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[22/11/2015] Contracrónica NBA
Game Crasher: Los Angeles Clippers - Golden State Warriors
Por Oleguer Homs @ultimatenba | @OleguerHoms

Primer Game Crasher de la temporada 2015-16, vuelta al Staples para presenciar el partido del año: Los Angeles Clippers - Golden State Warriors (117-124)

Tras un fantástico curso baloncestístico que me regaló la mejor temporada NBA de mi vida, la serie Game Crasher volvió al Staples Center para presenciar el que se presentaba como el partido del año, un duelo entre los imbatidos Golden State Warriors (12-0) y su “máximo rival”, Los Angeles Clippers (6-4).

A pesar de la baja de Steve Kerr en el banquillo, los Warriors llegaban al compromiso como un rodillo que ningún equipo NBA ha sido capaz de derrotar. Los que más cerca habían estado hasta el momento fueron, precisamente, los Clippers, que en esta segunda oportunidad querían demostrar su condición de aspirantes a destronar a los vigentes campeones cortando una racha imparable de victorias que ya es histórica.

15:28: Mi trayecto hacia el Staples empieza, como lo hacía la temporada pasada, en Hollywood Boulevard. Una de las lecciones más importantes que aprendí antaño fue evitar la famosa acera en fin de semana debido a la acumulación de turistas. Siendo las tres del mediodía una hora bastante prudente incluso si cortan la calle para el estreno de una película, esta vez son Jimmy Kimmel y un concierto de One Direction quienes inundan los alrededores de adolescentes histéricas y convierten en un cuarto de hora la distancia que normalmente recorro en un par de minutos.

16:12: Como quiero ser el primero en entrar en cuanto abran, hago tiempo tomándome un café en el Starbucks que está enfrente del pabellón. No es inusual que alguna persona conocida del entorno NBA entre a por un café; en esta ocasión el elegido es Jarron Collins, técnico asistente de los Warriors.

17:07: Cruzo las puertas del pabellón pero, en vez de ir directamente al ascensor que lleva al nivel inferior de las gradas, salgo por el pasillo que coincide exactamente con el centro de la cancha para ver el nuevo parquet de los Clippers desde el mejor ángulo posible. Llevo meses debatiendo conmigo mismo si el nuevo diseño me gusta o no: a pesar de sus reminiscencias con el de los Chicago Cubs el logo tiene un aire icónico y los colores, especialmente el negro, dan un toque adulto y serio al aspecto general. Si no fuera por el uniforme rojo, que me parece horrible, totalmente a favor de un cambio de look que se queda muy por detrás de la maravilla que crearon los Milwaukee Bucks.

17:16: Bajar al parquet en vez de ir directamente a la sala de prensa ha sido, sin duda, un gran acierto. Camino de la Media Room me cruzo, por este orden, con Andre Iguodala, Stephen Curry, Klay Thompson, Andrew Bogut, Shaun Livingston, Harrison Barnes y Draymond Green. Qué mejor bienvenida al Staples que ver primero al MVP de las finales, luego al MVP de la temporada regular y, tras ellos, el resto de la plantilla campeona.

18:00: Lo primero que hace Doc Rivers en su rueda de prensa es despejar la máxima preocupación que reina en el pabellón: Chris Paul está listo para jugar. JJ Redick, en cambio, no lo hará, anuncia el técnico angelino antes de arrodillarse ante los Warriors y su racha de victorias. Sobre Stephen Curry, Rivers le resume con un titular que no deja lugar a demasiadas interpretaciones: “jamás he visto a un tirador como Steph”. Luke Walton, el técnico de los Warriors debido a la baja de Steve Kerr, también se rinde ante Curry y una racha que atribuye a la falta de egos del vestuario.

18:23: Ver el calentamiento de Stephen Wardell Curry es un espectáculo en sí mismo por el que la NBA podría cobrar entrada; no hay tiro imposible tras recepción, por más lejano o desequilibrado que parezca estar durante su ejecución, que Steph no anote. La comunión entre aro y tirador es sencillamente sobrehumana. Dudo que alguno de los privilegiados que tenemos la suerte de presenciar el ritual de Curry, en mi caso a pie de cancha, se atreva siquiera a parpadear.

