| Home > Artículos > Reportaje > La eterna comparación NBA-FIBA (III y última) | ||||||||||||||
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El cruce de caminos
Todo se encamina a la globalización. El baloncesto FIBA, a pesar de su variedad de estilos según el país o el equipo, es más físico que antes sin perder sus raíces mientras que EEUU se está dando cuenta lentamente de que debe recuperar ciertos hábitos de antaño si no quiere quedarse atrás en la evolución. Mientras haya mercado y tengan dinero y poder, siempre atraerán a la mayoría de los mejores. Lo que pasa es que van camino de que no sea sólo una liga de afroamericanos, que ya generaba debate, sino de afroamericanos, europeos blancos, hispanoamericanos y algunos asiáticos para entretenimiento de los blancos norteamericanos. La decadencia total de la sociedad dominante norteamericana. Y ante tal globalización, ellos son los que salen perdiendo, y el baloncesto ganando. Porque el baloncesto FIBA, baloncestísticamente se está enriqueciendo de la NBA más de lo que la NBA se puede enriquecer de la FIBA. Si hablamos de dinero, es otro cantar. La NBA es una multinacional que no tiene competencia en la FIBA, y ése es el riesgo que tiene el baloncesto FIBA con respecto a la NBA. La falta de poder adquisitivo para mantener a sus mejores jugadores. ¿Por qué? Quizá por la idiosincrasia de la sociedad europea. La falta de una decidida apuesta a la explotación del baloncesto como entretenimiento visual a todos los niveles, más o menos como le ocurre al fútbol, evita que se convierta en un fenómeno de masas que genere a la FIBA el dinero que necesita para dar un salto cuantitativo muy grande. También quizá al no hacerlo, la esencia se mantiene y el deporte del baloncesto conserva esa independencia que parece haber perdido el fútbol ante el excesivo tratamiento de los medios de comunicación. Lo difícil es conseguir el término medio. Ettore Messina, uno de los mejores entrenadores europeos, actual entrenador del CSKA de Moscú y posiblemente el candidato más cualificado para dar el salto a la NBA en un futuro no muy lejano, opina que: "a la Euroliga le falta llegar a un acuerdo con la NBA para proteger a los jóvenes. Debería comprometerse a no enviarlos a la Liga de Desarrollo si no juegan y devolverlos a Europa hasta que estén listos. Para la Euroliga no es fácil negociar con la NBA. Aunque por cuestiones políticas no lo digan, todos tienen la idea de abrir el mercado a los países del Este, China y Japón. La NBA debe saber que nosotros no somos una colonia". En España, el baloncesto no está siendo respetado a nivel de clubes por parte de las televisiones y no hay un orden ni hay una apuesta decidida por establecer un horario y una disciplina de retransmisión. Se preocupan del interés puntual pero no del seguimiento. La lucha por las audiencias obliga a conseguir éxitos a corto plazo pero no hay una apuesta decidida de ninguna cadena hacia la difusión del baloncesto sin pensar en “ratings y shares”, sólo tratando bien a los interesados. Una inversión a largo plazo genera afición por la publicidad y la facilidad de visionado para el espectador, información y conocimiento, pero también gastos que atender a corto plazo. Ello evita la inversión decidida y hace que año tras año, TVE tenga que ofrecer el producto porque nadie arriesga lo suficiente pero tampoco le dan el tratamiento que merece. Y más en la temporada posterior a la consecución del primer triunfo en el campeonato del mundo por parte de España. A nivel de naciones, esta globalización beneficia a las selecciones nacionales porque dentro de poco la mayoría serán jugadores NBA con conocimiento o formación FIBA, y la selección estadounidense tendrá demasiada competencia a pesar de la exhibición individual. Ya lo decía LeBron James tras el fracaso en el Mundial de Japón: “estamos acostumbrados a jugar contra uno o dos anotadores, no contra todo un equipo que puede anotar y tomar la responsabilidad en un momento dado”. A nivel de clubes, siempre habrá estrellas formadas en FIBA en la NBA, pero la demanda generada por la NCAA no permitirá que puedan arrebatarles esta opción, con lo que la supervivencia y competitividad de la FIBA parece también asegurada, y más con Europa ejerciendo de eje de atracción de los mejores jugadores hispanoamericanos, añadiendo una mezcla de culturas que tiene como máxima competición la Euroliga. Esta confrontación es la que genera el debate absurdo de qué sistema es mejor. La verdadera pregunta es, ¿qué sistema está siendo más eficaz ahora mismo? Los dos sistemas tienen virtudes y defectos. Las canteras FIBA necesitan mejorar las infraestructuras, fuentes de oportunidades a los jóvenes y el sistema de marketing para tener más atención de los medios y, por tanto, del aficionado. La NCAA y High School necesitan reeducar los sistemas de enseñanza para que el excesivo individualismo y competitividad no obnubile ni bloquee la formación global de los jugadores. Además, en la NBA está evolucionando y casi ningún equipo aspirante al anillo juega con un solo jugador como referencia. En tal caso, simplemente podrá ser un equipo competitivo pero no ganador. En conclusión: Aún no se ha llegado a un equilibrio, ya que las franquicias NBA tienen mucho más poder y medios que los clubes FIBA y aún falta un trecho pero ya no tanto, y se ve en el nivel de las selecciones, que escogen lo mejor de cada casa. Como todo proceso es lento. Y en los próximos 10 años, se va a seguir igualando. La NCAA está obligada a mejorar en sus fundamentos para seguir nutriendo a la NBA o empezará a ser un mero productor de músculo y estrellas individuales, que parece que es en lo que se está convirtiendo. En cambio, los jugadores jóvenes de formación FIBA podrán comenzar una carrera profesional siempre con la opción FIBA y la posibilidad NBA, que pueden descartar en cualquier momento para volver, o continuar, en FIBA. La NBA dispone de más opciones y variadas para escoger. Y siempre intentará escoger lo mejor de cada estilo. Otra cosa es que estén preparados para aprovechar todas las opciones posibles. Hay muchos casos de equivocación poniendo demasiadas esperanzas en un jugador poco preparado pero con potencial apostando antes de tiempo y quemándolo, por no saberlo formar. Están todavía aprendiendo a saber esperar y aprovechar la formación FIBA como elemento madurador de jugadores, sean naturales de la NCAA o de las canteras FIBA, cosa que influye en el draft y cambia las razones de seleccionar unos jugadores u otros. Y falta por saber el impacto que tendrá el mercado asiático cuando éste explote. En la formación parece estar tomando la delantera la FIBA pero la NBA seguirá teniendo la cantidad y la fuerza. Veremos si aprenden de sus errores. Sea como sea, ninguna de las dos puede olvidarse de seguir formando a los jugadores, porque la formación continuada es la base de la mejora aunque el objetivo sea ganar.
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