón a un compañero y buscaba acomodarse en la llave. Donovan observaba, mordiéndose el labio para no expresar su frustración. Al término del tercer cuarto, Dipper sumaba 69 puntos y los Warriors sacaron ventaja de 19. La marca de puntos en un partido sería quebrada pero, ¿cuánto acabaría anotando Chamberlain?

Para que Chamberlain anotara 31 puntos en un último cuarto, no había margen de error. Los Warriors cooperaron, con una defensiva de matadores que dejaban pasar a unos frustrados Knicks directamente al aro. Los Knicks buscaban descontar, los Warriors sólo recuperar el balón para que Wilt intentara más tiros.

Con diez minutos por jugar, la ofensiva de los Warriors se desmoronó totalmente. Ya no se pasaba el balón y los jugadores no cortaban. Los cuatro otros Warriors se convirtieron en espectadores.

Para evitar la centena que presentían, los Knicks usaron varias tácticas. Abandonaron el contragolpe tras una canasta de Philadelphia, usando en vez una ofensiva deliberada que consumía tiempo en el reloj de 24 segundos de posesión. Cuando los Warriors comenzaron a dar faltas a los externos de New York para enviarlos a la línea y negarle el balón a Chamberlain, Philadelphia comenzó a dar faltas para obligar el cambio de posesión.

No pudieron prevenir lo inevitable: Chamberlain estableció una de múltiples marcas de liga anotando 31 puntos en un cuarto para alcanzar los 100 tantos.

Para Donovan, los Knicks y muchos en la NBA, lo que acababan de presenciar era un escándalo, una perversión del deporte. George Yardley se convirtió en el primer jugador en anotar mas de 2,000 puntos por temporada en 1958. Chamberlain quebró la barrera de los 3,000 puntos en 1961 y quebraría la de los 4,000 la temporada siguiente. Esa nueva filosofía ego-centrista cayó mal a muchos en la NBA.

El técnico de los Chicago Staleys, Jim Pollard, resumió la manera de pensar de la NBA acerca de Chamberlain y su estilo: "Han creado un monstruo. No es más que una máquina anotadora. El propósito del deporte no es anotar puntos. El propósito es ganar". Hugh Wheelright del diario Boston Traveler opinó que los 73 puntos de Chamberlain contra Chicago el 13 de enero fue "un vomitivo, al Chamberlain rehusar pasar el balón a sus compañeros, quienes reconocían que o le pasan a Wilt o se sientan en la banca." La estrella Knick Richie Guerin no podía creer lo que presenciaba: 'no humillas con premeditación a tu oponente o estableces marcas fuera del flujo natural del deporte.'

En un programa radial en 1993, el mismo Chamberlain intuyó que lo que se jugó esa noche no fue baloncesto, aún si no mostró remordimientos o una consciencia de lo que debe ser el deporte. "Me siento orgulloso en definitiva del partido de los 100 puntos," dijo Wilt. "Fue un esfuerzo en equipo. Había que estar presente para captar lo que mis compañeros tuvieron que hacer para hacerme llegar el balón. Parecía un circo por momentos".

Sólo diez de los Rey goleadores de la liga han jugado en equipos que ganaron campeonatos ese mismo año en las 59 campañas de la NBA. Tracy McGrady, Allen Iverson, Dirk Nowitzki y Lebron James lucharán por ganar el título de máximo anotador de liga, pero hasta ahora suman cero campeonatos. Wilt Chamberlain fue el máximo anotador de la NBA, pero sólo obtuvo dos campeonatos (en campañas en las que no se coronó como máximo anotador).

La obsesión de ciertos jugadores por anotar y la publicidad que la liga le da a jugadores anotadores no tiene mucho que ver con el propósito del deporte - ganar partidos y campeonatos.

Los 100 puntos de Wilt es como una prueba Roscharch. Algunos quedan fascinados por el logro, otros quedan horrorizados ante semejante perversión. El libro Wilt 1962 es una ventana a un momento en la historia que todavía no ha sido digerido ni catalogado por los que siguen el baloncesto en los Estados Unidos.



