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[05/09/2012] Análisis
¿La llave del éxito?
Por Pablo González Barrero @ultimatenba | @gbarrerop

Los Lakers encaran una ilusionante temporada buscando el ansiado sexto anillo para Kobe y con varias incógnitas buscando respuesta.

En valores absolutos, Kobe Bryant sigue siendo uno de los máximos artilleros de la NBA, pero lo cierto es que en sus tres últimas temporadas ha visto cómo sus porcentajes de acierto caían a cada año que pasaba llegando a marcar esta última su tercer peor registro, sólo superado por sus dos primeros –y ya lejanos– años como profesional.

También esta última temporada se ha visto influida por el hecho de que a sus 33 años ha cosechado su tercer “mejor” registro en cuanto a tiros a canasta situándose en 23 por partido por lo que el cansancio evidente ha redundado en el poco éxito para esos tiros. Buscando responsabilidades, se puede decir que con Mike Brown todo había cambiado y la ofensiva Laker se volvió más previsible, siendo el mayor recurso –y casi único– que Kobe tuviese el balón en las manos. De hecho, con la adición de un base de verdad, Ramon Sessions, que descargaba de esas funciones al futuro Hall Of Famer, se notó una gran mejora y, de repente, los Lakers volvieron a contar para el título.

Con esa base que tanto sufrió en ataque a inicios de temporada pero reconvertidos por un jugador de poca entidad como Sessions, Mitch Kupchack anunciaba a principios de verano que la plantilla de la franquicia de Jerry Buss no sufriría grandes cambios pese a haber sido eliminada con facilidad por unos emergentes Thunder. Algo que, como todos sabemos, no ha cumplido.

Ahora Sessions no está pero sí Steve Nash, quien es posiblemente el mejor base de la última década. Su llegada ha provocado que muchas personalidades de la liga se pregunten en voz alta si la pareja de backcourt de los Lakers sabrá convivir sin tener tanto tiempo como acostumbraban el balón en sus manos. Kobe viene de amasar mucho balón y muchos tiros, mientras que Nash, si destaca por algo, es por la creación y “sus bailes” por la zona en busca de la mejor opción. Todo ello arroja dudas acerca del rendimiento que puedan obtener una vez juntos y el cambio de dinámica que deba acontecer una vez instaurada la comunión entre ambos.

Más tarde se añade a Dwight Howard a la ecuación. Aunque no necesite tanto balón, sí buscará su cuota de protagonismo al tiempo que habrá que contentarlo para que sea el jugador franquicia una vez la estrella de Kobe se vaya apagando porque no hay que olvidar que en el verano del 2013 será libre de elegir su destino.

Toda esta casuística no acaba ahí. Algo de lo que a buen seguro se hablará mucho durante la temporada es acerca de la “Princeton Offense”. Esta ofensiva que desarrolló el mítico Pete Carril en la universidad de Princeton se basa en una circulación de balón sobresaliente en la que las posiciones en cancha no están totalmente definidas y en la que todos sus jugadores deben ser grandes pasadores. Por definición puede encajar muy bien en los Lakers que, salvo la figura de Dwight Howard, los principales jugadores, Kobe, Nash, Pau Gasol, Metta World Peace, Steve Blake y Antawn Jamison, son buenos (o grandes) pasadores, mientras que Jodie Meeks y su tiro desde la distancia no haría más que sumar.

Puertas atrás, continuos cortes, la búsqueda del “mismatch” y, sobre todo, el tiro desde la distancia en situaciones ventajosas, serán claves en este sistema que el nuevo asistente de Brown, Eddie Jordan, será encargado de implementar para los de oro y púrpura. Se puede decir que Jordan es el pupilo aventajado de Carril ya que es un fiel creyente de este tipo de ofensiva que tanto éxito le dio a principios de la década pasada con unos Nets que se plantaron hasta en dos ocasiones en Las Finales siendo él el principal asistente de Scott, encargado del ataque y a quien muchos atribuían el éxito Net.

No obstante, su misión es complicada.

No puede haber cabida para el egoísmo. Aunque sobre el papel encaje e incluso beneficie al veterano juego exterior, aún está por demostrarse que vayan a abrazar esta nueva cultura y que sean capaces de rendir. En una entrevista en Sports Illustrated el propio Pete Carril explica que “su ofensiva” tiene semejanzas con el triángulo que tanto éxito le dio a los Lakers en la historia reciente y sin duda ayudaría a Kobe a alargar su carrera en la cima ya que acumularía menos desgaste. Aunque sus tiros a canasta disminuirían, camino inverso llevaría su acierto y más lo agradecería su físico. Salvando las distancias, sería para él desarrollar el rol que ha ostentado este pasado verano en el USA Team.

En el caso de Nash, con su excelso tiro desde la distancia y visión de juego podría maximizar la estrategia mientras que, posiblemente, las llaves del éxito las tendría un Pau Gasol que una vez más podría marcar las diferencias dada su lectura del juego desde el poste bajo, faceta en la que precisamente su compañero de pintura no destaca y de ahí el papel superlativo que deba desempeñar el español.

Aquí Jordan se topará con otro gran problema porque, hasta ahora, la importancia de Howard es mínima en el apartado ofensivo y eso no puede desembocar en algo positivo. Por tanto, deberá buscar alternativas sin romper la dinámica que quiere imponer, algo que podría crear el descontento del pívot y desestabilizar el vestuario. Si eso sucede todos sabemos quién tiene ahí los galones y el carácter que se gasta. Es de suponer que antes de llegar a ese punto lleguen al rescate los 2 vs 2 y la capacidad de Pau para salir de la zona y crear espacios para Howard.

Al ser un nuevo sistema, seguro que los resultados tardarán en plasmarse sobre la cancha, con el agravante de que los Lakers de Brown, un especialista defensivo, fueron los #15 en anotación por partido, mientras que si hablamos de anotación por cada 100 posesiones sí escalaban al top10 gracias al efecto Sessions. Sin embargo, durante la temporada sufrieron grandes parones en su anotación a pesar del talento acumulado, llegando a registrar el récord de la franquicia de partidos consecutivos sin alcanzar los 100 puntos cortando la racha tras 13 partidos.

Debido a todo esto, esta temporada será muy diferente para Lakers. Por las grandes estrellas aglutinadas y porque se está cimentando una nueva ofensiva que podría darles otro aire muy necesario. Las preguntas sin respuesta, entre otras, son, ¿será capaz Eddie Jordan de convencerlos de que ésa, y no otra, es la manera? y ¿conseguirán resultados antes de que se acabe la paciencia en Los Angeles? La temporada 2012/2013 se presenta apasionante y, sin duda, una vez más, Lakerland será uno de los puntos más calientes. ¡Suerte!




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Ficha de Pau Gasol Pau Gasol
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Ficha de Dwight Howard Dwight Howard