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[29/05/2007] Reportaje
La eterna comparación NBA-FIBA (II)
Por Demian Belmonte @ultimatenba | @Demian_Belmonte

Segunda parte donde nos centramos en el análisis del Mundo FIBA frente a la NBA

Dejábamos planteada una pregunta en el primer artículo:

Si tanta garantía tiene de provisión de jugadores con la NCAA y High School, ¿cuál es la razón de que la NBA desvíe sus miras hacia Europa o el baloncesto FIBA en general?

En Europa, como ejemplo de zona geográfica unida por una red social bien asentada y competiciones deportivas de larga tradición, el baloncesto ha evolucionado de manera diferente. Sigue siendo baloncesto, aunque ciertas normas y pequeños detalles difieran lo suficiente como para que sea fácil distinguir uno de otro. Mientras la NBA tiene un importante punto de mira puesto en el espectáculo de masas y la generación de ídolos para el aficionado, en Europa la competición se basa más en los clubes deportivos y la consecución de éxitos colectivos, compitiendo unos estados y/o ciudades contra otros, con los que una masa social determinada se identifique. La idiosincrasia europea es muy diferente a la norteamericana y el físico medio de los jugadores profesionales, por genética, también.

Tradicionalmente, se ha trabajado mucho la técnica y la táctica, intentando desarrollar la inteligencia dentro de la cancha, tanto individual como colectivamente, por la sencilla razón de que era muy difícil que apareciese un jugador tan determinante físicamente que dominase la competición a su antojo, llevando a su equipo al éxito. Jugadores como Nikos Gallis, Drazen Petrovic , etc. eran una “rara avis” en el baloncesto que generaban mucha expectación y afición aunque difícilmente llevaban a su equipo al éxito continuado por su excesivo individualismo. De todas maneras marcaron una referencia a estudiar por el superior físico que demostraban y la exquisita técnica que tenían. Si ellos podían, otros también.

Europa iba muchos años por detrás de USA en el desarrollo y evolución del entrenamiento físico en el deporte y sólo zonas como los países bálticos, la URSS o la zona balcánica, demostraban estar estudiando cómo mejorar este aspecto, sobre todo pensando en futuros duelos de selecciones con los potentes norteamericanos, que en baloncesto solían ganar la medalla de oro a pesar de que no mandaban jugadores profesionales, sino gente de la NCAA.
Así pues, el paso adelante de Europa y el baloncesto FIBA era trabajar el físico sin despreciar el aprendizaje técnico-táctico necesario para no perder de vista el estilo colectivo de siempre.

A lo largo de los años 90, por fin eso empezó a cambiar, y más después del triunfo del Dream Team en Barcelona 92, que mostró al mundo cómo la inteligencia y el físico pueden estar unidos. Mientras en EEUU gozaban de su ego y superioridad, miles de niños bajo influencia FIBA se fijaban en las hazañas del Dream Team y empezaban a soñar que ellos también podían imitarlos. La incipiente globalización, los nuevos sistemas de entrenamiento, la profesionalización y aumento de medios para practicar deporte se iban instaurando en la sociedad; poco a poco, las nuevas generaciones iban llegando al profesionalismo más preparadas físicamente haciendo declinar a las viejas estrellas europeas con su mayor resistencia y agilidad y parecida técnica y formación.

Debido a toda esta evolución, los caminos del baloncesto NBA y el baloncesto FIBA se empezaron a acercar, sin casi darnos cuenta. Jugadores como Vlade Divac , Arvydas Sabonis , Toni Kukoc , Sarunas Marciulionis y Dino Radja abrieron las puertas del baloncesto NBA a Europa. Empezaron a mostrar a los norteamericanos que el europeo sabía competir en igualdad de condiciones y tenían ciertas virtudes que les faltaban a los norteamericanos. Mientras las réplicas del Dream Team iban declinando muy lentamente en las competiciones internacionales, las nuevas hornadas NCAA cada vez tenían más físico pero también parecían peor preparadas para el baloncesto colectivo, habida cuenta que los sistemas defensivos se estaban empezando a imponer como medida de choque ante la efectividad de tanta estrella polivalente y equipos con superjugadores franquicia, la máxima expresión del espectáculo norteamericano. Mientras tanto, la nueva hornada europea empezaba a ser suficientemente fuerte manteniendo sus conocimientos de juego colectivo y jugadores como Peja Stojakovic y Divac demostraban que se podía ser europeo, saber tirar, saber pasar y aguantar físicamente, dando unas variantes ofensivas que empezaban a escasear en la formación de los jugadores norteamericanos.

