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[16/11/2014] Contracrónica NBA
Game Crasher: Los Angeles Clippers - Phoenix Suns
Por Oleguer Homs @ultimatenba | @OleguerHoms

UltimateNBA se cuela por primera vez esta temporada -esperemos que no última- en el Staples Center para seguir de cerca la mejor liga del mundo. En esta ocasión hemos podido vivir en primera persona el duelo entre Los Angeles Clippers y Phoenix Suns que un inspirado Chris Paul decidió a favor de los angelinos (120-107).

Cuando tenía 8 años y alguien me preguntaba que quería ser de mayor mi respuesta automática y convencida, como supongo no pocos que al final no lo logran, era “ser jugador de la NBA”. Crecí viendo vídeos, fotos y partidos de gente jugando y volando que además cobraba por ello; ¿quién no querría eso para su futuro? Como además de optimista era también previsor tenía un Plan B por si por alguna razón inesperada mi Plan A de futuro fallaba.

Si por aquel entonces había un trabajo para mí que podía compensar la frustración de no llegar a lo más alto del Draft NBA era seguir la liga como periodista. Este mundo futurible de posibilidades se abrió ante mis ojos cuando un pariente mío entró con el carnet de un periódico local a un partido de los Lakers y entrevistó a Phil Jackson. Supe entonces que algún día mi Plan B se vería cumplido y qué, de alguna forma, se cumpliría también el sueño derivado del Plan A que consistía en pisar una cancha NBA.

Esta es la crónica de como, el 15 de noviembre del 2014, debuté como periodista acreditado por UltimateNBA y Los Angeles Clippers en un Los Angeles Clippers-Phoenix Suns.

*Todos los horarios son en Pacific Time, 9 horas más en España y 8 más en Canarias.

15:49: Termino de planchar una camisa para aparentar seriedad y caerle bien a esta gente de la NBA y me dirijo al metro que conecta Hollywood con Downtown. En Los Angeles el tráfico es horrible y el transporte público es peor, pero al ser pobre y no tener coche no tengo alternativa. Paseando a buen ritmo veo a Bob Esponja, un Batman que parece el Joker y Alan de Resacón en Las Vegas con una réplica del bebé Carlos; sábado por la tarde en Hollywood Boulevard en estado puro.

16:33: Camino del Staples Center me cruzo con un sinfín de aficionados de Los Angeles Kings, vigentes campeones de la NHL. Imagino que dentro del pabellón estarán sustituyendo el hielo por parquet y me odio a mí mismo y a las normas de los Clippers por no recoger la acreditación hasta las 5 y poder filmar este curioso proceso.

16:46: Las estatuas de Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson y Jerry West por parte Laker me dan la bienvenida al pabellón. Ni el legendario jugador de hockey hielo Wayne Gretzky ni el boxeador Oscar de la Hoya tampoco vistieron nunca la camiseta de los Clippers, que viven ahora los mejores años de su truculenta historia. Quizás Chris Paul y Blake Griffin estén algún día inmortalizados frente al Staples, como lo estará sin ningún atisbo de duda Kobe Bryant.

16:55: Ha llegado el momento de la verdad. Estoy temblando enfrente de la entrada 18 del Staples Center y no puedo creerme que mi nombre esté realmente en una lista junto a su correspondiente acreditación impresa. Me dan la acreditación, paso el control de seguridad y, una vez dentro, me dirijo al ascensor a toda prisa para aparentar ser un veterano en esto de contar con una acreditación NBA colgando de mi cuello.

17:16: Ya he explorado el media room y sus alrededores cuando llega Gonzalo Aguirregomezcorta (@AguirreESPN), amigo y compañero de profesión en ESPN Deportes. Quiero agradecerle públicamente a él el haber sido un gran anfitrión, así como al amigo Antonio Martín (@MartínGuirado) y a mi admirado Gonzalo Vázquez (@GVazquezNY) la ayuda brindada y los consejos que me dieron para que cometiera el mínimo número de errores de novato posibles. Hasta que hablé con ellos aprovechar mi acreditación para hacerme fotos con los jugadores, lo cuál está terminantemente prohibidísimo, no me parecía una mala idea.

17:27: Faltan unos 20 minutos para la rueda de prensa pre partido de Doc Rivers cuando con Gonzalo aprovechamos para comer algo del buffet libre que, por el módico precio de 7 dólares, nos ofrecen los Clippers. Ensalada, macarrones con queso, estofado de ternera, maíz, helado... Como un poco de todo, pero abuso menos de lo que yo mismo esperaba. En la lista de personas con derecho a acceder a la Chuck Hearn Media Room mi apellido (Homs) figura justo encima del de Jeff Hornacek, técnico de los Suns; más que una curiosidad, un honor.