Link:----http://espndeportes.espn.go.com/story?id=348976
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Notapor Zerf » Lun Ago 01, 2005 9:05 pm

Impresionante historia!

Petrovic anotó alguna vez 100 puntos jugando en la liga yugoslava, aunque creo que hubo algo raro y el equipo rival se presentó con juveniles.
Aun así. ¿cómo debió ser el partido? ¿Presión en toda la cancha y balones a "Pelopo" Drazen?
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Notapor baskman » Mar Ago 09, 2005 5:01 pm

impresionante historia, que a la vez te hace reflexionar, porque meter 100 puntos es un gran logro, pero claro, como tiene que ser el partido, ademas yo consideraria una falta de respeto que el otro equipo lo unico que hiciera fuera dar el balon a un jugador y los demas ya se podian sentar en la pista a ver la jugada
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Notapor Demian » Mié Dic 21, 2005 5:19 am

El invisible Mr. Consistencia.

Por Fabrizio Giampieri. El País.

Desde su llegada a la NBA, en la que entró por la puerta grande tras ser elegido en la primera posición de draft por los Bulls de Chicago, Elton Brand (Peekskill, Nueva York; 1979) ha seguido los pasos necesarios para ser invisible. Sin dejarse llevar por atuendos llamativos, lo de implantar un código de vestimenta no iba con él. No lleva ningún tatuaje porque teme que, si lo hiciera, se arrepentiría cuando alcanzara los 65 años. Vive en un piso de dos habitaciones del centro de Los Ángeles cuando podría hacerlo en Beverly Hills o en las playas de Malibú. Nunca ha salido de su boca una queja sobre sus equipos, y eso que ha jugado en algunos horrorosos, ni sobre ninguno de sus compañeros. Definitivamente, es el prototipo de baloncestista de perfil bajo, un trabajador obseso que habla en el campo a base de grandes actuaciones. No fue por nada que en el vesturario de los Clippers de Los Ángeles le hayan apodado Mister Consistencia gracias a sus números, los de un ala-pívot pequeño -2'03, 115 kilogramos- dentro de los parámetros de la NBA: en sus primeras seis temporadas, ha tenido un promedio de 20 puntos, 10 rebotes y dos tapones por partido, unas estadísticas que le deberían alzar al altar si no fuera porque es el mejor jugador desconocido de Estados Unidos.
Brand saltó a la NBA tras dos años en la Universidad de Duke, el Imperio del Mal del baloncesto estudiantil, una versión en miniatura de los Yankees de Nueva York, que reclutan a los mejores jugadores de los institutos año tras año con el único reclamo de jugar a las órdenes de Mike Krzyzewski. El ya legendario entrenador, al que la selección estadounidense ha recurrido con vistas al próximo Campeonato del Mundo y los Juegos Olímpicos de Pekín, encontró en Brand un jugador a la medida de su cuadro.
A los 18 años ya mostraba una madurez y un conocimiento del juego impropios en un adolescente. Gracias a su inteligencia, su podería físico, su larguísima envergadura y sus almohadas como manos, Brand, un toro en el poste bajo, se imponía con una facilidad pasmosa a jugadores mucho más altos. Ya por entonces, el chico tímido y educado que no levantaba la voz ni ante la peor de las ciercunstancias, pintaba para superestrella. Pero, tras dos campañas con los Bulls, su director deportivo, Jerry Krause, llegó a la conclusión de que un jugador de 20 puntos y 10 rebotes por partido no era el idóneo para construir una franquicia alrededor de él si además no era un líder. Efectivamente, Brand nunca se ha caracterizado por ser gritón, demagogo o buscapleitos. Así que le mandó a los Clippers, una de las peores franquicias, el extremo opuesto a la Universidad de Duke, a cambio de Tyson Chandler en 2001. Más de cuatro temporadas después del canje y tras un mes y medio de campeonato, Brand promedia 25 puntos y 11 rebotes por partido, unos números similares a los que realiza Tim Duncan, el actual jugador más valioso (MVP) de la Liga.
Tras jugar sólo un partido de las estrellas, y como sustituto de Shaquille O'Neal, lesionado, en 2002, Brand, que, por lo general, es un optimista patológico, no se pone como objetivo el All-Star de Houston. Tras disfrutar únicamente de 177 victorias en sus seis años de carrera - Duncan, por ejemplo, ha ganado 359 partidos de la fase inicial en el mismo tiempo-, parece por fin verse rodeado de un equipo competitivo, los Clippers, los sorprendentes líderes de la División del Pacífico en la Conferencia Oeste.
Todavía queda ver al Brand de abril y mayo. El que debería responder bajo la presión de las eleiminatorias finales con números similares a los que, temporada a temporada, han ido engordando sus estadísticas. Por ahora, los Clippers, sus Clippers, andan por el buen camino. Hasta entonces seguirá siendo invisible.
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Notapor dcf » Mié Dic 21, 2005 9:32 am

