Amado. Amar.
Amaré. El tiempo desbarajustado, ha surcado el rostro de un joven gigante negro, curtiéndolo. Como el de
Shawn Kemp, ¿recuerdas? Amé(n).
Las galaxias se aproximan. Nostradamus seguro que predijo en alguna línea que
él irrumpiría para dominar la liga. El año 2006 se ha borrado del almanaque. Las rodillas taladradas con microcirugía, el fenómeno que recuerda a
Moses Malone congelado en una sala de rehabilitación. Mucho talento para ser tan joven, mucha vida colgada de sus facciones.
Stoudamire empezó a jugar al basket meridianamente tarde, pero ya era un deportista consumado. Para concebir el prototipo del pívot de esta nueva era hay que tener la mente despejada. Su habilidad alcanzará el máximo nivel muy pronto, y entonces seremos testigos de lo que nunca creímos que veríamos hacer a un
center en la NBA.
Cuando
Stat vuelva recordaremos que los
flashes no son exclusivos de la
Eastern Conf. Evocaremos el futuro, nuestros sueños, y las promesas de Dinastías se perderán en el desierto. El basket de Arizona seguirá despertando pasiones, olerá al anillo.
Amaré.