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[29/02/2012] Historia
Historia de la NBA. Temporada 1972/73
Por Raúl Barrena @ultimatenba | @rbarrena5

Segundo (y último) anillo para los Knicks con Willis Reed maniatando a Chamberlain, McAdoo Rookie del ańo y Cowens MVP

Un año más, la NBA no vería la llegada de ninguna franquicia nueva. Esto, que puede parecer lo más normal del mundo, no lo había sido en las últimas temporadas, y si bien hasta los 30 conjuntos que forman la liga hoy en día todavía quedaba mucho margen de maniobra, en la temporada 72-73 la competición se había estabilizado en esos 17 conjuntos.

No obstante, una nueva relocalización tendría lugar, ya que Cincinnati, aquella franquicia en la que no hacía mucho tiempo destacaba Oscar Robertson, cambiaba su denominación de Royals a Kings, disputando la siguiente temporada a caballo entre Kansas City y Omaha.

Si bien la temporada anterior la suerte favorecía a Cleveland, con Portland perdiendo en el lanzamiento de moneda, en esta ocasión sería Buffalo el que caería, precisamente frente a los Trail Blazers. Lo que Portland no sabía, es que eso le daría como resultado comenzar a fraguar una especie de maldición en el draft. Dicha historia, culminada con las lesiones de Greg Oden comenzaría aquí, con la selección de LaRue Martin, procedente de Loyola y que, para muchos, es todavía hoy en día el peor número 1 de la historia del draft.

Los Braves escogerían después a Bob McAdoo, de North Carolina, pasando entonces Cleveland a elegir a Dwight Davis, procedente de Houston. Con el número 12, Milwaukee elegiría en primera ronda a Julius Erving, que finalizara como segundo mejor rookie de la ABA en la anterior campaña. Sin embargo, éste firmó un contrato con Atlanta, con el que llegaría a disputar tres partidos de exhibición. El colofón a esta historia llegaría cuando Julius Erving se veía obligado por ley a regresar a los Virginia Squires de la ABA, mientras la NBA penalizaba a Atlanta con una multa que debería pagar por ser los Bucks quienes poseían sus derechos.

Llegada la Regular Season, Boston lograba el mejor record de la liga manteniéndose por segundo año consecutivo como líder la conferencia Este (68-14). Baltimore finalizaría segundo al ganar la Central Division (52-30), pero con peor record que sus vecinos de New York (57-25). La última plaza de Play-Offs correspondería a Atlanta (46-36). Fuera de la post-temporada, nos encontrábamos con Houston (33-49), Cleveland (32-50), Buffalo (21-61) y Philadelphia, que tras la marcha a la ABA de Billy Cunningham, mostraba un irrisorio 9-73 que, afortunadamente, nadie ha sido capaz de repetir.

En la conferencia Oeste, Milwaukee y Los Angeles empataban en la primera posición tras ganar sus respectivas divisiones (60-22), con Chicago (51-31) y Golden State (47-35) repitiendo posiciones respecto a la temporada pasada. Detroit (40-42) y Phoenix (38-44) serían los mejores colocados del grupo eliminado, seguidos de Kansas City-Omaha (36-46), Seattle (26-56) y Portland (21-61).

El Chicago Stadium de Illinois sería el escenario escogido para una nueva edición del All-Star Game. Esta vez, serían 17.527 los espectadores que pudieran presenciar en directo un evento con las siguientes plantillas:

Eastern: John Havlicek, Dave Cowens y Jo Jo White (Boston), Elvin Hayes y Wes Unseld (Baltimore), Walt Frazier, Bill Bradley y Dave DeBusschere (New York), Lou Hudson y Pete Maravich (Atlanta), Lenny Wilkens (Cleveland), Jack Marin (Houston), Bob Kauffman (Buffalo) y John Block (Philadelphia). Entrenador: Tom Heinsohn (Boston).

