| Home > Artículos > Opinión > (No tan) Sexto Hombre | ||||||||||||
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Voy a partir de dos premisas básicas. La intención es evitar caer en dogmatismos. La primera, muy yankee ella, es que la opiniones son como los ojetes. La segunda, doctores tiene la NBA. La primera la comparto -y a ella me acojo para escribir esto-, pero sobre la segunda incorporaría un matiz: ¿dan siempre el diagnóstico acertado? Las dudas surgen al hilo de un reportaje sobre Manu Ginobili y otros históricos sextos hombres. ¿Es justo considerar como sexto hombre a un jugador que promedia más minutos de juego que el titular en su puesto? Mi ojete dice no. Por eso, creo que los doctores deberían (re)marcar los límites de esta importante Denominación de Origen Cualificada, o sea, devolverla a su status real. Leo en el susodicho reportaje que el primer sixth man de la historia fue el gran John Havlicek , un tipo que en las temporadas 70/71 y 71/72 lideró la Liga en... minutos. De este modo, cualquier avezado coach de esos a los que les gusta tener premiados a sus órdenes, dispone de una fácil trampa para esta ley: meter de inicio durante 82 partidos al jugador de rotación y, ¡ale, hop!, un par de minutos más tarde nace un sexto hombre. La otra trampa es decir que fulanito sale más enchufado cuando empieza en el banquillo, que dentro de la segunda rotación está más cómodo y se siente más importante porque las otras estrellas le están mirando desde el banquillo y no 'entorpecen' su progresión. Mi ojete dice que ya es hora de meter el bisturí. No en los técnicos, que cada uno hace con su equipo lo que le sale de la bisectriz. Sí a la hora de refidinir el rol y las funciones de un verdadero sexto hombre, es decir un suplente-con-todas-las-de-la-ley. Un tipo que repercuta positivamente -mucho más allá de cualquier tipo de estadísticas- en el juego de su equipo. Una especie de cuando menos es más. Incluso podría establecerse un promedio máximo de minutos en cancha -23 parece una justa cifra, la mitad menos uno- para, al menos, unificar el criterio a la hora de conceder un premio anual que, por otra parte, no debe ser el Santo Grial de la cuestión. Un reconocimiento, nunca la competición en la que se ha convertido. Es lo que dice mi ojete. Quizá sea porque algunos pensamos con el culo. Y quizá no sea tan mala idea. Sólo una perspectiva diferente. Listado de todos los galardonados como Mejor Sexto Hombre de la NBA
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