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[05/02/2016] Contracrónica NBA
Game Crasher: Los Angeles Lakers - Minnesota Timberwolves
Por Oleguer Homs @ultimatenba | @OleguerHoms

Kobe Bryant firma el mejor partido de su vigésima temporada, 38 puntos puntos frente a los 30 de Andrew Wiggins para derrotar a los Minnesota Timberwolves de Ricky Rubio (119-115)

Ricky Rubio inauguró la campaña 2015-2016 con un gran partido ante Los Angeles Lakers (9-41). Tres meses después, los Minnesota Timberwolves (14-35) llegan al Staples Center habiendo perdido algo de aquel fuelle con el que salían a competir noche tras noche, el ímpetu juvenil de dedicar una victoria tras otra al tristemente fallecido Flip Saunders. Por su parte, los Lakers llegan sonrojados a un compromiso que puede suponer romper una racha única en toda la liga: ser el único equipo que jamás ha perdido más de 10 partidos de forma consecutiva.

17:19: Llego al Staples Center algo más tarde de lo habitual. D’Angelo Russell está en cancha acompañado por media docena de asistentes que monitorizan cada gesto de un novato llamado a ser clave en el futuro de los Lakers. A pesar de la irregularidad mostrada hasta el duelo de hoy, esta noche D’Angelo tiene la oportunidad de medir su talento ante el jugador que le precedió como número 1 del Draft, el por ahora rookie del año Karl-Anthony Towns.

17:40: No hay mucha diferencia entre la figura escuálida del Kevin Garnett que dio el salto desde el instituto a la NBA y el aspecto que luce el futuro hall of famer más de dos décadas después en los pasillos del Staples Center. El 21 de los Wolves es baja para el partido de esta noche, con lo cuál Los Angeles se queda sin poder disfrutar del broche final a su ilustre rivalidad con Kobe Bryant.

17:52: Byron Scott está convencido de que el equipo mostrará su mejor cara y cortará la racha negativa de derrotas. Preguntado sobre si Kobe Bryant sería un buen entrenador, Scott se ríe y declara que su ex-compañero y actual pupilo carece de paciencia: “muy probablemente mataría a alguien”. Sam Mitchell, por su parte, no quiere siquiera oír el nombre de Kobe. A pesar de que han pasado más de diez años, la herida que dejaron los 81 puntos que en su día metió el escolta ante Toronto aún escuece.

18:04: Dejo atrás la oscuridad del pasillo y vuelvo a cancha, donde Zach LaVine está practicando lanzamientos a canasta. En el otro aro no hay ni un Laker entrenando, algo inusual a estas alturas previas al partido. Todos los presentes preferiríamos que LaVine nos ofreciera una exhibición digna de concurso de mates en vez de series de tiro, pero parece que no habrá suerte.

18:36: El calentamiento de Ricky Rubio coincide con el período en que ambos vestuarios se abren a la prensa. Normalmente el base de los Wolves dedica entre veinte minutos y media hora a la puesta a punto, más o menos el mismo tiempo que emplea a intensidad mucho más elevada Marcelo Huertas. Pero el de hoy no es un duelo cualquiera para los ex-compañeros del Joventut, que rememoran viejos tiempos sentados en la mesa de anotadores. Hace diez años vestían los colores verde y negro del Joventut de Badalona; hoy se enfrentan como rivales que comparten vestuario con leyendas de la talla de Kobe Bryant y Kevin Garnett.

19:23: Odio perderme el concurso de mates en que Zach LaVine y Andrew Wiggins deben convertir su rueda de entradas, pero bajo la canasta púrpura y oro está un tal Kobe Bryant. En circunstancias normales los periodistas acumulados en la línea de fondo no llegamos a la media docena, pero nada es normal en este tour en que se ha convertido la vigésima campaña del escolta angelino. El overbooking es tal que si no fuera porqué un encargado de los Lakers nos echa antes de tiempo, más de uno de nosotros seguiría allí para las presentaciones.

19:37: Ya instalado en la cabina de prensa del Staples, recibo una gran noticia: un amigo periodista me informa que otro conocido mío no ha ido al partido, con lo cuál hay un asiento libre a pie de pista, justo detrás de la canasta. Himno, presentaciones, salto inicial… ¡Esto empieza!

1r cuarto: Los Timberwolves empiezan mandando gracias a un Ricky Rubio implecable. El español, Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns lideran la manada con 6 tantos cada uno a los que Ricky añade además 3 asistencias. Como caída del cielo, la salida de Zach LaVine en sustitución de Ricky Rubio da aire a unos Lakers que se ponen por primera vez por delante. Todo apunta a que un precioso gancho de Jordan Clarkson será la jugada que cerrará el cuarto, pero LaVine y su tiro de dos sobre la bocina tienen otros planes (27-26).

2o cuarto: D’Angelo Russell toma las riendas con 9 puntos prácticamente consecutivos para dar la razón a quienes piensan que es un diamante en bruto. El rookie se atreve a lanzar (y anotar) incluso después de que Kobe Bryant haya vuelto a cancha. Los Lakers van a todo trapo, y poco o nada importa que Ricky Rubio y Andrew Wiggins vuelven a estar en el parquet. Ningún Timberwolf parece capaz de contrarrestar la muñeca de Lou Williams, la intensidad de Julius Randle o el acierto de un Kobe Bryant que lleva 15 puntos y parece haber rejuvenecido diez años (66-52).