19:15: Mientras los entrenadores se encierran con su equipo en el vestuario, yo aprovecho para cenar. Acto seguido, fiel a una de las muchas costumbres que cumplo a rajatabla, me dirijo a la butaca situada en la línea de fondo donde doy por seguro que el excéntrico James Goldstein está a escasos minutos de entrar, como siempre acompañado por una flamante supermodelo que nunca es la misma. Nada le gusta más a Jimmy que llegar justo antes del calentamiento y saludar a las estrellas del equipo visitante. Sin estar al nivel de Jack Nicholson o Billy Crystal, Goldstein es también un clásico entre clásicos de la zona VIP. Uno de mis objetivos este año, ya que siempre estoy allí para ver calentar al rival de Clippers o Lakers, es hacerme amigo suyo.

19:36: Floyd Mayweather, que sigue siendo más bajito que yo, pasa a escasos centímetros de donde estoy. Ya en la cabina de prensa que tengo asignada constato que aún no me he dignado a aprender el himno americano, pero aún así lo tarareo a pleno pulmón como un patriota más. Tras la canción favorita de Yao Ming y unos abucheos especialmente ensordecedores cuando llega el turno de presentar a Draymond Green, un espectacular holograma tiñe el parquet para introducir el quinteto inicial de los Clippers. ¡Esto empieza!

1r cuarto: Nadie debería ser capaz de firmar un arranque como el que está firmando Chris Paul, menos aún saliendo de una lesión. Tocado por los dioses, su orgullo empeñado en demostrarle al mundo que puede ser tan bueno o incluso mejor que Stephen Curry, Paul sale como un ciclón y anota 18 puntos sin fallo a los que añade 4 asistencias para empezar el cuarto. 27 de los primeros 30 tantos de los Clippers llegan por obra y gracia de Point God, muy bien acompañado por Blake Griffin y sus 12 puntos, los mismos que Klay Thompson. Llueve a cántaros en contra de unos Warriors que, muy antes de tiempo, se encuentran contra las cuerdas (41-25).

2o cuarto: Los buenos minutos de Austin Rivers y Josh Smith aumentan la ventaja local a 23 puntos (55-32). Si no se tratara de los Clippers o Stephen Curry no estuviera en pista muchos ya daríamos el partido por roto, pero nadie como los propios angelinos para autosabotearse con dos técnicas que dan oxígeno a los de la bahía. Chris Paul jugando a un nivel excelso y ganando su duelo particular ante Steph puede no ser suficiente. Harrison Barnes, tiro imposible incluído, es clave para que su equipo llegue al descanso perdiendo por solo catorce puntos (68-54).

Descanso: Ni rastro de Billy Crystal, Hollie Holm o Derek Jeter durante el cuarto de hora que dedico a la caza y captura famosos. Afortunadamente, el destino me regala uno de esos momentos impagables al encontrarme con Jay-Z en la doble puerta que lleva al parquet. No creo equivocarme al decir que, al saludarnos, yo soy de largo el más entusiasmado de los dos. Ante la mirada asesina de su guardaespaldas el rapero me cede el paso, pero yo lo rechazo: “No, please. You’re Jay-Z. You go first”. Esta sabia decisión me permite unirme a su séquito y a buen seguro aparecer en las miles de fotos que hacen los fans cuando Jay-Z emerge a la cancha seguido por mí. Pongo una sola pega a la experiencia: ¿dónde está Beyonce?

3r cuarto: La brecha favorable a los Clippers sigue abierta, aunque el miedo a que los Warriors se vengan arriba en cualquier momento se extiende como la pólvora. La dupla Chris Paul-Blake Griffin sigue funcionando de maravilla, como también empieza a hacerlo un dragón dormido llamado Stephen Curry. Con muchos menos puntos anotados que el propio Curry o Klay Thompson, Harrison Barnes es quién hasta ahora ha llevado la antorcha, pero los Warriors necesitan que alguien tome su relevo dando un paso al frente. Es entonces cuando aparece en escena el corazón del vestuario campeón: Draymond Green. La intensidad de un jugador único que este año debería ser All-Star contagia a su equipo a la vez que aterroriza cada jugador y aficionado Clipper. Más allá de intangibles, el perfecto villano culmina su plan maléfico con un triple sobre la bocina que deja helado el pabellón; hay partido (91-85).