Genial (apl) (apl) (apl)
dcf
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Notapor baskman » Mié Dic 21, 2005 6:19 pm

impresionante demian, me ha encantado :wink:
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Notapor Demian » Mié Dic 21, 2005 6:53 pm

El mérito es de Giampieri, redactor habitual de El País sobre la NBA. Lástima que este periódico no profundice más en la liga porque siempre han sido serios a la hora de tratar el deporte. El periódico de los lunes es cita obligada para mí.

Lo único que he hecho ha sido copiar la entrevista palabra por palabra.
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Notapor baskman » Mié Dic 21, 2005 8:13 pm

ok, tienes razon, de todas formas me parece un gran articulo, aunque no loo hayas escrito tu :twisted:

ya podian poner mas de estos articulos 8)
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Notapor Lemmy_ramone » Vie Feb 17, 2006 8:56 pm

SHAQ TIENE QUE ESTUDIAR


Shaquille O´neal estudio en LSU, una tarde tocaa entrenamiento, mientras estaban el el vesturio Shaq reunió allí al resto de compareños y les dijo: "Chicos perdonad por lo que voy a hacer pero mañana tengo un examen".
Acto seguido entraron en la cancha y tras el estiramiento comenzaro a lanzar a canasta, es este momento O´neal hizo un mate y destrozó el tablero, el entrador decidió que seguirían entrenando en la otra canasta.

En la típica rueda de tiro de calentamiento en su primera acción O´neal volvió a hacer un mate brutal destrozando nuevamente el tablero, así el entrenador dió por cncluido el entrenamiento, y Shaq tenía toda la tarde libre para estudiar.

Por lo menos parece que mereció la pena, Shaq aprobó el examen.

PD: O´neal tiene el record de mas tiros libre consecutivos anotados de su universidad, por lo menos hasta hace poco, con 15. Sorpresas te da la vida!!!! :)
3, 2, 1, Kooooooobe!!!
Lemmy_ramone
Ganándose el contrato.
 
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Notapor T-MArC » Jue Feb 23, 2006 1:20 pm

TROY 'THE ESCALADE' JACKSON

Sebo-power

170 kilos de basket


Parece mentira, pero es capaz de machacar un aro de basket sin aparente esfuerzo. Con 1,98 m. de estatura debería ser algo normal, pero no lo es en su caso porque pesa una barbaridad: 170 kilos. Su evidente sobrepesó le cerró las puertas de la NBA y ningún equipo europeo en sus cabales le ficharía pese a ser un jugador con fundamentos más que sólidos. Sin embargo, y pese a que su armazón corporal es el opuesto al que se le presupone a un deportista de alto nivel, se ha hecho con su lugar en el mundo de la competición: es uno de los 14 seleccionadísimos 'streetballers' –jugadores callejeros– que, enmarcados en el AND1 Tour, recorren Estados Unidos convertidos en una especie de Globetrotters del nuevo siglo.