Descanso: Hablar con el mánager de un director amigo mío que hoy tiene la suerte de disfrutar del partido desde las butacas VIP ya es de por sí algo que no ocurre todos los días, pero no tengo ninguna duda de que el descanso me depara otra de sus habituales sorpresas. Aún así, ni en mi día más optimista hubiera imaginado que el mito que tengo delante pondría fin a su huelga de Staples precisamente hoy. La mascota no oficial más famosa de la NBA está a apenas un metro; pobres de mis ojos si al parpadear se pierden ni siquiera un segundo del privilegio que supone tener enfrente a una leyenda como Jack Nicholson.

3r cuarto: Ricky Rubio flirtea con el doble-doble gracias a un inicio tan bueno como el que firmó en el primer período, pero los Lakers no ofrecen tregua. Jordan Clarkson, Lou Williams y Julius Randle ejercen de perfectos escuderos de un Kobe Bryant que no podría jugar más a placer ante la inexistente defensa visitante. Tal y como ya venía indicando, Ricky llega al doble-doble (10p-11a) con dos asistencias de genio, al alcance de muy pocos. Los 18 puntos que lleva Andrew Wiggins palidecen ante los 24 de un Kobe Bryant que parece decidido a convertir el partido en una cesión de antorcha simbólica entre él y su heredero (92-81).

4o cuarto: Turno para que los Lakers se empanen después de 36 minutos de desidia defensiva por parte de Minnesota. 10 puntos de un inmenso Andrew Wiggins colocan a los visitantes peligrosamente cerca y, llegados al ecuador del último cuarto, ha llegado el momento en que Kobe Bryant nos demuestre si lo visto hasta ahora ha sido un espejismo o realmente estamos viendo a La Mamba de antaño. Por si acaso le hace falta motivación extra, nada mejor que los cinco puntos de Zach LaVine que colocan a los Timberwolves por delante a falta de 5:15 para sacar el asesino despiadado que Kobe lleva dentro (101-102).

Como si fuera otro más de los vídeos del jumbotron que rememoran tiempos mejores en su carrera, Kobe Bryant pone al Staples en pie con dos triples consecutivos ante el que hoy, quizás por última vez, es un mero aprendiz. Andrew Wiggins lleva los mismos 30 puntos que Bryant, pero la iniciativa y el momentum se decantan claramente a favor de los de púrpura y oro. Ricky Rubio sigue repartiendo asistencias a doquier, pero Minnesota va muy claramente a remolque. Andrew Wiggins tiene el privilegio de ser quién vea más de cerca un fadeaway marca de la casa por parte de Kobe Bryant antes de que le expulsen por cometer su sexta falta. Los cánticos de M-V-P resuenan por todo el pabellón durante el minuto que Kobe aprovecha para sumar 6 puntos más desde la línea de tiros libres y establecer, con 38, su récord de esta campaña (119-115).

22:11: Kevin Garnett y Sam Cassell se cruzan por delante nuestro mientras esperamos a que abran los vestuarios. En 2004 fueron precisamente los Lakers quienes apartaron a los Minnesota Timberwolves que ambos liberaban del camino hacia el anillo. Afortunadamente, cuatro años más tarde el destino les ofrecería una oportunidad inmejorable: vengarse como integrantes de la franquicia enemiga, los  Boston Celtics.

22:26: Finalizada la comparecencia de Byron Scott ante la prensa, llego al vestuario visitante justo a tiempo para despedir a un Ricky Rubio que parece abatido. A pesar de su doble-doble, los Wolves han caído en un duelo sin tregua del que deberán recuperarse en menos de 24 horas, las que les quedan antes de enfrentarse a Los Angeles Clippers.

22:41: Kobe Bryant se hace el duro y declara que se sacan muchos más aprendizajes de partidos malos que noches como la de hoy, pero la sonrisa más ancha que ha lucido esta campaña no miente. El mejor momento llega cuando un periodista le pregunta a Kobe que le parece la frase que ha soltado en referencia a él Sam Mitchell después del partido: “le odio”. Bryant estalla a carcajadas y se medio disculpa por los 81 y los 38 de hoy antes de ponerse serio para alabar la aportación de los jóvenes mimbres angelinos, así como el talento del rival a quién ha marcado como heredero: Andrew Wiggins.

22:58: A juzgar por el tono amistoso y de respeto mútuo que emana la conversación entre Sam Mitchell y Kobe Bryant, no parece que la sangre vaya a llegar al río. Como un imán alrededor del cual giramos todos, cada movimiento de Kobe causa que un mínimo de treinta personas avancen o retrocedan en consecuencia. El fenómeno va más allá de los periodistas o algún fan VIP; la reverencia hacia su figura alcanza a día de hoy niveles dignos de Don Corleone. No me sorprendería nada oír que todo un número uno del Draft como Karl-Anthony Towns ha tenido que pedir audiencia para poder disfrutar de las últimas píldoras de sabiduría que transmitirá Kobe esta noche ante la atenta mirada de la veintena de periodistas que, quizás por inercia, les seguimos hasta las puertas del parking.

¡Aquí termina la edición número 23 de Game Crasher, octava de la temporada! Muy a mi pesar no voy a desplazarme a Toronto para el All-Star así que, como siempre, nos leemos en el próximo partido de Clippers o Lakers en el Staples Center :)




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