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[10/05/2011] Análisis
En el ojo del huracán
Por Pau Martorell @ultimatenba | @paumartorell

La crítica señala a Pau Gasol como el máximo responsable del fracaso angelino, y su nombre ya suena en quinielas de traspaso

Había pasado “cero coma” desde que se concretó la humillante eliminación del doble campeón, y las voces críticas ya estaban extrayendo las primeras conclusiones, argumentando las razones de tamaña decepción y por supuesto, apuntando sin ningún tipo de disimulo y rubor a los que (para ellos) han sido los verdaderos causantes de la gran tragedia angelina.

Pocos se han salvado del dedo acusador de los “expertos”.

Phil Jackson por su “cuando digo que me voy es que ya me he ido”, Lamar Odom por sus actividades extradeportivas, Derek Fisher por su invisible presencia, Andrew Bynum por su mal perder, y el banquillo por su incapacidad.

Pero por encima de todos, el jugador que más está recibiendo por parte de prensa, aficionados e incluso desde dentro de la franquicia no es otro que Pau Gasol.

Es un blanco fácil el de Sant Boi para los tiburones que esperan agazapados cualquier síntoma de flaqueza de su presa para salir al acecho, siempre lo ha sido.

Blanco, europeo, delgado, educado, poco dado al cuerpo a cuerpo, y sobre todo talentoso.
Todo ha estado en su contra para ganarse el respeto total de compañeros de profesión y prensa.

Desde que puso pie en USA allá por el 2001, ha tenido que lidiar con críticas de todo tipo, y cuando ha respondido sobre la pista a alguna, siempre ha tenido otra esperándole.

De muy poco sirvió en su etapa en Memphis el rookie del año, el llevar a una franquicia “maldita” a los primeros Playoffs, ser el máximo anotador en la historia Grizz o ser su primer representante en un All Star Game.

No llegó a convencer nunca.
“No es un ganador”, “Falla en los momentos clave, no es un jugador Clutch Time”, “No ha podido ganar ningún partido de post-season”…

Pese a ser el mejor jugador en la historia de los Memphis Grizzlies, salió por la puerta de atrás para recalar en Los Angeles Lakers en febrero de 2008.

Su llegada hizo que el  equipo púrpura y oro pasara de contendiente en el Oeste, a indiscutible favorito.

Tres finales y dos anillos tan solo le han servido para amainar y dulcificar las críticas (raramente baloncestísticas).

Un sensacional arranque de temporada, que lo situaban durante las primeras semanas de competición en la quiniela por el MVP, parecieron hacer desaparecer de manera definitiva esas sospechas sobre su persona.

Iluso.

Fue suficiente un (evidente) bajón en su rendimiento tras su 4ª presencia en el All Star Game, para que volvieran a surgir los fantasmas.

Dos voces “autorizadas” como las de Amaré Stoudemire y Kendrick Perkins volvían a acusar al mayor de los Gasol de “blando” (nada nuevo bajo el Sol).

Una mala primera ronda ante los Hornets (13.5 puntos y 6.8 rebotes con un 41.8% en tiros), hizo afilar los cuchillos a la espera de una posible debacle en rondas siguientes.

La humillante eliminación de los Lakers frente a Dallas con los 12.5 puntos y 9.3 rebotes (42.2%), han abierto la caja de los truenos.

Es incontestable que Pau Gasol ha naufragado escandalosamente frente al equipo texano, y que Dirk Nowitzki ha pasado por encima del español sin despeinarse.

Y el “16” debe cargar con su parte de culpa ya que en el equipo angelino, él es el segundo de a bordo y su responsabilidad es máxima.

Pero quizá se están precipitando los acontecimientos aprovechando la marejada y el calor del momento.

El primero en saltar a la palestra, antes del 4º y definitivo encuentro, fue Magic Johnson, criticando todo lo que fuera criticable, y apuntando el nombre de Kobe Bryant como el único que debería ser considerado intocable de cara a la próxima campaña.

Tras las palabras del que fuera (y es) icono del equipo púrpura y Oro, se han sucedido las lógicas voces en contra del rendimiento de Gasol.

Viviendo uno de sus peores momentos como profesional, el catalán se ha tenido que oír lindezas de todo tipo.

Prensa, webs especializadas, webs no especializadas, televisiones, radios, encuestas... todos han apuntado al español como el mayor responsable de la eliminación, sin guardarse ningún tipo de adjetivo que pudiera echar más gasolina al fuego.

Pau tiene culpa. Su parte de culpa. Ni más ni menos.

Y esa parte es mucha debido al estatus adquirido tras una década al más alto nivel y a un contrato de casi 18 millones de dólares en esta temporada y un total de 57 a cobrar en las tres próximas.

Pero… ¿es al mayor responsable de lo sucedido?
Eso ya es otro cantar.

Ahí hay mucho que analizar y seguramente nunca sabremos ni cómo ni cuándo se rompió ese vestuario y el feeling entre jugadores y técnico

Quizá haya que buscar ahí la razón principal del desastre.

Inmediatamente ha surgido el rumor de que su nombre podría estar en el mercado, para iniciar desde ahí la esperada reconstrucción de un equipo que, no lo olvidemos, sigue siendo el vigente campeón.

¿Es exagerado pensar en una revolución, en un equipo altamente competitivo y que afronta además un traumático cambio de entrenador?

¿Es Pau Gasol –el hombre que hizo encajar el puzzle que le ha dado a LA. dos anillos en tres finales- el jugador del que desprenderse para afrontar la reestructuración?

 

El nombre de Dwight Howard está encima de la mesa.

Rememorando lo sucedido con Shaquille O’Neal en el año 96, los angelinos parecen dispuestos a hacerse con el pívot estrella de los Orlando Magic, para que pueda ser la piedra donde fundamentar el siguiente proyecto.

Y no es descabellado pensar que algo así se pueda dar.
La próxima, será la última temporada con contrato en vigor de DH12 en Florida (18 millones).

En el verano de 2012, Howard puede salir al mercado ejerciendo la cláusula “Player Option” dejando de ganar 19 millones.

Por lo tanto, si el mejor center del momento decide que ha llegado el momento de cambiar de aires, y deja claro a la gerencia de su actual equipo su intención de ser libre al terminar el próximo curso, la posibilidad de verlo con el número 12 y de amarillo es plausible, y por supuesto con PG16 como moneda de cambio.

 

De momento, sería recomendable dejar que pasaran las semanas y que la temperatura bajara (curiosamente) con la llegada del verano.

Con la cabeza fría, el dueño y el GM de los Lakers se tendrán que plantear si es el momento de dar un giro de 180º y lavar la cara de arriba abajo del equipo, o si por el contrario consideran que con el relevo en el puesto de Head Coach es suficiente.

El más que seguro lock out hace que la situación sea  más compleja todavía y que quizá este tipo de decisiones haya que dejarlas para el próximo otoño.

Pero lo que está claro, es que Pau Gasol está en el ojo del huracán, y que todo lo hecho durante su carrera (especialmente en su etapa laker), no le ha servido para ganarse el respeto que toda súper estrella disfruta, y que a la primera que las cosas han venido mal dadas, no se ha tenido piedad con él, y las viejas y repetidas acusaciones (Gasoft), han vuelto a la más rabiosa actualidad.

Es el precio de la fama.

Un precio muchas veces, excesivamente cruel.




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