Western: Jerry West, Gail Goodrich y Wilt Chamberlain (Los Angeles), Kareem Abdul-Jabbar* y Bob Dandridge (Milwaukee), Bob Love y Chet Walker (Chicago), Nate Thurmond y Rick Barry* (Golden State), Dave Bing y Bob Lanier (Detroit), Spencer Haywood (Seattle), Nate Archibald (Kansas City-Omaha), Charlie Scott y Connie Hawkins (Phoenix) y Sidney Wicks (Portland). Entrenador: Bill Sharman (Los Angeles).

El Este se acabaría imponiendo por 104-84 en un partido de anotación bastante escasa para lo que este partido nos estaba acostumbrando en años anteriores. Dave Cowens, de Boston, sería el MVP del Partido con unos números de 15 puntos y 13 rebotes, comandado por los 14 puntos de John Havlicek o los 10 puntos y 12 rebotes de Elvin Hayes. Por la conferencia Oeste, los 17 puntos de Nate Archibald le encaramaban como mejor anotador del partido.

Tal y como se había hecho con el primer premio de la temporada, Dave Cowens se haría con el segundo. Su liderazgo en los Celtics, y su actuación con unos promedios de 20.5 puntos y 16.2 rebotes le harían más que merecedor del premio al MVP de la temporada.

Sin embargo, sería su compañero de equipo John Havlicek (Boston) el que apareciera en el First Team All-NBA, junto a Nate Archibald (Kansas City-Omaha), Kareem Abdul-Jabbar (Milwaukee), Spencer Haywood (Seattle) y Jerry West (Los Angeles). Dave Cowens sí aparecería en el Second Team All-NBA, compuesto también por Pete Maravich (Atlanta), Elvin Hayes (Baltimore), Walt Frazier (New York) y Rick Barry (Golden State).

El Defensive First Team All-NBA estaría formado por Dave DeBusschere y Walt Frazier (New York), John Havlicek (Boston), Wilt Chamberlain y Jerry West (Los Angeles); exactamente el mismo quinteto salvo por Jerry Sloan, que la anterior temporada finalizara empatado con Frazier. El Defensive Second Team All-NBA contaría con Paul Silas y Don Chaney, (Boston), Mike Riordan (Baltimore), Nate Thurmond (Golden State) y Norm Van Lier (Chicago).

El premio al máximo anotador recaería en Nate Thurmond merced a sus 34.0 puntos por encuentro, así como el premio al máximo asistente con 11.4 asistencias por partido. Por su parte, Wilt Chamberlain sería, con 18.6 rebotes de media, el máximo reboteador.

Por otra parte, el rookie de Buffalo, Bob McAdoo, sería el Rookie of the Year con unos promedios de 18.0 puntos y 9.1 rebotes por encuentro. Por supuesto, eso le valdría también para formar parte del First Team All-Rookie con Dwight Davis (Cleveland), Fred Boyd (Philadelphia), Jim Price (Los Angeles) y Lloyd Neal (Portland).

Por último, el premio al Coach of the Year recaería en las manos de Tom Heinsohn (Boston).

Los Play-Offs darían inicio con los mismos cuatro equipos candidatos al título un año atrás como aquellos con más posibilidades de éxito en esta campaña.

Y de la misma manera que la temporada anterior, Boston comenzaba su andadura frente a Atlanta, comenzando del mismo modo. Los dos primeros partidos cayeron del lado verde y, si bien los Hawks lograron empatar la eliminatoria, los Celtics acabaron venciendo por 4-2 en el global.

El otro duelo comenzaba a ser ya un clásico en la conferencia, y era el que enfrentaba a Bullets y Knicks, pero New York seguía estando mejor colocado y defendía título, por lo que dio escasas opciones a Baltimore, que solo sería capaz de vencer en el cuarto partido, para finalizar 4-1 a favor de los Knicks.

