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[25/03/2017] Contracrónica NBA
Game Crasher: Los Angeles Lakers - Minnesota Timberwolves
Por Oleguer Homs @ultimatenba | @OleguerHoms

Andrew Wiggins, Karl-Anthony Towns y Ricky Rubio caen en la prórroga ante un heroico Jordan Clarkson en la noche en que los Lakers inmortalizaron la figura de Shaquille O'neal con una estatua (130-119)

La llegada de la primavera da el pistoletazo de salida a la recta final de la campaña NBA, los doce partidos clave que restan hasta que la temporada regular 2016-17 llegue a su fin.

Sin ningún incentivo por el que competir a excepción de tanquear para tener un pick lo más alto posible en el Draft, Los Angeles Lakers (20-51) llegaban al duelo en modo “juventud al poder” y “a perder que son dos días”. Los Minnesota Timberwolves (28-42) de Ricky Rubio, por su parte, siguen pisando el acelerador para intentar certificar la cada vez más leve esperanza de volver a la postemporada, hito que la franquicia consiguió por última vez en el año 2004.

15:57: A las cuatro en punto empieza la ceremonia de presentación de la estatua de Shaquille O’Neal, y allí llegamos puntuales. Jeanie Buss, Kareem Abdul-Jabbar, Jerry West, Phil Jackson, Kobe Bryant y Magic Johnson en un mensaje grabado (no pudo asistir) se turnan para loar la figura de Shaq, el pívot más dominante en calzarse la histórica camiseta púrpura y oro.

16:49: Taahirah O’neal, la mayor del clan, levanta las risas de un Nokia Plaza lleno a rebosar al remarcarle a su padre que, a pesar de sus recientes proclamaciones, la Tierra es redonda, no plana. Una vez terminados los parlamentos por parte de la hoy familia real por fin cae la lona dorada que escondía la estatua, una estructura levantada en el aire que inmortaliza el instante en el que Shaquille O’Neal, colgado del aro, amenaza con caerse encima de quién esté debajo.

17:20: Por si hiciera falta otro recordatorio, un pastel en forma de camiseta amarilla de los Lakers con el número 34 de O’neal nos da la bienvenida a la sala de prensa. En un error imperdonable en un glotón empedernido como un servidor decido que voy a probar el pastel más tarde y me dirijo hacia la cancha, donde Karl-Anthony Towns y Kris Dunn afinan puntería mientras Julius Randle y D’Angelo Russell hacen lo propio en el otro aro. Antes de dirigirse a los vestuarios KAT se para a indagar en el interior de la bolsa que hoy se van a llevar a casa los VIP de las primeras filas. Como si de un niño grande mirando su regalo de reyes se tratara, el sophomore parece encantado con su flamante Robojam de Shaquille O’Neal.

17:52: Luke Walton echa la vista atrás y recuerda con nostalgia su etapa compartiendo vestuario con Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. Para el técnico angelino ha resultado especialmente satisfactorio ver la buena sintonía de la “extraña pareja” hoy en el escenario, teniendo en cuenta el divorcio del que fue testigo en su año como “rookie/esclavo personal de Shaq”. Así mismo, Tom Thibodeau destaca el hecho que los equipos de Shaquille ganaran nada más aterrizar él en la liga, un impacto tremendo. Preguntado por las similitudes entre el proyecto de Minnesota y Lakers Thibodeau ensalza las cualidades de los jóvenes valores angelinos, especialmente D’Angelo Russell.

18:14: Andrew Wiggins luciendo trenzas es ahora la principal atracción en cancha. A pesar de su condición de perdedores por antonomasia los Minnesota Timberwolves han sido siempre un equipo que cae simpático, como demuestran la multitud de niños esperando ansiosos a que sus ídolos les estampen autógrafos y coreando el nombre de Ricky Rubio a su salida por el túnel de vestuarios.

