| Home > Artículos > Una retirada a tiempo es una victoria | ||||||||||||
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En la primavera
de 1996 escuché a un notable experto en ciclismo que el Tour de Francia
había humillado a todos sus vencedores. El mismo personaje sostenía
que el hasta entonces invulnerable Miguel Indurain debía saber cuando
poner fin a su carrera deportiva, para así ser el único que no hubiera
sido vencido por la ronda francesa. El resto de contertulios intentaron
quitar importancia a ese vaticinio y hacer como si fuera un comentario
fuera de tono. Quien promulgó esas palabras era el "maestro" Chico Pérez,
nadie le hizo caso, y dos meses más tarde veíamos al "monstruo de Villaba"
sufrir su más dolorosa derrota cuesta arriba.
En esta vida hay que saber retirarse dando una buena imagen, al menos tan buena como un promedio aproximado de todo tu trabajo; pero en el baloncesto NBA cada es más frecuente encontrar ejemplos de jugadores que al final de sus carreras se ven superados por el juego. Durante la temporada 2001-02 vimos a dos leyendas "arrastrarse" por las canchas, Patrick Ewing y Hakeem Olajuwon. El primero por las ganas de obtener su primer anillo y el segundo por diversas causas, entre ellas las monetarias (a ver quien se niega a jugar por varios millones de dólares). Los dos pasaron desapercibidos por su juego, y estuvieron más tiempo en el banquillo que en el parqué; incluso Pau Gasol dijo haber sentido pena al enfrentarse con sus ídolos, que ya no eran ni la sombra de antes. Existen casos en que los jugadores supieron retirarse a tiempo, o por lo menos lograr un "empate" contra el juego, por ejemplo: Larry Bird y Earvin Johnson. Bird se fue en la misma temporada en que notó que no podía ser el de antes, y tuvo muy pocos partidos por debajo de su nivel. Magic tuvo el honor de retirarse tres veces: en la primera se fue como MVP del All Star, en la segunda después haber ganado la medalla de oro en Barcelona y jugar unos partidos de la pretemporada 1992 y definitivamente se retiró en 1996, aunque jugó a un gran nivel, también es cierto que se fue en declive. Pero lo más triste, es que el caso más sangrante es el del mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan. Se retiró en 1.993 después de anotar más de 40 puntos de media en las finales contra los Suns de Phoenix, volvió en 1.995 con una precipitada vuelta, con algún que otro ridículo y venganzas por antaño (como la de Nick Anderson), en 1.996 volvió a ser el que era (enterrando de nuevo a sus enemigos, entre ellos a Anderson) y en 1998 se volvió a retirar en la cima, con aquel tiro para decidir el vencedor de la final de esa edición, demostrando que seguía siendo el mejor. Su vuelta en el 2.001 no fue entendida por muchos de sus fans (yo me incluyo) por una razón "romántica" de no romper el mito, Jordan se aferró a sus ganas de jugar y lo hizo, con objetivos muy diferentes a los que tenía en los Bulls. Michael Jordan había vencido dos veces al juego, se iba siendo el mejor, pero le dio otro "round" y lleva temporada y media recibiendo "golpes", como pasar de ser el mejor titular a ser un reserva habitual, porcentaje en tiro de dos malísimo y porcentaje de tiro de tres aún peor (ambos la temporada pasada), empeoramiento de sus marcas en All Star (aparte de no ser el más votado y no estar entre los favoritos), anotaciones de dos puntos en varios partidos y de menos de diez en muchos más, su pasividad defensiva ante los rivales, la pérdida de respeto en la cancha de jugadores jóvenes (Iverson, Pierce, Bryant,...) y sobretodo los tres "uppercuts" que todavía están por llegar. El primero se producirá con la salida de Jordan de los titulares del All Star, y quien sabe si también de los suplentes. El segundo la actuación de Jordan tanto si se clasifican como si no para los playoffs, de todas formas lo veremos apeado del título y con un final frustrante. Y el tercero y no menos importante, la pérdida del "registro" de ser el máximo anotador por partidos en la NBA, si sigue así (30.6 en estos momentos) a final de temporada estará por debajo de los 30.1, del que muriera resignado como segundo, el gran Wilt Chamberlain (para algunos esta pérdida es la más dolorosa). Estamos a un Jordan que hace poco que anunció su retirada definitiva y que apenas tuvo repercusión mediática, que ya no es capaz de colgar el "sold out" cuando visita cualquiera cancha. Este Jordan es un tipo al que se le aplaude más como memoria por el pasado y comprensión por lástima en el presente; algo muy triste para el mejor de todos los tiempos. A Michael Jordan ya le ha vencido el basket, y el culpable es su amor por el mismo y su afán por ganar retos propios y ajenos. En lo que queda de temporada, Michael, tratará de dar "la vuelta a la tortilla", a buen seguro ganará muchas batallas, pero la guerra ya la tiene perdida. Tuvo dos veces contra las cuerdas a su contrincante y no le dio el "golpe de gracia" y este parece que va a ser el "round" definitivo. |
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