De esta forma, Boston y New York volvían a verse las caras en la final de la conferencia Este, pero esta vez los Celtics pondrían más problemas antes de ser eliminados. Aún así, los Knicks se colocaban rápidamente al borde de las finales tras 3 victorias consecutivas, pero Boston forzaría el séptimo partido. Una vez allí, el corazón del campeón hizo el resto.

En la conferencia Oeste, la sorpresa sería mayúscula cuando, yendo 1-2 abajo en la eliminatoria, los Warriors dieron la campanada al anotarse tres tantos seguidos, lo que dejaba en la cuneta a los Bucks contra todo pronóstico.

A punto estuvieron los Lakers de correr la misma suerte frente a unos Bulls que les obligaron a sudar la gota fría. Tras seis partidos, ninguno de los dos conjuntos había desequilibrado la balanza, pero a la hora de la verdad, el factor campo sería decisivo. Los Angeles vencía 4-3.

Tras batir a Milwaukee, Golden State tenía el más difícil todavía al enfrentarse a los Lakers por un puesto en la final, pero Los Angeles sería demasiado coco para ellos. Los Warriors solo pudieron vencer en el cuarto partido para evitar el sweep, y los Lakers cerraban rápidamente toda opción de remontada venciendo por 4-1 a su favor.

De esta forma, la reedición de las pasadas finales tendría lugar, dando a los Knicks la opción de lograr su segundo título y a Los Angeles la de lograr el back-to-back. Los primeros mantenían el mismo bloque con un quinteto formado por Walt Frazier, Dave DeBusschere, Bill Bradley, Willis Reed y Earl Monroe en detrimento de Jerry Lucas, que saldría de sexto hombre junto a Phil Jackson o Dick Barnett. Como entrenador, repetía Red Holzman.

Tampoco apenas cambios en Los Angeles, con Jerry West, Wilt Chamberlain, Gail Goodrich, Jim McMillan y Happy Hairston en el quinteto. Pat Riley seguía como hombre importante desde el banco junto a Keith Erickson, mientras que las lesiones mermaban a Flynn Robinson en el banquillo de Bill Sharman.

Los Angeles volverían a contar con el factor campo, y eso les permitió, junto a los 24 puntos de Jerry West hacerse con el primer partido por 115-112, pero las cosas empeorarían para ellos en el segundo, en el que los Knicks vencían fuera de casa por 95-99 empatando las series.

Con el empate las finales viajaban a New York para ver, en el tercer encuentro, unas pésimas sesiones de tiro. Bradley y DeBusschere no tuvieron precisamente su día, pero tampoco lo tuvo Wilt Chamberlain. Eso permitió un tanto bajo en el que los 21 puntos de Earl Monroe se antojarían vitales para dejar la victoria en casa por 87-83.

De esta forma, el cuarto partido partía como vital para los Lakers, que necesitaban ganar para no complicarse en exceso la vida, pero Dave DeBusschere destacó una vez más para dejar todo a favor para los suyos al finalizar el marcador con 103-98 para los locales.

Si bien el quinto partido se disputaría en Los Angeles, la moral hacía muy complicado afrontar este encuentro a unos Lakers que prácticamente habían tirado ya cualquier opción. New York se impuso con facilidad por 93-102, y con ello lograba su segundo título en la liga con la figura de Willis Reed, que de nuevo sería proclamado MVP de las Finales.

Tras enfrentarse en tres de las últimas cuatro finales, New York y Los Angeles deberían afrontar pronto una nueva etapa en sus franquicias. Ambos conjuntos acusaban ya la edad de sus jugadores predominantes, especialmente los Lakers, en los que militaban West y Chamberlain. El primero lucía 35 primaveras, mientras que el segundo con una más, decía adiós a las pistas. Sin embargo, mientras los Lakers no tardaron demasiado en reponerse y regresar al Olimpo, New York tardaría dos décadas en volver a unas Finales.

De cualquier forma, por al menos un año, los Knicks serían los encargados de defender campeonato.

*No jugó por lesión.




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