18:27: Cruzarme con Robert Horry y los siete anillos que ese hombre sumó a lo largo de su carrera impresiona, pero ver al hombre a quien la NBA decidió inmortalizar dando forma a su logo aún impacta más. No me atrevo a saludarle, pero basta con estar cerca de Jerry West y pescar fragmentos de su conversación al vuelo para darse cuenta de lo lúcido que está aún aquel campeón de la NBA en el año 1972 a quién llamaban Mr. Clutch. Siendo como fue el arquitecto del fichaje que llevó a Shaquille O’Neal a los Lakers, hoy Jerry West es un padre orgulloso.

18:55: Normalmente en la sala de prensa no ocurre nada de especial interés, pero hoy Devin Booker de los Phoenix Suns se está marcando la friolera de 70 puntos en Boston. Este fenómeno inesperado, junto a la expectación que despierta el duelo de March Madness que enfrenta a Kentucky y mi alma matter UCLA hacen que la hora de cenar se pase en un suspiro.

19:16: Disfruto del calentamiento angelino desde la localización privilegiada detrás de la canasta a la qué, de un momento ahora, llegará el colosal homenajeado Shaquille O’Neal. Pasados un par de minutos decido ir a por mi helado de rigor y dirigirme ascensor arriba para disfrutar del espectáculo. ¡Empezamos!

1r cuarto: Frenesí de inicio liderado por los triples de Jordan Clarkson en un lado y los tantos de Andrew Wiggins en el otro. Con empate a 14 en el marcador el Staples Center se rinde a gritos de MVP al tiempo que el héroe de hoy, Shaquille O’Neal, desfila escaleras abajo en dirección al asiento que tiene reservado cerca del banquillo angelino. Llegados al final del período la igualdad sigue siendo el signo dominante, igualdad que así mismo se extrapola al duelo Wiggins (12 puntos) versus Clarkson (10 puntos). Ricky Rubio ha aportado 4 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias para el equipo que a estas alturas va mandando por uno, Minnesota (26-27).

2o cuarto: Larry Nance Jr se marca un mate a lo estatua de la libertad a asistencia del recién renovado David Nwaba para poner a los angelinos por delante y levantar al respetable de sus asientos. Con Wiggins en el banquillo, es Karl-Anthony Towns quién asume la responsabilidad de llevar la batuta ofensiva de Minnesota. Quizás intimidado por los susurros de Jack "La Leyenda" Nicholson a sus espaldas, Tom Thibodeau decide tirar de invento y jugar con Ricky Rubio, Kris Dunn y Tyus Jones (los tres bases) al mismo tiempo. Por más locura que parezca sobre el papel, los resultados no tardan en llegar, incluída una canasta desde la bombilla seguida por una bandeja a la contra obra de Ricky (39-46). Las pérdidas de balón por parte local, el dúo dinámico Wiggins-Towns y la decena de ventaja dominan el compás de un cuarto coronado por el mate de espaldas de Karl-Anthony Towns a dos minutos para el descanso. La guinda del pastel la pone Ricky Rubio anotando cuatro puntos en el tramo final para ampliar diferencias (54-67).

Descanso: Me paso el discurso de Shaquille O’Neal en el círculo central encerrado en un ascensor, pero al llegar abajo tengo el privilegio de estar cerca de Shaq durante un buen rato. O’neal es todos y cada uno de los contrastes que imaginaba: el gigante bonachón que parece hecho de hierro junto al alma dulce que disfruta de un momento tan especial como es el homenaje de hoy junto a su familia, mamá orgullosa y futuros NBA Shareef y Shaqir incluídos.

3r cuarto: Ricky Rubio sigue donde lo dejó en la reanudación con un triple. Locales y visitantes se intercambian canastas en una dinámica que favorece, como no, a quién va por delante. El base de El Masnou sigue imparable, y si no es anotando es regalando asistencias como la que culmina con alley-oop de Andrew Wiggins. Harto del marcaje lapa del español, Jordan Clarkson se venga anotándole un triple en la cara, primero de los dos churros que hacen las delicias de los fans que aún creen en la remontada (80-88).

