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[26/02/2004] Historia
La leyenda del Showtime

Reinaron en los 80 y entraron en la leyenda: Los Lakers y el Showtime

¿Alguien podría dar una definición de “showtime”? Particularmente opino que no: el showtime no se trataba de una jugada, ni era la forma de hacer un mate, ni tan siquiera un tipo de gancho,…. El showtime lo practicaron Los Lakers de los años 80, se trataba de un estilo de juego, de una forma de vivir el partido por parte de todo el mundo (jugadores, espectadores, cheelreaders e incluso comentaristas), en definitiva, espectáculo en estado puro.

Con este estilo de juego, Los Lakers consiguieron dominar la NBA en la década de los ochenta: desde la temporada 1979-80 hasta la 1989-90 consiguieron llegar a 8 finales de la NBA, alcanzando el anillo en cinco ocasiones (1980-1982-1985-1987-1988) y rompieron el maleficio de ganar dos campeonatos consecutivos que se mantenía desde la temporada 1968-69 en que los Celtics consiguieron repetir.

Pero tracemos una línea cronológica para llegar a entender (o al menos mostraros mi visión) de cómo este espectáculo se convirtió en una leyenda de la NBA.

La NBA se preparaba para la temporada 1979-1980. En el draft de aquel año apareció un chico que tras dos años en la Universidad de Michigan State, y llevándola a ser campeona de la NCAA en 1979 en una final contra la Indiana State de Larry Bird , decidió dar el salto a la liga profesional. Se decía de él que era muy flojo defendiendo y que tenía un tiro de media distancia muy normalito, sin embargo se trataba de un jugador con una sonrisa especial. Los Angeles Lakers se arriesgaron y le eligieron como número 1; así Earvin “Magic” Johnson entró por la puerta grande de la NBA y Los Lakers no se arrepintieron jamás de haberle escogido.

La temporada empezó con emoción: en el primer partido contra los Clippers, los Lakers ganan con un sky hook de Jabbar en el último segundo. Al final Magic no pudo contenerse y el rookie corrió a abrazarse al bueno de Kareem como si hubieran ganado el anillo. Kareem en cuanto pudo tomar un poco de aire le dijo:”Quieres dejar de apretarme el cuello, aún quedan 81 partidos”. Como no podía ser de otra manera Los Lakers llegaron a la final de esa temporada enfrentándose a los Sixers de Julius Erving (Dr.J). Los partidos eran un toma y daca: los Lakers hacían valer el dominio de Jabbar en la zona que iba bombardeando el aro de los Sixers con sus ganchos y los Sixers hacían valer la capacidad atlética del Dr.J; pero la balanza se decantaba a favor de los Lakers por el efecto Kareem.
Sin embargo, tras acabar el 5 partido con victoria de Los Lakers (3-2 a favor de los angelinos en la eliminatoria), saltó la noticia: Kareem, lesionado, ya no podría jugar lo que quedara de final. Desde ese mismo instante, el pesimismo se apoderó de Los Lakers y nadie creía que fueran capaces de ganar el sexto partido en Philadelphia ni el posible séptimo partido en Los Angeles. En cambio el rookie con la camiseta número 32 no se dio por vencido y trató de infundir moral a sus compañeros. Tomó el papel de Kareem e intentó que su ausencia no se notara demasiado: en el avión de ida a Philadelphia ocupó el asiento reservado a Jabbar, le pidió a su entrenador jugar de pívot y empezó disputando el salto inicial. Su mensaje estaba claro: “No os preocupéis, Johnson está aquí”.
El resultado fue claro: Los Lakers ganaron el partido, el campeonato y Magic jugó “el mejor partido de mi carrera”.

A la sombra de los californianos, en el Este llegaba un jugador con ganas de revancha: Bird no olvidaba la derrota en la final universitaria y quería vengarse de Magic. Lo intentó en su primera temporada en la NBA (1979-1980): en ella es nombrado rookie del año y lleva a sus Celtics a un balance de 61 victorias contra 21 derrotas, pero los Sixers se cruzan en su camino y le apean de la final contra Los Lakers.
Por aquel entonces, estos dos jugadores ya habían levantado de sus cenizas a la NBA, eran la imagen de la liga en todos los anuncios (¡¡quién no recuerda los anuncios de Converse¡¡) y sus estilos tan particulares rivalizaban con sus exitosas trayectorias deportivas.

El gran duelo llegó en las finales de la temporada 1983-84. Bird ya había conquistado un anillo de campeón (temporada 1980-81), pero se quería desquitar ante su amigo Magic Johnson que por su lado ya tenía dos anillos (1979-80 y 1981-82). Las ganas de victoria de Bird llevaron a los Celtics a superar todos los obstáculos: promedia en estas finales 27,4 puntos y 14 rebotes, además en el séptimo partido se luce con 20 puntos y 12 rebotes. ¡¡¡ La venganza se había consumado !!!!.

Pero Magic no se quedó quieto, después de ganar a Boston el año siguiente (temporada 1984-1985), se llegó a la última confrontación por el título de Lakers y Celtics. Este último duelo entre las dos grandes estrellas que habían revolucionado la NBA no decepcionó: en el sexto partido, ante un Boston Garden a rebosar, en el último segundo Magic se encargó de dinamitar todas las esperanzas bostonianas con un increíble baby hook delante de McHale. La jugada estaba preparada para Jabbar, los Celtics los sabían, pero Magic decidió con un tiro que se ha quedado grabado en la retina de todos los aficionados a la NBA.

El último gran momento del showtime llega con las finales contra los Bad Boys en la temporada 1987-88. Los Pistons son un equipo muy disciplinado que hacen del juego duro su seña de identidad. Pero enfrente estaba Magic que quería seguir ganando anillos, a pesar del esfuerzo que realizó Isiah Thomas en el último partido en el que juega el último cuarto con el tobillo prácticamente roto y pone en serios apuros a los Lakers.
A partir de entonces empieza el declive del showtime: los Pistons imponen su ley y ganan 2 anillos consecutivos y con la llegada de la década de los noventa vendrá la ley impuesta por Jordan.

En noviembre de 1991 se producía la peor noticia que podía recibir el mundo del baloncesto: tras una revisión médica de rutina para contratar un seguro, a Magic se le detecta el VIH. “La vida sigue para mí, voy a ser un hombre feliz. Cuando estás entre la espada y la pared, lo que tienes que hacer es salir bailando”; mientras Magic comentaba estas palabras en rueda de prensa, muchos como yo estabamos llorando ante el televisión por la gran entereza, profesionalidad y amor hacia el baloncesto que había hecho despertar en nosotros este jugón. Magic aún nos premió con dos momentos mágicos: el All-star de 1992 (fue el jugador más votado a pesar de la controversia del virus) en el que protagoniza un espectáculo (uno contra uno ante Isiah Thomas , ante Jordan, triples lejanos,…) del que al recordarlo aún se me ponen los pelos de punta. La guinda fue la participación en nuestro país del verdadero Dream Team, donde la participación de Magic fue aplaudida por todo el mundo y la alegría que demostró al recibir la medalla olímpica era parecida al de un bebé al que dan una caricia.




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