| Home > Artículos > Reportaje > ¿Memphis debe seguir sin Gasol? | ||||||||||||
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Los entresijos de la NBA como competición es uno de los grandes misterios para el aficionado español. Empieza a ser seguida con mayor interés debido a la presencia de 4 españoles en esta competición de baloncesto americana, siempre tildada como la mejor del mundo y cuestionada en los últimos tiempos por la mejora del baloncesto FIBA y los fracasos de la selección estadounidense en las últimas competiciones internacionales. Pau Gasol, el que seguramente, si no lo es ya, se convertirá en el mejor baloncestista español de todos los tiempos, lleva desde 2001 en Memphis Grizzlies. Un equipo joven, que comenzó su andadura en 1996 como parte de la expansión que hizo la NBA en Canadá añadiendo dos nuevos equipos, Vancouver Grizzlies y Toronto Raptors, precisamente, este último es el equipo de otros dos españoles, Jose Calderón y Jorge Garbajosa, ambos integrantes de la selección española que ganó el oro en el último mundial. La franquicia Grizzlie fue perdedora desde sus comienzos y en 2001, el año en que llegó Gasol a la NBA mediante el Draft, se trasladaron a Memphis, ciudad donde nació Elvis Presley y murió asesinado Martin Luther King. Gasol fue una gran y arriesgada apuesta que convirtió al equipo en una franquicia luchadora en tres años. Al cuarto, entraron por fin en play off, siempre con el español como jugador de referencia, líder del equipo y hombre franquicia. Sin embargo, durante 3 temporadas, siempre perdieron en primera ronda sin ganar un solo partido y los nervios empezaron a aflorar achacándole al jugador que no llevara al equipo a cotas más altas cuando actualmente, en la NBA, no hay ningún equipo ganador sin un mínimo de dos jugadores estrella de referencia. El baloncesto americano y europeo tienen muchas diferencias y una de ellas es que los jugadores son parte de una empresa y se les paga por ello con lo que pueden ser traspasados sin poder negarse y los contratos firmados pasan de una franquicia a otra. Gasol firmó hace un año un contrato por el máximo que se puede permitir según las normas NBA para un jugador de su categoría y veteranía, ochenta y tantos millones de dólares por 6 años. Pero una de las cosas que más temen las franquicias es que sus jugadores importantes se lesionen y más si es en otra competición diferente y Pau es el hombre de referencia de este equipo. Por eso mismo, a Memphis no le ha gustado nunca que Pau quisiese jugar con la selección española, sobre todo desde que hace 2 años empezase a tener problemas en el pie, con sus fracturas por estrés en el metatarsiano, una de las razones por las que Gasol no quiso ir al Europeo de hace dos años. Memphis quería dar este año un salto de calidad, darle a Gasol los compañeros que necesitaba para dejar de perder en play off, pero para eso, hay que llegar a la postemporada y ganárselo durante los 82 partidos de temporada regular. Memphis hizo varios movimientos en el mercado para conseguir jugadores más jóvenes y de calidad partiendo de la base de que Gasol era el jugador de referencia pero no contaban con la lesión del Pau en el último minuto de la semifinal contra Argentina. Pau volvió hace poco más de un mes, un regreso muy esperado, pero el desequilibrio estaba hecho y, aunque han mejorado un poquito, siguen perdiendo. La situación del equipo obliga a pensar en una reconstrucción y por el complicado sistema norteamericano, pasa por dos opciones, dejarse llevar y perder partidos para poder tener mayores opciones en el Draft de junio y escoger a alguno de los mejores proyectos para los próximos años, liberar salarios con la finalización de contrato de algún veterano y tener mayor espacio salarial para fichar algún agente libre o, la otra opción, intentar algún traspaso que incluya a Gasol y su salario de 12 millones al año más su caché de estrella de la liga, para iniciar una reconstrucción consiguiendo más contratos que estén a punto de finalizar, algún jugador joven con proyección y contrato bajo y rondas altas del draft para poder escoger los mejores proyectos para los próximos años. O sea, empezar de cero. Ésta es la situación actual. El de Sant Boi es un jugador ambicioso y quiere estar en un proyecto ganador después de estar cinco años subiendo el nivel. Volver a pasar por una reconstrucción como la que él fue parte durante el lustro que lleva en el equipo no es una situación que le agrade. Nunca ha dicho públicamente que haya pedido al equipo que quiera ser traspasado a un equipo ganador y dejar de perder pero se filtraron los rumores de que sí y el presidente ha confirmado que Pau comentó su desencanto y su deseo de estar en una franquicia ganadora, aunque sea traspasándole, y aunque no lo exigiera. Gasol está cogiendo la forma y sus números y actuaciones son muy buenos pero tiene que soportar abucheos y que algún provocador periodista local le dedique canciones con estribillos del tipo “nos gusta el baloncesto, no nos gusta Pau” o “llorón español”. Gasol rechaza las acusaciones y se reafirma en el deseo de querer ganar, sea donde sea y que su ambición y tenacidad está por encima de todo con lo que seguirá luchando por ganar cada partido, aunque su equipo los pierda todos. Y mientras tanto, la franquicia tiene hasta el 22 de febrero para traspasarle o decidir quedarse con él. Gasol aceptará lo que tenga que ser pero si no va a un equipo ganador, prefiere quedarse como está, porque él está feliz en Memphis y se considera leal. Psicológicamente, es duro ser un profesional y jugar sabiendo que tienes que perder para pensar en el futuro. Gasol tiene 26 años y medio y no puede arriesgar mucho tiempo más en otras reconstrucciones. Piensa que ya se curró la suya. Jugar durante todo un año sabiendo que es mejor perder para tener más opciones el año que viene es paradójico y es difícil rendir bien. Al catalán se le achaca no ser un buen defensor a pesar de sus excelentes condiciones físicas pero, si es mejor que pierda el equipo tal y como está, anímicamente es difícil estar al 100%. Aún encima, estar aguantando la presión de los medios que le piden que haga grandes números (la NBA es una gran enamorada de las estadísticas), que haga ganar al equipo, pero no demasiado, para que el año que viene tengan mejores opciones y que se sacrifique por el equipo mientras pierde. En estos momentos, desde Memphis se le acusa de querer abandonar el barco para ganar y se olvidan de algunos de los errores de planificación habidos en los últimos cinco años para dotar al equipo de los mimbres necesarios para ser una franquicia ganadora. Gasol ha mostrado su descontento y ahora es el centro de las miradas. Mientras tanto, él tiene que aguantar y seguir haciendo números demostrando que su deseo de ganar no es incompatible con su profesionalidad como jugador.
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