4o cuarto: Digno aprendiz del catalán, Tyus Jones empieza el cuarto con un robo de pillo seguido de asistencia a Karl-Anthony Towns, pero Jordan Clarkson enseguida se venga con su enésimo triple. El base está on fire, y sus 24 puntos a ocho minutos del final son la principal razón por la cual los Lakers se han acercado a tres (90-93). Sintiendo el aliento local en el cogote, Tom Thibodeau vuelve a poner a Ricky Rubio en cancha. Un triple de Corey Brewer iguala el duelo y lo deja todo abierto para siete minutos que se presumen de infarto. Quién nos iba a decir que Corey Brewer sería a estas alturas quién se atrevería a jugarle de tú a tú al poderío de Karl-Anthony Towns, los fadeaways de Andrew Wiggins y este virtuosismo traducido en asistencias llamado Ricky Rubio. En estado de gracia, Corey Brewer nos regala un mate que levanta al Staples de sus asientos, euforia que un triple de Andrew Wiggins no tarda en silenciar (100-106). D’Angelo Russell primero con un triple y Jordan Clarkson en el ataque siguiente con un 3+1 ponen el partido al rojo vivo. A minuto y medio para el final, Julius Randle culmina el tapón a Karl-Anthony Towns a un lado con una bombita en el otro aro que pone a los Lakers por delante (109-108). Sabes que la cosa promete cuando el organista entona el Seven Nation Army, canción que termina en Andrew Wiggins anotando uno de dos tiros libres y dejándolo todo abierto para que, a la postre, las oportunidades falladas a ambos lados nos regalen cinco minutos extra (109-109).

Prórroga: Pasa un minuto hasta que dos tiros libres de Larry Nance Jr inauguran el marcador, preludio al octavo triple de la noche (récord de carrera) de un estratosférico Jordan Clarkson que a falta de 2:48 pone tierra de por medio con otra canasta. Andrew Wiggins inaugura la cuenta particular de Minnesota con un triple, pero Jordan Clarkson está en modo dios y si por casualidad una no le entra allí está Julius Randle para hacerse con el rebote ofensivo y meterla. Con nueve puntos de ventaja a falta de 1:24 el duelo parece sentenciado a favor de los Lakers, aunque Andrew Wiggins y su 2+1 andan lejos de tirar la toalla. Un tiempo muerto y dos segundos después, el alero canadiense comete su sexta falta personal, poniendo así punto final a las esperanzas que un nuevo milagro nos llevara a la segunda prórroga (130-119).

22:34: Hago un intento desesperado de cruzarme con el bueno de Jack por el túnel de vestuarios, pero la suerte no está de mi lado. Ya en la sala de prensa, Luke Walton se muestra orgulloso de la reacción de sus hombres, actitud que en parte atribuye a la dosis extra de motivación que proporciona girarse y ver a Shaquille O’neal animándote desde la grada. Como no podía ser de otra manera el técnico angelino dedica especiales alabanzas al héroe de la noche, Jordan Clarkson, de quién aplaude el hecho que sea uno de los jugadores más consistentes de la plantilla.

22:42: El vestuario visitante es un funeral de caras largas, y nadie parece tan decepcionado como Karl-Anthony Towns. Conteniendo lágrimas de rabia, el pívot culpa los errores cometidos en el tramo final de la debacle, y huye de entrar en polémicas con el técnico Tom Thibodeau por sentarle en los momentos clave. El castigo, según dijo el entrenador minutos antes en su comparecencia, fue debido a la falta de intensidad defensiva.

22:46: 19 puntos y 15 asistencias no son consuelo si tu equipo pierde, con lo cuál el rostro de Ricky Rubio es un poema. Lo que más le duele al base es que con la derrota de esta noche el equipo prácticamente dice adiós a las opciones remotas de meterse en Play-Offs, en una campaña además en la que este joven proyecto parecía llamado a jugar más allá de abril. El equipo es joven y quedan muchos años por delante para alzar el vuelo pero el balance, a día de hoy, no es positivo.

Y hasta aquí la presente edición de Game Crasher, volvemos el miércoles que viene para vivir el duelo entre Los Angeles Clippers y los Washington Wizards. ¡Hasta entonces!




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Ficha de Jordan Clarkson Jordan Clarkson