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[28/03/2016] Análisis
Esos pequeños colosos
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

No destacan por su altura ni por su envergadura, pero su inteligencia, potencia, polivalencia les permiten sobresalir y tener un hueco en la NBA. Los undersized.

El término undersized (por debajo de la talla) se suele colocar a los jugadores que ocupan posiciones donde lo habitual es que midan entre 5 y 10 cm más de lo que tallan. Un escolta de 1.90, un alero de 2.00, un pívot de 2.05… Pero sobretodo, se ha globalizado en los ala-pívots. Desde Charles Barkley (1.97) ha Dennis Rodman (2.01), pasando por Charles Oakley (2.03) o el recientemente fallecido Anthony Mason (2.01) fueron ala-pívots que destacaron entre 1985 hasta la entrada del siglo XXI. Todos por debajo de la talla “lógica” para un ala-pívot. Pero cada uno tenía un talento natural. Tiro desde larga distancia, el rebote, la defensa, el pase … Lo que hiciese falta para encajar en el equipo y llevarlo a Finales incluso. Para ser imprescindibles.

En la época actual, en los días en los que vivimos, la especialización es vital. ¿Seguro? No lo tengo tan claro. Hay jugadores superdotados físicamente que destacan y pueden jugar en varias posiciones: Westbrook, Antetokounmpo, Davis,  Towns, LeBron, Bledsoe….

Y en la otra cara de la moneda, hay jugadores que su talento, su perseverancia, su polivalencia e inteligencia hacen que tengan un hueco en sus equipos y que destaquen en la NBA a pesar de jugar en posiciones donde no destacan ni por altura ni por envergadura.

Para mí, hay tres nombres propios: Draymond Green, Paul Millsap y Thaddeus Young.

He elegido tres ala-pívots. ¿Por qué? Bueno, si miramos los ‘4’ actuales vemos que destacan por altura Chris Bosh 2.11, LaMarcus Aldridge 2.11 -, potenciaAnthony Davis 2.09, Blake Griifin 2.08, Derrick Favors 2.08, Serge Ibaka 2.08 -, por tiro exterior Ryan Anderson 2.08, Kevin Love 2.08-. Son los prototipos que querría todo equipo. Pero mis elegidos no tienen ni la altura ni la envergadura ni el tiro exterior. ¿Entonces, porqué destacan? Veámoslo.

 

Draymond Green (2.02 mts) – Golden State Warriors

Un Spartan. Quizás sea lo que mejor lo define. Jugó en Michigan State con Tom Izzo y se nota. Un currante de la vida. Un jugador elegido en el número 35 (segunda ronda). Un jugador que tiene como compañeros a Klay Thompson y Stephen Curry. ¿Y se arruga? Para nada. Es más: es el termómetro de los chicos de Kerr.

Defensor aguerrido, peleón, duro, a veces bocazas inclusive (ya lleva 11 técnicas, como el año pasado). La piedra angular de un equipo que anota 115 puntos por noche, el baluarte que rebotea, saca el contra ataque y a veces lo culmina incluso. Los Splash Bros sólo tienen pensar en anotar 62 puntos; él ya se encarga de que el resto funcione.

Polivalencia. Palabra que lo define a las mil maravillas. Ya lleva 12 triples-dobles este curso. Sí, 12. Cifra increíble para un jugador interior. Sus medias hablan por sí solas:

13.8 puntos, 9.6 rebotes, 7.4 asistencias, 1.3 tapones, 1.5 robos con 38% en triples.  

 

Las dos primeras temporadas como profesional no fueron un camino de rosas. No fue hasta los playoffs de la segunda temporada que no vimos un destello de luz. Nadie esperaba que la oportunidad brindada fuera el inicio del despegue. En los playoffs de 2014, se fue a los 12 puntos, 8.3 rebotes y 1.7 tapones. Fueron solamente siete partidos, pero suficientes para ver que había vida más allá de Klay & Steph. Casi dos años después, tenemos a un campeón de la NBA, uno de los mejores defensores de la Liga, a un habitual de los triples-dobles… Y tiene margen de mejora. Su ética de trabajo, su IQ, su polivalencia le han valido el reconocimiento mundial y pasar de ser el 7-8 jugador a All-Star y pieza clave. Cada curso ha mejorado en puntos, en rebote, en porcentajes de tiro, en asistencias. Le queda una década –si no hay lesiones- en la NBA, o sea que imaginad lo que puede aportar.

