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[04/01/2017] Análisis
Sin ritmo en la Motown
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

Los Detroit Pistons no terminan de arrancar. Están siendo una de las decepciones de la temporada, estando últimos de su división y fuera de playoffs.

Lejos parecen los tiempos gloriosos de mediados la primera década del siglo XXI, donde los Pistons jugaban como un equipo compacto y sólido y alcanzaron las Finales dos veces de forma consecutiva, conquistando el preciado anillo en 2004 ante los Lakers de Shaq y Kobe. Ese equipo, recordado por casi todo el mundo, admirado por muchos y que colocó a cuatro de sus integrantes en el All-Star de 2006, era un ejemplo a seguir. Ese tiempo fue un pequeño oasis tras años de andadura por el desierto (deportivo y económico) en Detroit.

Ha pasado una década y los Pistons están a años luz de ese equipo, de esa rutina, de esos flashes. Nunca la música de la Motown tuvo tan poca influencia a pesar de tener buenos músicos.

La verdad es que como ciudad ha padecido mucho en los 20 últimos años. La crisis ha golpeado como en pocos lugares en esta zona de Michigan. Actualmente, es una de las ciudades con peor índice de población activa, con desahucios masivos, con muchas calles enteras derruidas, con una esperanza de progresión muy lenta y con una tasa de casi el 50% de población por debajo del umbral de la pobreza. El gigante del corazón de los Estados Unidos está en coma. El sueño americano se ha ido. Como la música que tocaban Stevie Wonder, Marvin Gaye o The Temptations, se ha quedado en el olvido.

Curiosidades de la vida, la conexión con los Pistons llega hasta la alcaldía. Dave Bing, base de los Pistons entre 1966 y 1975 es el actual alcalde de la ciudad. Su paso por la NBA fue muy bueno (promedios de 20 puntos y 6 asistencias por partido), pero su aportación en el ámbito político no lo es tanto. Detroit era el símbolo del crecimiento de los Estados Unidos a mediados de siglo, con General Motors al frente, con Henry Ford como ‘padre creador’. Hasta los finales de los 80 fue un ejemplo del denominado sueño americano. En el ámbito deportivo, entre 1985 y 1992 los Pistons fueron uno de los mejores equipos de la Liga, ganando dos anillos – 1989 y 1990 -. Los Bad Boys encaraban como pocos el espíritu de Detroit: pelea, sudor, carácter, entrega, talento. El antídoto perfecto para los brillantes y glamurosos Lakers de Magic y Kareem.

Pero cuando Isiah Thomas lo dejó, se cayó Detroit al mismo tiempo. Paralelismos de la vida. Sin su Mesías en los Pistons, la mayor ciudad del estado de Michigan empezó a entrar en una espiral de destrucción, endeudamiento y desaparición.

Centrémonos en la franquicia que entrena Stan Van Gundy. Tiene más recursos de los que los resultados muestran actualmente. ¿Cuál es el motivo de ir últimos en su división y muy lejos de playoffs? Realmente, no lo sé.

Uno mira la plantilla y ve a André Drummond, Reggie Jackson, Kentavious Cadwell-Pope, Tobias Harris, Marcus Morris, Ish Smith o Stanley Johnson y ve un equipo con todo para estar en el top-5 del Este. Anotadores, defensores, tiradores, músculo, juventud, etc. Una buena plantilla a manos de un buen entrenador para aspirar a las Finales de Conferencia. Pero nada de eso. Los Pistons no juegan a nada, con una dependencia demasiado grande de Drummond, que es un buen defensor pero no un intimidador (sólo 1.1 tapones), que le cuesta anotar y que en tiros libres es de los peor de la NBA. Jackson está tan irregular que no parece un base titular, un jugador capaz de cambiar el signo de los partidos. Cierto es que ha estado lesionado la mitad de los partidos que llevamos, pero eso no quita su flojo inicio. Y lo peor son los porcentajes de tres de sus jugadores estrellas: Morris, Jackson y KCP no superan el 43% en tiros de campo. Cuesta de ver como en un equipo que hay seis jugadores por encima de los 11 puntos de media no gane más partidos. Anotan de todas las posiciones, pero aún así, pierden. Si me tengo que centrar en un jugador que me esté decepcionado, ese es su sophomore, Stanley Johnson. El que tan buenas sensaciones dio el curso pasado (6.7 puntos, 3.5 rebotes) ha caído en picado (3.6 puntos y 2.1 rebotes). Debería pelear por ser un alero titular o por lo menos, disputarle el puesto a Marcus Morris. Pero nada de nada.  Así es muy complicado hacer cosas interesantes. La racha es mala actualmente, con dos triunfos de los últimos diez partidos.

La plantilla puede y debe dar más réditos. No creo que corten a Stan Van Gundy, que además de entrenador es jefe de operaciones. Creo que los movimientos fueron buenos, sinceramente me gusta la plantilla y la variedad de jugadores que pueden jugar en dos posiciones y que aportan de todo. Está compensada. Pero no cuaja. Como si tuvieran la letra de una buena canción y no encontraran el ritmo. En la Motown siempre han tenido grandes artistas, con letras y sonidos que han perdurado décadas, que han marcado a millones de personas, que han sido parte de casi medio siglo. En la década de los 80 los Pistons fueron el espejo de Detroit y de la Motown, y ahora parece (tristemente) que lo vuelven a ser: decadencia, sin brillantez, sin esperanzas a corto plazo. ¿Aparecerá la musa que consiga un hit y los lleve de nuevo a las listas de éxitos? Siempre han tenido talento y recursos; sólo hay que buscar y soñar. Como hicimos con Marvin Gaye, Stevie Wonder, Aretha Franklin, Lionel Richie o Wilson Pickett.




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