Troy Jackson, nacido en North Jamaica (Queens, Nueva York), tiene un tremendo pedigrí baloncestístico puesto que es el hermano menor de Mark Jackson, el que fuera legendario base de los NY Knicks. El mes próximo cumplirá 29 años y nunca podrá ya emular las gestas fraternas en la elite, pero ha dejado huella en su trayectoria: en la escuela secundaria fue 'All American' (la selección de los mejores jugadores del país) y llegó a la universidad de Louisville como un germen de futuro profesional, hasta que el sebo decidió instalarse y acumularse obstinadamente en todos los rincones de su cuerpo, convirtiendo su innegable talento en esclavo de un físico desproporcionado. A alguien incapaz de soportar el continuo vaivén ataque-defensa del basket 'académico' no le quedaba otra salida que la calle, el llamado stretball o playground. Y eso hizo.

En el basket asfáltico un jugador sin sobrenombre no es nadie, así que Jackson adoptó el de 'Escalade', que le pusieron en la universidad cuando él culminaba un contraataque con un mate y un incauto trató de detenerle: salió despedido como si le hubiera atropellado un mercancías y el 'speaker' dijo: “Ha chocado contra un camión, ha intentado asaltar una fortaleza y se ha caído de la escala” (el citado 'escalade'). Es obvio que su aspecto físico no pasa inadvertido. Animado por su hermano Mark empezó a jugar en la Meca del playground: la confluencia de la 8ª Avenida y la Calle 155, Harlem, Nueva York, lo que todo buen aficionado al basket conoce como Rucker Park. En la calle las reglas están sometidas al espectáculo: mates espectaculares, dribblings imposibles, botes en la cabeza del rival... Troy Jackson era capaz de todo aquello sin tener que soportar el sacrificio de correr constantemente a un lado y a otro.

Dio tumbos por diversas ligas de 'streetball' hasta que un amigo de la infancia, Rafer 'Skip to My Lou' Alston, le invitó a formar parte del entonces gestante AND1 Tour en 2002. Hoy no hace otra cosa y cuando no juega efectúa tareas de promoción, puesto que se trata de uno de los jugadores más identificables del circuito. El AND1 Tour es la imaginativa creación de una pequeña marca de calzado deportivo, que gracias al éxito del invento se ha posicionado seriamente en un mercado copado por gigantes como Nike, Adidas o Reebok: es una gira-show que protagonizan 14 jugadores callejeros –entre ellos 'Escalade' Jackson– hábiles y espectaculares y que en poco tiempo ha devorado el terreno hasta entonces propiedad de los Globetrotters. El pasado año la gira aglutinó a 675.000 espectadores (10.000 en la actuación del Madison Square Garden) y las emisiones de sus partidos en la cadena de TV ESPN tienen 20 millones de televidentes semanales e incluso han ganado un premio Emmy, los Oscars televisivos

http://www.elmundodeportivo.es/20051230/NOTICIA209335904.html
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Notapor El Pájaro Verde » Jue Feb 23, 2006 2:29 pm

Aqui teneis un enlace en ingles del susodicho con foto incluida

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http://www.velocityweekly.com/2005/0720 ... ports.html

Tremendo, no conocia a este tipo, muy interesante T-Marc.
"Siempre recordare esa noche en la cual Mike y yo nos compenetramos para meter 70 puntos entre ambos" Stacey King
(Después del partido Cleveland-Bulls en el que Jordan metio 69 puntos).

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Notapor T-MArC » Mar Mar 07, 2006 1:01 am

http://www.elmundodeportivo.es/20060303/NOTICIA213462090.html

JORGE 'GIGANTE' GONZÁLEZ

La maldición de Goliath - Pívot en mal estado


Hoy espera tumbado a que alguien le solucione la vida porque él solo no puede hacerlo. A pesar de haber cumplido los 40, su hipófisis, ajena a las leyes biológicas, continúa segregando hormona del crecimiento, que hace que sus pómulos y nudillos se hagan cada vez más grandes y que su estatura continúe aumentando a pesar de que alcanza ya los 2,32 m.

