| Home > Artículos > Opinión > Una NBA sin Antoni Daimiel | ||||||||||||
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Todo pasa y todo llega. Empezó la NBA 2007/08. 450 jugadores, se dice pronto, forman parte de ella. Algunos con un papel protagonista. Ellos ya saben que lo son, la cámara les quieren y los fans también. Otros, en cambio, con un papel de arbusto y sin frase, como en las representaciones de teatro de EGB. Estos vivirán con las maletas preparadas, por si tienen que volar hacia Europa o algún destino exótico donde ganar unos cuantos cientos de miles de dólares. Como los jornaleros, volverán en verano en busca de otra oportunidad, y guardarán como oro en paño la ropa de la franquicia que les firmará un contrato de 10 días para, años después, enseñársela a sus nietos con orgullo Empieza la NBA, con Kevin Garnett vestido de un verde que seguramente no le había quedado tan bien a ningún jugador negro desde Bill Russell . De amarillo empieza Kobe, aunque a él le gustaría hacerlo de rojo, como su obsesión. Las matemáticas, hasta para los que somos de letras, nos dicen que 23 + 1 = 24. Disfrutaremos con Gilbert Arenas y con todos los nuestros, los jugones. Echaremos de menos a Chris Webber , que descansará para coger carrerilla antes del ¿último? combate hacia el anillo, pero no a Tim Donaghy, quien probablemente estará negociando la venta de los derechos de su historia a Hollywood mientras se tatúa en su musculado torso de ex-árbitro el mapa de una prisión federal. Deberemos esperar una temporada para admirar a Greg Oden , quien tras operarse la rodilla cederá todo el protagonismo al que vuela como una mariposa y pica como una avispa, Kevin Durant . Seremos testigos silenciosos del triste ocaso de Shaquille O'Neal, uno de los más grandes de la historia, y del progreso del que nombró su sucesor, Dwight Howard . Repetiremos, a nosotros mismos o a quien pertoque, que esta noche nos acostaremos pronto, pero el brillo de las estrellas será demasiado fulgurante y volveremos a ver salir el sol tras un partido de los Suns. Disfrutaremos como niños con la NBA, pero echaremos de menos a aquel con el que tantas madrugadas compartimos durante tantos años. Antoni Daimiel, thanks for the memories.
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