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Perdón, ma-móóón. Ja, ja, ja.(¡¡¡). Antes de entrar a cortar tela debo
explicar porque esta sección se llama ¡¡¡La minifalda of Venus.com!!! La
ilustración del webmaster me ha puesto (diría que...) hasta cachondo, dicho
de otra forma, me ha puesto el cuerpo guitarra, un instrumento tan difícil
de afinar como el himen de una hembra en una búsqueda apresurada del punto G
(... ge. Sí, sí, sí geee... de geisssha japa ). Los artistas en tiempos de
muselinas, sedas salvajes y satén siempre las dejaban caer mansamente, como
aquel que no quiere, para cubrir un pezón (... uno. Sí, sí, sí uno... de
pareja impar y perfecta) que es el que siempre te dan las mujeres, porque el
otro siempre tienes que ga-nar-te-looo. El viento ha sido un gran aliado de
esa escenificación, porque a la menor brisa... todos con ojos como
besugos, la lívido por las nubes y un erotismo quimérico a flor de piel.
La minifalda, la auténtica, la de los 60, fue mucho más que una moda o un
tijeretazo al refajo de nuestras abuelas. Fue la revolución más importante
que hizo el ser humano antes de... ¡¡¡ in-ter-netttt!!! No fue una cuestión
de centímetros, porque para eso me quedo con la hoja de parra de Eva y su
pecado original. Yo, Adán, viví esa ¡¡¡revolution / revolussshion!!! Y años
más tarde entendí a la primera el quejíiío a una madre-nba... "No le haga
caso a mi hijo, que está en plena explosión hormonal". Jaque / mate,
mamiii. El impacto de la palabra...¡¡¡mini, mi-ni!!! aplicada a la falda
ceñida, tubo, suelta, camilla, arpillera, ... provocó el caos en la métrica,
que hasta entonces se regía por la visión del tobillo, es decir, de abajo /
arriba, mamiii y a partir de aquel momento se hizo de arriba / abajo
situando el punto de arranque en la cadera y midiendo hasta la rodilla en
caída vertical y en vacío. Se hacía utilizando el palmo visual (...o la
cuarta de geño) y poniendo un ojo bizco, pues era la mejor fórmula de
cálculo, contando siempre con el factor corrector de la apertura pernil. Por
ejemplo, mis queridos cybernautas, pregunta... ¿Cuánto medía de mi-ni-fal-da
de Sharon Stone en su famoso corte de piernas?
Nadie ha hecho más por la generación de los 70 que la minifalda, un
auténtico fetiche del siglo XX. Fue el taparrabos estrella de la industria
textil, lo que los catalanes llamaban fils i vetes. Fue un diseño
milimétrico... ¿cuánto de tela? ¿cuánto de muslamen? Eeeeh (¡¡¡) Por primera
vez Venus empezó a ver la luz... ¿me siguen...?. Mae West, una vampiresa
tremenda, decía... "Yo no tenía necesidad de quitarme la falda, porque los
hombres sabían perfectamente lo que había debajo". Amén. ¿Cómo te ha quedado
el cuerpo...? A mí, guitarra. Ahora, afínala tú.
"Basket es pasión, sensaciones, conocimiento y alma". Ésta dedicatoria, perfecta definición de lo que es el baloncesto, me la escribió una vez José Manuel Fernández, toda una referencia del baloncesto en España.
En sus artículos en Gigantes o El Mundo Deportivo (de estilo in-con-fun-di-ble) ha denunciado todo lo denunciable y se ha reído (haciéndonos reir) de lo humano y lo divino.
Éste seguidor de los "Bad Boys" ha asistido a las Finales de la NBA desde 1987 (¿cuántos de vosotros no habíais nacido todavía?!!!), gusta de pasar alguna semana al año en NYC y de asistir a los All-Star. Como Pedro por su casa.
Habiendo compartido vestuario con Magic, Jordan, Laimbeer o Petrovic... ¿quién mejor para acercarnos el basket de allende el Atlántico?
Con su estilo de siempre, of course.
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