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[24/04/2010] Historia
NBA en blanco y negro
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

El 25 de abril se cumplen 60 años de la primera elección de un jugador afro-americano en el Draft. Un hito que no sólo revolucionó la época, sino que transformó por completo la historia del baloncesto mundial.

El pasado mes de marzo el inolvidable y carismático Julius Erving, conocido como Dr.J, soplaba sesenta velas. Me atrevería a decir que nadie, que haya visto u oído algo de la NBA y su historia, no conoce al Dr.J.

 

Pero vayamos al inicio.

La temporada que empezó pocos meses después del nacimiento de Julius Erving, la 1950/51, fue diferente al resto de campañas vistas por aquel entonces. Fue la primera en la que la NBA contó con jugadores de raza negra en sus equipos. Los pioneros, los que rompieron las barreras del racismo en el baloncesto profesional tienen nombres y apellidos:

Charles “Chuck” Cooper, Earl “Big Cat” Lloyd y Nat “Sweetwater” Clifton.

La NBA -inicialmente conocida como Basketball Association of America (BAA) y posteriormente como Nacional Basketball League (NBL)-, en sus primeras cuatro ediciones, sólo era apta para jugadores de raza blanca. Daba igual si eran más o menos altos, más o menos fuertes, más o menos talentosos. No se admitían jugadores negros.

Los afro-americanos se tenían que agrupar y jugar entre ellos. Los New York Rens y los Harlem Globetrotters eran dos equipos formados íntegramente por jugadores de raza negra.

El equipo de Harlem era tan bueno que incluso derrotaron a los Minneapolis Lakers en un partido amistoso en 1947. Los Lakers, liderados por George Mikan, eran los actuales poseedores del anillo de campeones.

Los propietarios de las franquicias profesionales eran reacios a contratar a jugadores de raza negra, en parte por la discriminación racial latente en muchas zonas de Estados Unidos, en parte por no molestar al propietario de los Globetrotters, Abe Saperstein. Durante años se jugaban partidos de profesionales conjuntamente con partidos de los Harleem Globetrotters, haciendo las jornadas más lúdicas para los aficionados. Muchas veces éstos  se iban al terminar la exhibición del combinado del barrio de New York (siempre jugaban los primeros).

Los equipos NBA no llenaban las gradas de los pabellones. Se tenía que buscar una solución.

El 25 abril de 1950, hubo una reunión de propietarios de los equipos que la integraban. El presidente de los Boston Celtics, Walter Brown, seleccionó en el draft a Chuck Cooper, un alero de la universidad de Duquesne.

La sala se quedó en silencio. Otro propietario espetó a Brown: “¿Sabes que es un jugador de color?”. A lo que el mandamás de los Celtics respondió: “Me da igual si tiene rayas, es amarillo o tiene lunares. ¡Boston elige a Cooper de Duquesne!”.

Los Celtics creían que el poder reboteador  de Cooper ayudaría a la franquicia -dirigida desde el banquillo por Red Auerbach- a ganar títulos. Ya contaban con Bob Cousy como estrella, pero ese equipo flaqueaba en rebote y defensa. Ése fue el primer gesto para la entrada de jugadores de raza negra en la Liga Profesional. Esta jugada no gustó mucho a Abe Saperstein, que amenazó con boicotear el Boston Garden. Por suerte, la sangre no llegó al río.

Cooper – 1.96 metros y 96 kgs- jugó en la NBA durante 6 temporadas (4 en Boston, 1 en Milwaukee y otra en los Fort Wayne Pistons). Llegó a disputar las Finales de 1956, en las que los Pistons perdieron contra los San Francisco Warriors por 4-1.

Terminó su carrera con medias de 6.7 puntos y 6 rebotes por partido.

Cooper siempre dijo que Auerbach nunca le trató diferente al resto de jugadores. Incluso que Cousy le ofreció a su compañero una habitación. Pero estos hechos no eran los habituales. En sus memorias comentó que en Boston nunca le hicieron una radiografía, que nunca le pagaron las primas que sí recibían los jugadores blancos. Solo querían que defendiera y fuera duro en la cancha. Nunca terminaron de verlo como “uno de los suyos”.

Ese gesto -la elección de Cooper por parte de los Celtics- desencadenó otros dos. En la novena ronda de ese mismo draft, los Washington Capitols eligieron a Earl “Big Cat”Lloyd, un alero de West Virgina State. Lloyd -1.96 y 100 kgs- era consciente que casi nadie se había fijado en él. Pero tuvo la fortuna de ser el primer afro-americano en debutar en la NBA. Por cosas del calendario, los Capitols iniciaron la temporada 1950/51 el 31 de octubre, un día antes que Cooper con los Boston Celtics y cuatro antes que Nat Clifton con los New York Knicks. Su nombre ya constaba en los libros de historia.