Permanece acostado 20 horas al día en la casa que posee en su pueblo natal, El Colorado, víctima de su propio cuerpo, un inmenso armazón desaparejado que paga el doloroso peaje de viejas heridas y de una diabetes que le ha dejado casi ciego. Necesita 2.000 calorías diarias para mantenerse, el equivalente a seis escalopas y un kilo de tomates, y 18 litros de agua, y no puede pagarse los caros medicamentos que necesita para poner cerco a su constante crecimiento, a la acromegalia que le maldice. Recuerda su pasada vida de deportista como un sueño lejano del que despertó de golpe para darse de bruces con su tremenda realidad actual.

Esta es la situación en la que se encuentra Jorge González, a quien en Argentina conocen como 'el gigante'. Una carta de una lectora a un diario alertando de su estado y pidiendo ayuda hizo evocar al país los días de gloria del que en su día fue célebre pívot de la selección albiceleste de basket.

Jorge nació para el baloncesto en un almacén de El Colorado adonde iba a comprar cervezas; allí le descubrió Óscar Rozanovich, un viajante de comercio vinculado al Hindú Club de Resistencia que se quedó boquiabierto ante la estampa de un chico de 16 años que medía 2,17 m. y le reclutó de inmediato aunque jamás había jugado a baloncesto. Tras solventar algunos problemas logísticos –nunca había calzado deportivas; sólo llevaba sandalias de tiras de cuero hechas a mano porque no encontraba zapatos de su talla– debutó en el campeonato nacional juvenil: su equipo quedó el 11º y perdió la categoría. Aunque carecía de fundamentos y era extremadamente lento, dos equipos de primera división, Gimnasia y Esgrima de La Plata primero y Sport Cañadense después, creyeron en las posibilidades de aquel coloso descoordinado. Y también confió en él León Najnudel, que le llevó a la selección albiceleste e intentó hacer de él un buien jugador pese a su indisciplina natural. Las crónicas de la época decían de él que “el arcoiris le llegaba a la cintura y las nubes le despeinaban”.

Fue internacional durante tres años –con un interludio de nueve meses debido a una fractura de rodilla– hasta que en el Preolímpico de Montevideo de 1988 le echó el ojo un 'scouter' de los Atlanta Hawks. Ted Turner, propietario de la franquicia, no creyó en los informes que hablaban de un joven gigante argentino de 2,31 m. y pidió una prueba: cuando le llegó por correo una zapatilla del 56, le eligió en el nº 54 del draft de 1988, convirtiendo a González en el primer argentino en alcanzar la NBA.

Técnicos, preparadores físicos y nutricionistas intentaron convertirle en un pívot útil para la Liga Profesional, pero no lo consiguieron; siempre fue demasiado lento. Sin embargo, Turner había invertido un dinero que estaba dispuesto a rentabilizar, así que le transformó en luchador bajo el alias de 'Giant' González. Hiro Matsuda, un entrenador japonés, consiguió enseñarle alguna técnica básica de lucha, que unida a su imponente estampa bastaba para cautivar al público. Protagonizaba peleas circenses 24 días al mes, hasta contabilizar 1.400, vestido como un Neandertal con los músculos que nunca tuvo pintados en una camiseta y unos leotardos de color carne. Fue su época dorada: recorrió más de 600 ciudades de todo el mundo, el cine y la TV llamaron a su puerta –hizo de enemigo de Hulk Hogan y apareció en 'Los Vigilantes de la playa'–, ganó dinero y, por primera y única vez en su vida, tuvo una novia, americana y rubia.

Su escaso talento como luchador y las lesiones hicieron que su estrella se apagara pronto. El dinero y la novia se esfumaron tan fácilmente como llegaron. No ha encontrado trabajo desde entonces. Su mala suerte llega hasta el punto que en 2001 tomó parte en un partido benéfico de basket que trataba de ayudarle a comprar medicamentos y se rompió la cabeza del fémur derecho, agravando su ya penosa situación.

Hoy casi no le queda nada de todo aquello. De su época de esplendor sólo conserva la costumbre de leer libros de autoayuda en inglés y un muñeco 'Giant' González a su imagen y semejanza que en su día se vendió en todos los Estados Unidos. Nadie le pidió permiso para fabricarlo y, por supuesto, nunca vio un centavo de beneficios.
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