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[24/04/2012] Análisis
Estrellas que se deslumbran
Por Carlos del Castillo @ultimatenba | @CdelCastilloM

Acaparan todos los focos, ilusionan a los aficionados y forman alineaciones de ensueño, pero ¿Son los Big 3 una garantía de éxito? Carmelo Anthony y los Knicks demuestran que no son una fórmula mágica.

La única garantía de éxito para armar un equipo ganador en la NBA es tener uno de esos jugadores únicos, que son no sólo estrellas, sino dominadores absolutos del juego. Kobe, Duncan, Shaq, Jordan, Olajuwon… Jugadores que marcan una época y consiguen múltiples campeonatos.

Si eres un General Manager y no tienes la fortuna de contar con un jugador de este calibre, tendrás que devanarte la cabeza en busca de un camino alternativo que te lleve al éxito. Pero no te hagas muchas ilusiones: en los últimos 20 años, solo en tres ocasiones ha ganado un equipo que no tuviera al menos a uno de ellos en sus filas.

Pese a la tiranía de triunfos que ha impuesto este selecto club de jugadores, Los GMs no desfallecen buscando nuevos caminos para montar equipos con posibilidades de ser campeones.

En el draft del 2007, el GM de los Celtics pulsó una nueva tecla: adquirió de un plumazo a Kevin Garnett y Ray Allen, dos jugadores franquicia en sus anteriores equipos, que se sumarían al suyo propio, Paul Pierce. Boston juntó tres jugadores de altísimo nivel, pero sus elevados sueldos les obligaron a completar el equipo con jugadores de perfil bajo o con contratos rookie.

Como sabemos el proyecto de Ainge triunfó rápidamente, consiguiendo el anillo en la primera temporada desde su formación. Este éxito impulsó a los demás GMs a planear cómo crear sus propios Big 3; si conseguían reunir 3 estrellas como habían hecho los Celtics, el resto sería coser y cantar.

Incluso los propios jugadores empezaron a programar sus carreras buscando un momento adecuado para reunirse en un mismo equipo e intentar un asalto al título. El caso más sonado es el de Miami, que consiguió a LeBron James y Chris Bosh, que se unieron a Dwyane Wade. Pero no el único.

La voraz prensa de Nueva York, tan aficionada a la rumorología, destapó otro plan entre jugadores para hacer del clásico Madison Square Garden su casa. La historia narraba que esta vez habían sido Amare Stoudemire, descontento con los Phoenix Suns, Carmelo Anthony, natural de Nueva York y aficionado de los Knicks desde la infancia, y Chris Paul, atrapado en una ciudad y un equipo demacrados por el huracán Katrina, los que se confabularon para jugar juntos.

Stoudemire llegó como agente libre poco después y Carmelo Anthony forzó su traspaso desde los Denver Nuggets al año siguiente. Los dos primeros pasos del proyecto se habían dado, pero los Knicks quisieron tener la última palabra con su equipo.

En lugar de esperar a que Chris Paul fuera agente libre y ante la imposibilidad de reunir las piezas necesarias para obtenerlo mediante un trade, decidieron apuntalar el puesto de center con un estrella de menos impacto que Paul, pero que venía de ser una pieza clave en el equipo de los Mavericks que se impuso a los Miami Heat en las finales de la NBA, Tyson Chandler.

El dúo Anthony-Stoudemire ya despertó algunas dudas durante los primeros meses que jugaron juntos, en la temporada 2010/2011, pero la mayoría pensó que era una causa del desbarajuste provocado por el trade y que tras una pretemporada adecuada los problemas se solucionarían.

Pero no fue así. Los New York Knicks no han rendido como se esperaba esta temporada y su ex entrenador, Mike D’Antoni, no logró encajar a Anthony, Stoudemire y Chandler como se esperaba y se vio obligado a dimitir. La prensa de Nueva York quemó etapas rápidamente, y con el equipo fuera de los puestos de play offs, se empezó a especular con traspasos que involucraban a Carmelo y Amare.

Pese al soplo de aire fresco que supuso Jeremy Lin, la mejor noticia para los Knicks esta temporada puede haber sido la lesión de Amare Stoudemire, que lo ha mantenido apartado del equipo desde el 24 de marzo. En este mes crucial de competición los Knicks han conseguido 9 victorias en 13 partidos y Carmelo Anthony ha rendido de manera espectacular, promediando 32 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias.

Con Stoudemire promediando los peores números desde su temporada rookie cabe preguntarse, ¿son los Big 3 una garantía de éxito?

Lo cierto es que el modelo a seguir, los Boston Celtics, han demostrado con el tiempo que eran mucho más que la suma de Garnett, Allen y Pierce. Los otros componentes del quinteto, Rajon Rondo y Kendrick Perkins, además de secundarios como Posey, demostraron ser piezas vitales para el éxito del conjunto.

El caso de Miami traza una línea parecida: la unión de 3 estrellas del calibre de James, Wade y Bosh, en la plenitud de sus carreras, no bastó para ganar a un equipo mejor compensado como el de Dallas Mavericks en las finales del pasado año.

La respuesta a la pregunta sobre los Big 3 puede estar más cerca del No de lo que se esperaba en un principio. Tres estrellas cobrando el máximo salarial, junto con un grupo rondas del draft y jugadores veteranos cobrando el mínimo acapararán todas las miradas, pero lo tendrán difícil para superar a los equipos mejor armados.




Jugadores Artículo
Ficha de Kevin Garnett Kevin Garnett
Ficha de Ray Allen Ray Allen
Ficha de Paul Pierce Paul Pierce