Con el cambio de siglo, el cenit y declive del sistema escolta universal-pívot dominante impuesta por los Lakers con Kobe Bryant y Shaquille O’Neal y sus tres anillos consecutivos dio paso a al triunfo de la defensa sobre el ataque, San Antonio y Detroit, al juego colectivo sobre el individualismo y, simultáneamente, a la entrada masiva de jugadores de calidad e importancia en la NBA con formación FIBA, sea desde el profesionalismo o desde la cantera. Es cuando entran jugadores como Dirk Nowitzki , Pau Gasol o Andrei Kirilenko , dando ejemplo de lo que un jugador alto y europeo puede hacer sin necesidad de que todo se base en machacar el aro. Y otros jugadores no europeos con formación FIBA como Manu Ginobili . Estos ejemplos terminaron de abrir los ojos al mundo NBA, que se dio cuenta de las carencias de su propio sistema, el cual había derivado en limitado y jerarquizante y comenzó a buscar, como si fuera el maná, en el baloncesto FIBA, un tanto exageradamente, porque era más fácil mandar ojeadores que reeducar todo el sistema del baloncesto base, tan arraigado en su tendencia.

En Europa, el mayor equilibrio social ayuda a que la educación básica esté garantizada en todos sus estratos sociales y la selección de talentos es generada por los clubes, que escogen tanto por calidad como por cantidad, si bien en muchísima menos cantidad que en USA. No obstante, al ser menos, se les da más atención y los descartados siguen, en general, con posibilidad de tener unos estudios y unos medios, sean mayores o menores. El pertenecer a un club te da la posibilidad de ir ascendiendo de categoría y jugando a cada vez mayor nivel dentro de una misma estructura. Llegado a un cierto nivel, los sistemas de competición basados en categorías hacen vivir la experiencia de luchar por distintos objetivos que no sea ganar o mejorarse a sí mismos, como en USA, sino que además hay que luchar por no descender o mantener la categoría en la que están, y eso forma y forja a aquellos clubes y jugadores que no son tan buenos, haciéndolos más competitivos a pesar de su peor nivel.

Los jóvenes entran en el profesionalismo a medida que demuestran su capacidad, sin una barrera fija que pasar y en general, a edades tempranas, se muestran con una capacidad profesional y formación que, en las mismas condiciones, no suelen demostrar los jugadores universitarios o recién salidos de los institutos norteamericanos, con un sistema de formación tan diferente. Mucho físico, pero menos maduros. Incluso muchos de los que no tienen hueco en la NBA, vienen a Europa, y actualmente se pegan el batacazo por no tener fundamentos colectivos cuando antes eran unas estrellas por su superior físico. Ahora, la mayoría necesitan adaptación y aprender a jugar al baloncesto FIBA. A medida que las tendencias se acercan, poquito a poco, vemos algún caso de ida y vuelta. Anthony Parker , formación NCAA, descartado NBA, profesionalismo FIBA, triunfo después de varios años de trabajo y redescubrimiento de la NBA con rol importante. Hasta ahora, el que se iba, no volvía o si volvía era como complemento muy secundario.

¿Por qué son descartados jugadores de la NCAA por la NBA? Por varias razones: 1º por exceso de cantidad. 2º porque son proyectos de jugadores franquicia que no valen para la NBA, por eso buscan ser importantes en otros países. Excesivamente individuales. 3º Porque son muchos son undersized, esto es, jugadores más bajos de lo que se estila en la NBA. Como ejemplos más habituales, los escoltas en cuerpos de base, que en FIBA pueden ejercer de escoltas pero en la NBA les obligarán a ser bases, y no saben dirigir bien o no pueden defender a los escoltas de dos metros; o los ala-pívots de poco más de dos metros, que son demasiado bajos para jugar en ese puesto en la NBA con rol de importancia; salvo que sean excelentísimos jugadores (Elton Brand ) o hayan tenido la suerte de caer en una franquicia que les sepa o les pueda aprovechar.

Los jugadores europeos se están dando cuenta de que pueden entrar en la NBA más fácilmente aunque todavía sólo unos pocos triunfan de verdad si bien hay varios proyectos interesantes y buenos jugadores de complemento. También se dan cuenta de que el nivel de la FIBA se ha acercado mucho al norteamericano. Por lo pronto, este mismo año un europeo ha recibido por primera vez el premio de MVP que se otorga al mejor de la temporada regular, Dirk Nowitzki , y otro europeo ha sido elegido por primera vez en el número 1 del draft de principios de temporada, Andrea Bargnani .

Tanto es así que se empiezan a dar los primeros contactos en busca de una futura, que no cercana, globalización del baloncesto a todos los niveles. Y de esta confluencia hablaremos en el siguiente y último artículo de esta comparativa entre los dos mundos baloncestísticos.