| Home > Artículos > Perfil > Nunca habrá otro Red Auerbach | ||||||||||||
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Si se menciona a un entrenador con 9 anillos de campeón de la NBA, pudiéramos estar hablando de Phil Jackson. Pero, si además se añade que éste entrenador suma 7 títulos como General Manager, sólo se puede tratar de Arnold Red Auerbach, seguramente el más genial de cuantos hombres dirigieron una franquicia NBA.
Auerbach, hijo de un inmigrante ruso, fue un tipo innovador, sagaz, y muy peculiar. Su forma de entender el juego ("algunos dicen que debo poner en cancha a los cinco mejores jugadores, pero yo os digo que para ganar debes poner en cancha a los cinco jugadores que hacen mejor al equipo") y su total entendimiento con Bill Russell dieron como resultado los primeros 9 anillos de los Celtics. Cuando se cansó de ganar desde el banquillo ("uno de los peores errores en que puede incurrir un entrenador es enamorarse de su propia voz"), pasó a los despachos, colocando en su puesto a Bill Russell. Era la primera vez que un equipo profesional era dirigido por un entrenador de raza negra. No era la primera vez que Auerbach rompía una barrera racial, ya que en 1950 fue el responsable de la elección en el draft del primer jugador de raza negra, Charles Cooper. No dejaba indiferente a nadie. Y era un maestro del juego psicológico. Cuando él consideraba que el partido estaba sentenciado, encendía su famoso puro en el banquillo. Lo mejor del caso es que muchas veces lo hacía con el partido igualadísimo, provocando la indignación en sus rivales, los cuales veían consternados cómo Auerbach daba por ganado el partido. La máxima amenaza de los Celtics en su época gloriosa estaba representada por Wilt Chamberlain. Frente al juego en equipo de los de Boston, Chamberlain conseguía estadísticas estratosféricas. Como reconocimiento a su máxima estrella, los Sixers le firmaron un contrato a la altura de sus números: 100.00 dólares anuales. Todo un golpe de efecto. Auerbach reaccionó renovando a Bill Russell con un sueldo anual de... 100.001 dólares!!! Una vez más, ganaban los Celtics. Durante la trayectoria de Russell en Boston, de 1956 a 1969, la franquicia verde se hizo con 11 títulos (en dos de ellos compaginó las funciones de entrenador y jugador, con Auerbach a la sombra). Red consiguió, además, crear un ambiente increíble en el Boston Garden. Los rivales temían el viejo pabellón, donde los irish remontaron partidos increíbles y protagonizaron hazañas memorables. Leprechaun parecía estar vivo para hacer resbalar el balón al rival en el momento más inoportuno. Miedo escénico, que diría Valdano. Tras los gloriosos 60, llegaron los años 70. Los Celtics tuvieron que reconstruir su plantilla y, con Red como arquitecto, lograron los títulos del 74 y el 76 Pero de nuevo las cosas se torcían. El equipo atravesaba una mala racha, que no tenía visos de mejorar. Hasta que en el draft de 1978, Auerbach protagonizó un golpe maestro. Tras realizar un traspaso en el que se vieron involucrados siete jugadores, los Celtics enviaron a San Diego a Kevin Kunnert, Kermit Washington y Sydney Wicks. . Por su parte, los de Boston obtuvieron a Nate Archibald, Billy Knight, Marvin Barnes y, lo que es más importante, la sexta elección del draft. Auerbach la utilizó para seleccionar a Larry Bird. Los demás equipos ni se lo habían planteado, ya que el genio de French Lick había afirmado que finalizaría su ciclo universitario. A Red le daba igual esperar un año a Bird, a pesar de las muchas críticas recibidas por tal decisión. Muchos críticos, además, no creían que el introvertido jugador pudiera brillar en la NBA, ya que le consideraban demasiado lento como para jugar con los profesionales. Efectivamente, Larry nunca ganaría en un sprint a Speedy Claxton, pero su mente veía el baloncesto un segundo antes que los demás. Red lo vio claro, y acertó. Una vez más. Además de esperar un año, los Celtics firmaron a Larry el mayor contrato que se le había dado a un rookie hasta la fecha: 650.000 dólares anuales. En 1980 Auerbach completó el frontcourt más legendario de la historia, adquiriendo a Robert Parish gracias a un traspaso y seleccionando en el draft a Kevin McHale. Los managers temían realizar intercambios con él, ya que una vez tras otra el tiempo demostraba que había acertado. La década de los 80 se la repartieron Celtics y Lakers. Las imágenes de Bird y Auerbach fumando el puro de la victoria en el vestuario daban la vuelta al mundo. Con el de 1986 los Celtics sumaban su título número 16. Dos décadas después, la cifra no se ha movido. Durante la presente temporada los Celtics homenajearán a Auerbach luciendo la palabra RED dentro de su trébol de tres hojas. Ya en 1985 se retiró el número 2 en honor a Auerbach (por considerarle el segundo hombre más importante de la franquicia tras el fundador, Walter Brown, al que se le retiró el número 1). “Nunca habrá otro Larry Bird” , dijo Red Auerbach. “Nunca habrá otro Red Auerbach” , dice el mundo del baloncesto.
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