| Home > Artículos > Basket-Ficción > Las Crónicas de Wilton > Randy Wilton. Su debut en la Liga. | ||||||||||||||
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Un día después de que el comisionado Arnold Clancy pronunciara su nombre en la ceremonia del Draft de New York, Randall Samuel Wilton se dirigía hacia Philadelphia plenamente consciente de la responsabilidad que tenía. Su hermano y representante, William, viajaba con él.
No se podía considerar del todo afortunado, pues los 76ers venían de una campaña en la que habían logrado ganar tan solo 11 partidos, por 79 perdidos. De hecho, hacía años que la franquícia vagaba sin rumbo por la liga. Fue un verano agitado: tras varios intentos frustrados de adquirir agentes libres en el mercado de la Euroliga, solo Wilton y Mikki Fortson se presentaban como novedades interesantes en Philadelphia. Esto, unido al hecho de que aún no contaban con un entrenador, preocupaba enormemente a Randy, que por primera vez en su vida no estaba seguro de estar a la altura. Para todos fue un verano complicado, también para Clancy. Era consciente de lo mal que progresaban las audiencias en los últimos años, y a esto se le unió el hecho de que, por primera vez desde que se disputaba, el campeón de la Euroliga (Jovetut Badalona) había derrotado al de la NBA (Vancouver Grizzlies), en la final de la Copa Mundial. A falta de referentes vistosos tras las retiradas de Lebron James, Dwyane Wade, Dwight Howard y Chris Paul, se había recibido con gran alegría al nuevo Wilt Chamberlain. "El peso de la liga en tus hombros", pensó Randy antes del debut en pretemporada ante los Titans de Cincinnati. No fue un mal comienzo, 21 puntos y 16 rebotes, pero al parecer todo lo que bajara de 100 quedaba en decepción. Sólo los aficionados Sixers, acostumbrados al ostracismo en los últimos años, aplaudieron la primera actuación de su nuevo ídolo. El 21 de octubre, con 21 años recién cumplidos, empezó de verdad el sueño. El escenario era inmejorable para él: Washington. Los Wizards habían cambiado, después de muchos años, su gama de colores, adaptándose como en el pasado los colores capitalinos. Los Sixers vestían de rojo aquella noche, y poco pudieron hacer ante el acierto de los amfitriones (134-122). Randy se fue a casa habiendo anotado tan solo 13 puntos, incluídos 11 rebotes y 4 tapones. Terminaron una gira de cuatro partidos con cero victorias en el casillero, y el pívot rookie empezando a ser discutido. Sus medias de 17 puntos y 13 rebotes no dejaban a nadie satisfecho, y ni siquiera era el mejor de los jugadores de su promoción. Tras el tercer partido consecutivo jugado como locales, los 76ers presentaban un balance de 0-7, y la primera cabeza en rodar fue la del entrenador, Fred Hoiberg. Llegaría Steve Kerr, tras un tiempo apartado de las canchas depués de finalizar su contrato y etapa en los Bobcats. Enseguida se rodeó de hombres de su confianza y se puso manos a la obra para llevar a los de Philadelphia a cotas más altas. Se llegó a las navidades con un récord de 18-27, muy positivo teniendo en cuenta los inicios. Randy Wilton era la principal baza del equipo y sus promedios habían subido hacia los 23 puntos y 16 rebotes, categoría en la que era el tercer mejor clasificado. Mientras tanto los Grizzlies de Daniels parecían los claros favoritos para repetir anillo. Junto a ellos, los Bulls de Charlie Dewirn, los Celtics de Willie Barson, los Rockets de Enbil Taylor y los Suns de Stackhouse también partían con opciones para lograr el anillo. Antes de llegarse al All-Star, y con los titulares ya elegidos por el público, Randy Wilton logró su mejor marca personal hasta el momento, al anotar 65 puntos ante los Knicks en el mítico Madison Square Garden. El premio a mejor jugador del mes se unió a los tres que tenía como Rookie en noviembre, diciembre y enero, mes en que consiguió el doblete. Sus números ya subían hacia los 26 puntos y 17,4 rebotes por encuentro, apartado en el que ya lideraba la liga. Su elección en el All-Star era asumida por todos, y no sorprendió a nadie cuando así ocurrió. Primero estaba el partido de rookies, en el que logró el objetivo de llevar la victoria hacia el terreno de su equipo. Fue el MVP de los de primer año con 19 puntos, 17 rebotes, 14 asistencias y 10 tapones, logrando el primer cuadruple-doble en la historia del evento. Muchos temían lo que podría lograr en el partido que tendría lugar el domingo, en el Toyota Center de Houston. El Este salió con Douglas (Washington), Norman (Indiana), Dewirn (Chicago), Barson (Boston) y Rose (New York) como titulares. Desde el banquillo esperaban junto a Wilton, Hurbett (Atlanta), Oc'nealy (New York), Benjamin (Cleveland), Duff (Cincinnati), Murdock (Toronto) y Honte (Detroit). Delante de ellos salieron a cancha como titulares en el oeste Oden (Minnesota), Stackhouse (Phoenix), Daniels (Vancouver), Taylor (Houston) y Lewis (Dallas). Saldrían desde el banquillo Francis (Denver), Voshell (Seattle), Newble (Phoenix), Bark (Las Vegas), Jones (Minnesota), Reid (San Diego) y Abbey (Vancouver). Con los nervios de ser el más joven del encuentro, Wilton no encontró su mejor versión en cancha, y el protagonismo recayó en Taylor, que dejó en casa el premio al mejor jugador del encuentro. Tras esta pausa los 76ers se enfrentaban a un calendario complicado, con una peligrosa gira por el oeste y duelos con los puntales de su conferencia. Andaban aún lejos del octavo lugar (10º) que necesitaban para lograr los Play-Offs. Todo pasaba por llegar a 50 victorias, y seguro que incluso el séptimo y sexto lugar serían asequibles para ellos. Los 76ers acabaron la campaña 2020-2021 en la séptima posición de la conferencia, tras firmar un récord de 48 victorias por 42 derrotas. Llegaban los Play-Offs, y el rival de los de Philadelphia no era precisamente asequible (Chicago). Los Bulls se mostraron intratables en los dos primeros partidos, y no bastaron las dos noches consecutivas de Wilton por encima de los 40 puntos para evitar el 2-0 inicial. Con la eliminatoria trasladada a Philadelphia, Wilton cedió un poco de protagonismo a Fortson y el resto de compañeros para empatar la serie a 2. El quinto partido fue muy ajustado, pero un lanzamiento de tres de Dewirn evitó el tiempo extra y dio ventaja a Chicago. El sexto fue definitivo, pues Spencer realizó un gran marcaje sobre Wilton y Dewirn sentenció para los suyos. Los Sixers caían el mismo dia que Clancy entregaba a Randy el trofeo al mejor debutante. Dos días más tarde salían a la luz las votaciones para el premio MVP, que daban como ganador a Daniels (Vancouver), seguido de Barson (Boston) y, sorprendentemente, Wilton (Philadelphia). El hecho de haber acabado la temporada como el tercer máximo anotador, mejor reboteador y mejor taponador, además de la progresión de los 76ers, le valió este reconocimiento. Los Bulls sorprendieron al imponerse a los Celtics y llegar a su primera final tras más de veinte años. Aún así, no pudieron hacer nada para evitar que los Vancouver Grizzlies lograran el back-to-back, y se confirmasen en la élite de la liga. Había nacido una estrella, tenía 21 años, y su carrera no había hecho más que empezar.
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