Lo único que preocupa en la bahía es que deberán renovar contratos a Curry, Thompson, Green y Barnes. Tarea complicada. O pasa como en Thunder –traspasos o no pelear por ellos por temas de protagonismo-  o como Spurs –cero egos, ajustes de contratos, y todos juntos durante una década-. Si quieren ganar más anillos, creo que saben qué ejemplo elegir.

 

Paul Millsap (2.04 mts) – Atlanta Hawks

Es mejor de lo que parece. Hace muchas más cosas de las que vemos. Insustituible en los Hawks. Complemento de lujo para el dominicano Al Horford. Otro elegido en segunda ronda (número 47) que tuvo que trabajar mucho y duro. Elegido por los Jazz, donde formó un buen equipo  con D-Will, Carlos Boozer y Al Jefferson. Empezó a destacar en su tercera temporada. Siempre cuestionado por su corta estatura y su nulo tiro exterior, iba callando bocas en el equipo de Salt Lake City.

Si los Jazz no llegaron más lejos en los playoffs no fue por Paul. Nunca se rindió, fue el mejor en varios partidos. Simplemente, no era su momento.

Pero tocó salir y cambió de ambiente, saliendo hasta los Hawks. En el estado de Georgia ha sufrido una pequeña metamorfosis, en parte por ‘culpa’ de su entrenador Mike Bundelholzer. Desde su llegada a Atlanta, su porcentaje de triples ha crecido. Lanza tres por partido con un 34% de acierto. No está mal para un jugador que llevaba 30 de 112 en los primeros siete años en la NBA…

Sus medias este curso: 17.2 puntos, 8.7 rebotes, 3.3 asistencias, 1.5 tapones, 1.8 robos con 47% en tiros de campo.  

Buen defensor, donde destaca es en ataque. Su tiro a media distancia, sus fintas en el poste bajo, su inteligencia para jugar el pick&roll.

No es proclive a las lesiones –se ha perdido 21 partidos en los últimos 3 años-, lo que hace que su regularidad sea importante. Si los Hawks tienen opciones de jugar las Finales de Conferencia pasan por las manos y piernas de Millsap.

Como en el caso de Green, su importancia en el juego de los Hawks es básico. Se entiende a las mil maravillas con Horford y Teague. Sus diez años en la NBA le dan sabiduría y experiencia necesaria para aspirar a las Finales de Conferencia.  Si hay que anotar, dadle el balón. Si hay que coger un rebote, será suyo. Si hay que taponar el tiro clave, su mano llega. Un ejemplo de tesón y aptitudes. Una joya que cualquier entrenador le gustaría lucir con la camiseta de su equipo.

 

Thaddeus Young  (2.04 mts) – Brooklyn Nets

Junto con Green, los dos únicos jugadores que sin ser pívots están en el top-20 de la NBA en rebotes midiendo menos de 2.05 metros. No está nada mal para un jugador que ha jugado el 70% de su carrera NBA como alero. Desde su llegada a los Nets hace un par de años, se ha reconvertido a ala-pívot. Y se nota en la faceta reboteadora.

Sus medias 2015/16: 15.1 puntos, 9.1 rebotes, 1.5 robos, 2 asistencias con  51% en tiros.

Ya no lanza de tres, aunque nunca fue un tirador (sólo en tres de sus nueve temporadas ha intentado 130 triples o más). Ahora juega en el poste bajo, cubre las espaldas de Brook López y anota con facilidad gracias a sus muelles. Es un jugador listo y con buen físico para llegar desde atrás y hacer pick&rolls. Lleva firmados hasta la fecha 28 dobles-dobles, su tope personal.  Hasta en 10 partidos ha capturado 14 rechaces o más, demostrando que lo suyo no es casualidad.  

Llegó a la NBA desde Georgia Tech como un alero fuerte pero sin tiro exterior. Siempre se ha movido entre 12 y 15 puntos. Seguramente de los tres es el menos completo, pero es el que mejor físico tiene. No juego en un equipo de playoffs ni aspirante a nada (de momento), pero eso no le quita mérito, pues sus compañeros también son de menor nivel de los que tienen Green y Millsap.

Adaptó su juego a su físico y le ha valido tener reconocimiento. No sabemos si seguirá en Brooklyn mucho tiempo, pero lo que sí puedo asegurar es que muchos general managers se han fijado en él. Y eso se lo debe a sí mismo.

 

Este trío representa para mí el oficio en la mejor liga del mundo. Se pelean cada noche con jugadores más rápidos, más pesados, más fuertes, más altos que ellos. Pero no se arrugan. No aflojan. Y además, salen victoriosos muchas veces. Algunos, casi siempre. Son rocas. Son colosos. Esos pequeños colosos.




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