Solo jugó una temporada en los Washington Capitols –en realidad sólo 7 partidos- . Al año siguiente fichó por los Syracuse Nationals donde viviría sus mejores días como jugador NBA. Alcanzó las Finales en la temporada 1953/54 – perdidas a manos de los Minneapolis Lakers- y se llevó el anillo al año siguiente. En las Finales de 1954/55, los Nationals vencieron a los Pistons por 4-3.

La temporada 1958/59 se fue a los Fort Wayne Pistons, equipo en el que jugó sus dos últimas campañas. Dejó la NBA tras nueve años y promedios de 8.4 puntos y 6.4 rebotes.

Pero no todo fue un camino de rosas para Earl Lloyd –apodado Big Cat por su gran salto vertical y su movilidad por la cancha-.

Muchas ciudades sureñas eran muy tajantes con las personas de raza negra. En Indianápolis permitían estar juntos a jugadores de ambas razas, pero no podía comer en el restaurante junto a los blancos. Incluso en Baltimore y Washington había hoteles solo para personas de raza negra, y desviaban allí a los jugadores negros mientras el resto del equipo permanecía junto.

Y como no hay dos sin tres, los New York Knicks realizaron el primer fichaje de un jugador afro-americano por un equipo profesional. El elegido fue Nat “Sweetwater” Clifton.

Clifton contaba con 27 años, y su paso por los Harleem Globetrotters le había dado su estela de estrella. Fuerte, de 2.01 y 102 kg, su potencia y fiereza en la zona auguraban un buen futuro en la NBA.

Se habla de entre 10.000-12.000$ como precio del fichaje, aunque realmente nunca se supo. El único problema era ver como se adaptaba al juego de los Knicks y a la propia liga.

No se tuvo que esperar mucho para verlo. En un partido contra los Boston Celtics, Clifton realizó una par de jugadas freestyle, cosa que no gustó mucho a Bob Harris –jugador de los ‘orgullosos verdes’-. Le recriminó que no jugaba “serio” y la cosa fue a más. Entre cruces de insultos, Clifton le soltó un puñetazo a Harris, haciéndole saltar algunos dientes. El banquillo verde se encaró a Clifton, pero al ver la planta del knickerboker ir hacia ellos, se quedaron sentados.

Sweetwater – mote que hacia referencia a su gusto por las bebidas gaseosas- no era del todo feliz en la Gran Manzana. Echaba de menos tener algún compañero negro, alguien que entendiera su juego.

“Sólo quieren que defienda y rebotee. No quieren que drible ni lance en carrera. Debo cambiar, pero, si nadie me apoya, me siento perjudicado en mi juego”.  Así se expresaba a un periodista pocos meses después de su fichaje.

Disputó las Finales durante los tres primeros años de su carrera NBA, aunque no consiguió el anillo – las de 1950/51 perdidas contra los Rochester Royals, y las de 51/52-52/53 a manos de los Minneapolis Lakers-.

Llegó a ser All Star en 1957, en su última temporada en las filas de la franquicia neoyorkina. Durante sus ocho campañas, terminó en dobles-dobles en puntos y rebotes en dos de ellas. Su promedio de 10 puntos y 8.2 rebotes hablan de su esfuerzo para adaptarse al juego NBA.

Cuando se retiró del baloncesto, Nat Clifton adquirió varios taxis y formó su pequeña empresa. Algunos creen que vivía en la miseria por ir conduciendo un taxi, pero su excompañero Cal Ramsey lo desmintió en 1990, poco antes de la muerte de Sweetwater.

“Le gustaba conducir, y se había comprado una casa en Chicago. Era feliz, y hacía lo que quería. Fue un gran tipo, sin duda”.

Las paradojas del destino quisieron que el primer jugador de raza negra fuera elegido en el draft por la franquicia que luego ganó el primer anillo con un entrenador negro en el banquillo.*

La gente recordará a Bill Russell, Sam Jones, KC Jones o Dennis Johnson como jugadores

afro-americanos vestidos con el uniforme del trébol.

En los Knicks recordarán a Willis Reed, Walt Frazier, Earl Monroe o Patrick Ewing como iconos.

Pero antes que todos ellos, antes incluso que llegara Wilt Chamberlain, que naciera Magic o Jordan, hubo tres valientes (y afortunados) que gozaron del lema que llenó las calles de los Estados Unidos durante las décadas de los 40 y 50: “Es la tierra de las oportunidades”.

* Sólo hay 7 títulos en la historia de la NBA ganados por un entrenador de raza negra. De los siete, cinco que han ido a parar a los Boston Celtics – 1967/68 y 1968/69 Bill Russell, 1983/84 y 1985/86 K.C. Jones  y 2007/08 Glen “Doc” Rivers-. Los otros dos son Al Attles con los G. S. Warriors en 1974/75 y Lenny Wilkens con Seattle Sonics la temporada 1978/79.




Jugadores Artículo
Ficha de Nat Clifton Nat Clifton
Ficha de Chuck Cooper Chuck Cooper
Ficha de Earl Lloyd Earl Lloyd