Como Gilbert Arenas no existía, tuvimos que inventarlo. Vamos, no me digas que creías que ese tipo era de verdad. Pues no, no es real; le pusimos el número 0 por eso. No había nadie como él en la Liga, así que metimos en la turmix algunos componentes olvidados del basket de los ochenta, un poquito del talento moderno, agitamos y listo. Creamos una leyenda con todas sus exageradas manías y aderezamos la inventiva con anécdotas extravagantes. El resto, es fruto de tu imaginación: Arenas es un jugador de videoconsola, que sólo existe en tu ilusión, un personaje virtual que compite contra estrellas consagradas.
Es un jugador sin pasado (¿Arizona University? Pero si aquello es el desierto...) y sin futuro, con una fijación obsesiva por el presente, porque su vida dura el tiempo que tengas encendida la videoconsola.
Volverás a saber de él. Creerás reconocer su alter ego como patrón de lo imposible en los highlights de tv, en las viñetas de los cómics. Oirás por la radio disparates que lo colocan en el absurdo. Pero todo es un montaje. En el mundo de ahí afuera, el Agente Zero es demasiado bueno como para ser verdad.