17:44: Tras cruzarnos con las cheerleaders de los Clippers en los pasillos entro en la sala de prensa un poco antes de que lo haga el entrenador local Doc Rivers. Campeón de la NBA como técnico de los Celtics, resume como claves del partido ser capaces de defender la versión small-ball de los Suns con Isaiah Thomas - Eric BledsoeGoran Dragic y que Gerald Green y el mismo Thomas hagan el menor daño posible  en forma de puntos desde el banquillo. A posteriori es escalofriante como las claves que dió Doc cuatro horas antes fueron las que, con precisión quirúrgica, hicieron posible que los Clippers ganaran el partido.

18:03: Ahora es Jeff Hornacek quién nos atiende, por su parte enfrente del vestuario de su equipo. Miles Plumlee, los Morris twins o Alex Len son algunos de los gigantes que desfilan por mi lado mientras mi déficit de atención agradece que haya una grabadora escuchando a Hornacek bromeando sobre la lógica detrás de un road-trip que lleva a su equipo de Los Angeles a Boston.

18:15: Habiendo entrado en el pabellón, queda cumplir el sueño de un niño que estaría orgulloso de saber que algún día viviría esto. Cruzo el mismo túnel de vestuarios por el que han desfilado anteriormente Chris Paul, Blake Griffin o DeAndre Jordan para salir a calentar y no puedo creerme que esté pisando una de las canchas más míticas del panorama NBA. Leyendas como Shaquille O’Neal, Kobe Bryant o nuestro Pau Gasol han estado infinitud de veces a lo largo de sus laureadas carreras en aquel mismo lado del rectángulo de juego en el que yo, por momentos, sentí como si flotara.

18:52: Estoy, hasta que me echan, merodeando por los alrededores de la pista. Me hago la foto de rigor, estoy a escaso medio metro de JJ Redick, Matt Barnes o el técnico asistente Sam Cassell y veo al periodista Stephen A.Smith hablando con álguien en los pasillos que a buen seguro será una de sus múltiples fuentes. El tiempo, un recurso que nunca en mi vida me había parecido tan preciado, se desvanece en un suspiro.

19:13: Después de volver al media room para abastecerme de más comida y bebida subo hasta el gallinero del Staples Center para vivir el partido desde el box 21. Como en la entrada o el comedor mi nombre y el del medio al que represento me espera allí donde sea que tenga derecho a ir. Admirable la profesionalidad de la NBA en general y la franquicia recién comprada por Steve Ballmer en particular.

19:31: El pabellón se va llenando como un hormiguero cuando las luces apagándose anuncian lo que viene a continuación. Una vez más, y ya van muchas, me arrepiento de no conocerme al dedillo la letra del himno americano. Concluido el obligado momento patrio, y después de recibir fríamente a los Suns, los aficionados de los Clippers convierten el Staples Center en una olla a presión cuando llega la presentación de su equipo. Un espectacular holograma precede la salida a pista, uno a uno, de los integrantes del quinteto titular. Chris Paul y Blake Griffin son recibidos como los dioses que son, futuros hall of famers que algún día pueden llevar un primer anillo al sufrido segundo equipo de la ciudad. Todo está, ahora sí, a punto para que empiece el espectáculo.

1er cuarto: Cinco puntos de Reddick inauguran un marcador que el empuje de Goran Dragic no tarda en igualar. Las defensas aún durmiendo y la anotación coral de ambos equipos llevan al primer tiempo muerto (15-15). Los Clippers logran tener una ventaja de 9 puntos (25-16), pero Goran Dragic y sus 12 puntos en el primer cuarto no permiten que los de Arizona se descuelguen (27-23). Como ya me había pasado abajo, parece ser que el tiempo también vuela en lo más alto del pabellón.

2º cuarto: DeAndre Jordan logra el rebote 3.500 de su carrera, y los que le quedan por coger al angelito. A pesar de DJ, Alex Len se encuentra más cómodo de lo que debería y, tal y como pronosticó Doc, la entrada de Gerald Green da aire a los Suns (43-44). Consciente de que nadie más que él puede enfriar los ánimos de remontada visitante, Chris Paul se echa el equipo a las espaldas y los Clippers se sobreponen a humillaciones como el tapón de Green en el triple de Matt Barnes para llegar al descanso con el marcador igualado (54-54).

Descanso: Vuelvo a abajo a hacer refill de comida y a pasearme por la zona noble de la pista. Al cruzarme con el boxeador Floyd Mayweather agradezco no haber hecho nada para merecer ser noqueado por uno de sus ganchos. Es el único famoso al que reconozco, pero el elevado número de guardias de seguridad tan gigantescos como una plantilla de pívots NBA me dicen que no es el único... Queriendo volver al ascensor que me llevaría arriba me pierdo y termino en un párking que, a juzgar por las seis cifras en dólares que cuestan los coches, imagino que es el de los jugadores.