4o cuarto: Nadie esta temporada ha perdido tras dejarse remontar 23 puntos como están a doce minutos de hacerlo los Clippers. Harrison Barnes empieza donde lo había dejado con un triple que pone a los de Oakland a tres. Desde ese momento el período se convierte en una montaña rusa vertiginosa de emociones más propia de un séptimo partido de las finales que de un mero duelo disputado durante el mes de noviembre: alley-oop de Chris Paul a DeAndre Jordan, triple de Stephen Curry, respuesta de Paul con otro triple tras finta a la que salta Steph, otro triple de Curry, Paul Pierce haciendo honor al apodo The Truth con un triple solo al alcance de quién tiene hielo en las venas… Con 112-102 en el marcador, esta vez sí, los Clippers rozan la victoria con la yema de sus dedos.

El fantasma de Houston que sobrevuela el pabellón se materializa entonces adoptando la forma del vigente MVP de las finales, un Andre Iguodala que devuelve la emoción a un partido para nada carente de ella con dos triples y una asistencia a Draymond Green (112-110). La fiesta sigue: triple de Klay Thompson, respuesta de Jamal Crawford, triple de Stephen Curry… Así como en el segundo cuarto fueron las técnicas, esta vez es un despiste en un saque de fondo que culmina con canasta fácil de Draymond Green lo que a la postre condena a los locales. 47 minutos del mejor baloncesto que puede verse después, el último no es más que una agónica certificación de la enésima derrota de Chris Paul, Doc Rivers y sus Clippers ante unos fantasmas y una historia perdedora a los que no parecen ser capaces de sobreponerse (117-124).

Estadística:http://www.ultimatenba.com/nba201516/LosAngelesClippers-Vs-GoldenStateWarriors-176.html

22:34: Luke Walton aparece ante nuestros micrófonos para alabar la confianza de su equipo, que jamás dudó de su capacidad para remontar 23 puntos y sumar de esta forma la decimotercera victoria consecutiva. Dice mucho de su entidad como jugador y las expectativas que genera pensar que, a pesar de haber anotado 40 puntos, Draymond Green, Harrison Barnes y Andre Iguodala han sido más clave que Stephen Curry a la hora de decantar la balanza a favor de los Warriors...

22:51: Stephen Curry habla con su esposa Alesha en la puerta del vestuario mientras la acumulación más grande de periodistas que he visto en mi vida se pelea por un hueco enfrente de la taquilla donde se sienta el mejor jugador de la liga. Harrison Barnes remoja sus pies en hielo y Klay Thompson, Andre Iguodala y Draymond Green nos ofrecen sus impresiones. Dentro del vestuario restan importancia a la racha, aunque están satisfechos que su trabajo dé frutos y no tienen intención alguna de pisar el freno: este equipo está hambriento.

23:09: Como la ducha postpartido de Curry va para largo hago una visita exprés al vestuario Clipper, donde los rostros son un poema. Me cruzo con Chris Paul, que está abatido, y también con JJ Redick. Otro periodista me confirma lo que me temía al decirme que las ruedas de prensa por parte local han terminado. Una lástima haberse perdido las declaraciones de Doc Rivers en una noche como hoy, pero con unos visitantes de la entidad de los Warriors hay que priorizar.

23:20: La taquilla de Stephen Curry está en un rincón, convirtiendo algo tan simple como acercar el micrófono en una odisea. Debajo de un sombrero que acentúa aún más sus facciones adolescentes, Curry traspua una sencillez y cercanía nada propia de alguien capaz de materializar tal sinfín de imposibles sobre una cancha de baloncesto. A Kobe Bryant, Vince Carter, Tim Duncan o Kevin Garnett les he visto en su versión terrenal, en el ocaso de sus carreras. Kevin Durant y Russell Westbrook estaban lesionados el día que viví un partido de los Thunder en directo, lo que deja a Stephen Curry como el jugador más fascinante, de largo, que haya presenciado en vivo.

23:58: Me despisto y bajo en la parada de Highland en vez de Vine. Salgo del metro temiéndome lo peor, pero afortunadamente no hay rastro de One Direction ni del hombre que se pasea por Hollywood Boulevard con una serpiente alrededor de su cuello. Buen punto final a un día repleto de emociones que, como tantas otras veces, ha terminado con sensación agridulce para Los Angeles Clippers.

¡Muchas gracias por leer esta primera edición de Game Crasher, nos citamos de nuevo para la semana que viene en motivo de la visita de Ricky Rubio y sus Minnesota Timberwolves!




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