| Home > Artículos > Análisis > Lo que no te mata, te hace más fuerte | ||||||||||
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“Si no fuera por algún toque divino, seguramente estaría retirado o muerto”. Esta frase se la hemos escuchado a muchos jugadores de Nacido en Milwaukee hace 26 años, el ala-pívot reserva de los Houston Rockets está entre los más destacados sextos hombres de la temporada. Sin Yao Ming (campaña perdida por lesión) y con T-Mac aún a medio gas, una de las pocas alegrías que han tenido los texanos este año ha sido la explosión de Landry. Actualmente ocupan la séptima plaza del Oeste con 23-18 en su casillero. Pero para llegar hasta aquí, el bueno de Carl ha sufrido todo tipo de percances. Ya en su etapa universitaria las lesiones fueron plato del día. Se fracturó la mano derecha, perdiendo la mitad de su año freshman, y pasó su curso senior en blanco por una lesión de rodilla. Recuperado, realizó un gran año liderando a la universidad de Purdue en puntos y rebotes. Sus medias, de 18.9 tantos y 7.3 rechaces, eran un buen presagio. Nada de eso. Las franquicias NBA eran reticentes a la hora de seleccionarle en el draft de 2007. Las lesiones en su etapa NCAA le hicieron caer hasta el puesto 31, elegido por los Seattle SuperSonics, que lo traspasaron a los Houston Rockets a cambio de una futura elección. Parecía poco por su destacado paso universitario. Seguramente su corta estatura ( Aunque a partir de ahí empezó su vía crucis particular. En los playoffs 2007/08, en el partido inaugural de primera ronda que enfrentaba a los Houston Rockets con los Utah Jazz, Landry tuvo otro accidente. En un lance del juego, perdió un diente de un duro golpe. Como si de nada se tratara, terminaría siendo decisivo, al colocar un tapón en el último segundo del tercer partido a Deron Williams para dejar la eliminatoria favorable (2-1), aunque los Rockets terminarían perdiendo la serie por 2-4. Pero lo peor estaba por llegar… La madrugada del 17 de marzo de 2009 chocó contra otro vehículo cuando regresaba a Houston con el buen sabor de la victoria conseguida contra los New Orleans Hornets. Al salir del coche para ver los daños, recibió dos disparos, alcanzándole uno de ellos en la parte inferior de su pierna derecha. Intentaban robarle. No lo consiguieron. Él en persona se dirigió al hospital para que le atendieran de las heridas sufridas. Y como a perro flaco todo son pulgas, al bueno de Landry le faltaba otro percance para su turbulento historial médico. En un Mavericks-Rockets sufrió el que posiblemente sea el accidente más espectacular (y doloroso) de los últimos tiempos. En una penetración, Dirk Nowitzki topó en su intento de canasta con Landry, que se llevó un duro golpe en la cara. El resultado fue estremecedor: había perdido 5 dientes, 2 de los cuáles aún residían en el codo del jugador alemán. Las imágenes fueron impactantes. Como reza el dicho, “lo que no te mata te hará más fuerte”, y Carl Landry lo sigue a modo de mantra personal. Un jugador duro y persistente, de los que no se arrugan. Este año promedia 16.2 puntos y 5.6 rebotes en sólo 27 minutos por partido. Si jugara 35 minutos, con su proyección puntos/rebotes por minuto, seguramente estaría en Dallas en febrero. Esperemos que su juego siga creciendo al mismo tiempo que menguan sus incidentes. Aunque es posible que sin ellos tampoco mejore. Puede que su fuerza resida en sus desgracias, en su afán de superación. Mirado positivamente (e irónicamente), aún le quedan 26 dientes para perder de forma accidental. Margen de mejora tiene, seguro… * Dedicado a todos los jugadores (y no jugadores) que han sabido levantarse y seguir adelante cada vez que se han encontrado una piedra en el camino, y para dar ánimos a Haití y sus habitantes* |
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