3er cuarto: La lentitud del ascensor hace que me pierda compases clave al inicio del tercer cuarto. Chris Paul está desplegando todo su virtuosismo en cancha, guiando a los suyos a una ventaja de más de diez puntos que un coast-to-coast con posterior sky-hook por parte de Blake Griffin elevan a veinte (84-64). La irrupción final de Spencer Hawes completa un período de ensueño por parte Clipper, que tras un parcial de 42-20 mandan con solvencia (96-74).

4º cuarto: Parecían vistos por sentencia, pero los Suns aún no habían dicho su última palabra. Green y el triunvirato de bases formado por Dragic-Bledsoe-Thomas hicieron buena la previsión prepartido de Doc Rivers, convirtiéndose en los únicos argumentos que podían privar a los Clippers de la victoria que la heroica actuación de Chris Paul merecía. Pero estos históricos pupas de la NBA que ahora huelen a aspirante al título no se dejaron remontar. Paul selló una actuación memorable con un gran final. 32 puntos, 9 asistencias y la innegable condición de artífice de la victoria (120-107); Chris presenta, un año más, su candidatura a MVP.

22:00: Mientras aún resuena el estruendo de la bocina final las cheerleaders, ya vestidas de paisano, desfilan por el pasillo camino de sus vidas lejos de los pompones. Finalizado el partido es el turno de volver a la sala de prensa para volver a estar a escasos dos metros de Doc Rivers y su bigotillo Made in Movember.

22:06: Algunos periodistas ya veteranos intercambian bromas con Sam Cassell cuando la voz ronca de Doc Rivers irrumpe desde el pasillo y precede su llegada a la sala de prensa. El aguerrido técnico Clipper loa el buen trabajo de sus jugadores y, al ser preguntado sobre si ya ha preparado el partido del lunes ante Chicago, contesta que lo único que sabe es que Tom Thibodeau y él tienen una comida pendiente y que Thibs, su técnico asistente en Boston, es quién va a pagarla. El buen humor reina tanto en la sala de prensa como en el vestuario local.

22:21: Después de pasar por el vestuario de los Clippers y formar parte del enjambre de periodistas que acercaban sus grabadoras al rostro de JJ Redick, vuelvo a la sala de prensa para escuchar las impresiones sobre el partido de Chris Paul y Blake Griffin. Consciente de que mi mente está nublada, como si toda aquella surreal experiencia no fuera más que un sueño, dejo que mi móvil grave lo que mi cerebro únicamente concentrado en creerse que Paul y Griffin están delante mío ni siquiera está procesando.

22:38: DeAndre Jordan es el único jugador que está compartiendo su tiempo con los pocos periodistas que quedan aún en el vestuario. Antes de que se vaya un impulso automático me hace encajar su mano gigante al mismo tiempo que le felicito por una actuación sublime (12 puntos, 18 rebotes y 7 tapones). Agradece amablemente la enésima felicitación recibida –“thanks man, I appreciate it”- y ni siquiera tiene que agacharse para abandonar un vestuario hecho a medida para colosos de su tamaño.

22:42: Salgo por última vez a la cancha. Las banderas de los Lakers vuelven a ser visibles en lo más alto de un pabellón aún huérfano de dorsales retirados y logros donde el azul y rojo de los Clippers sustituya el mítico amarillo y púrpura. Si alguna vez la franquicia maldita de Los Angeles ha estado cerca, no solo de ser el mejor equipo de la ciudad, sino el mejor del mundo, es ahora. Veo en Chris Paul, Blake Griffin y el hambre defensiva de DeAndre Jordan el embrión de un contender que puede ganarle a cualquiera.

22:46: Abandono el pabellón para respirar de nuevo el contaminadísimo aire de Los Angeles. Downtown da miedo de día y tiene un aspecto aún más escalofriante de noche. En cada esquina imagino mínimo tres personas y sus correspondientes pistolas a punto para atracarme.

23:18: De vuelta a Hollywood, empiezo a asimilar como real una experiencia inolvidable, la realización de un sueño que espero que la NBA  y sus dos franquícias en Los Angeles me dejen repetir pronto. No puedo más que estar eternamente agradecido al master and commander de esta fantástica web y comunidad Sergio Calvo (@akaZerf). Descubrí UltimateNBA hace algunos años y solo tengo buenas palabras para la gente de aquí que he conocido o con quién compartí opiniones sobre la mejor liga del mundo en su foro.

A todos ellos va dedicado este artículo. Hoy, más que nunca, I love this game!

PD: Podéis revivir la crónica en directo del partido siguiendo el perfil de Twitter @UltimateNBA o el hashtag #UltimateNBAStaples.




Jugadores Artículo
Ficha de Doc Rivers Doc Rivers
Ficha de Jeff Hornacek Jeff Hornacek
Ficha de Chris Paul Chris Paul