West
no tenía nada que demostrar cuando aceptó la oferta de los Grizzlies
y se hizo cargo del equipo. Ninguna motivación, salvo la de enfrentarse
al mayor reto de su carrera: levantar a un equipo perdedor. Y no desmontando
lo existente y volviendo a reconstruir; más difícil todavía: empleando
las mismas piezas que sus predecesores. Añadiendo tan sólo aquí y allá
un par de cambios sutiles, de engranajes necesarios, pero que habían
pasado desapercibidos tanto al público como a los expertos.
Recordemos
las palabras de West al tomar posesión de cargo: "Hay que aumentar
el talento de este equipo, a todos los niveles". Ésto no significa presentar
a un equipo mejor en la cancha. Más bien, podríamos entenderlo así:
"Hay que añadir más jugadores deseables, aumentar las posibilidades
de un intercambio y de encontrar a los engranajes que me faltan". Todos
sus movimientos han ido en esa dirección. Nula preocupación por la química
del equipo o por el reparto de minutos. Simplemente, ha obtenido lo
mejor que podía a cambio de futuras selecciones y jugadores acabados.
No se está construyendo un equipo, sólo apilando los ladrillos.
Antes de aceptar su titánica tarea, West estudió muy bien en qué pantanos
iba a poner pie. Sabía que los jugadores con los que iba a contar poseen
grandes talentos. Pero también graves defectos. En saber compensar los
unos y los otros se halla el quid de la cuestión.
Nadie ignora que Jason Williams es un base capaz de involucrar
a sus compañeros en el ataque, de romper las defensas e incluso de defender
aceptablemente. Sin embargo, no es un líder. Se ahoga con la responsabilidad
de ganar el partido en los últimos minutos. Si otro adoptara ese papel
todos saldrían beneficiados. Al contar con Williams como parte
fundamental del equipo, West ha buscado a su perfecto sustituto:
gran defensor, nada egoísta, sin el talento suficiente para hacerle
sombra, pero con una ética de trabajo que le obliga a esforzarse. Y
además, joven y con margen de mejora. ¿En qué posición deja esto a Brevin
Knight? Su contrato corto, edad y problemas de lesiones le dejan
fuera de los planes de West. Una lástima, porque su estilo de juego
siempre me ha parecido más adecuado que el de J-Will.
Dickerson es un escolta completo, capaz de anotar desde todos
lados y defender con intensidad. El problema es que no sabes cuándo
puedes contar con el auténtico Mike-D. Probablemente vuelva a
jugar al mismo nivel que antes de la lesión, pero la zona ha quedado
afectada y se perderá partidos todos los años por molestias relacionadas.
Al ser un jugador imposible de traspasar su futuro está inevitablemente
ligado a Memphis. Así que West ha buscado el remedio: un jugador
que haga prácticamente lo mismo que Dickerson, que mantenga la
misma actitud juegue los minutos que juegue: Giricek ¿Y Wesley
Person? Obviamente no es el futuro de la franquicia. Su elevada
nómina y escasa contribución (especialmente si Dickerson vuelve
a la rotación) le convierten en carne de traspaso.
A este 'backcourt' le falta todavía una pieza maestra. Un jugador que
pueda suplir a Dickerson cuando éste se lesione, y a Williams
cuando esté desquiciado. Alguien que asuma responsabilidades en los
momentos importantes. ¿Podría ser Penny Hardaway? Sus condiciones
físicas ya no le permiten ser el primer violín, pero sí aportar minutos
de calidad cuando más importa. Su versatilidad y experiencia serían
bien recibidas. Y un factor más a tener en cuenta: a estas alturas nadie
cree que Hardaway pueda ser componente de un equipo ganador.
De no ser por Gasol, Battier habría sido nombrado ROY
sin apenas dudas, apoyándose en su mayor experiencia y, por supuesto,
importancia en un conjunto castigadísimo por las lesiones. Este año
se están viendo más claramente las deficiencias en su juego. Pero también
sus innegables virtudes. Battier es el mejor defensor de perímetro
de Memphis. Su capacidad ofensiva es limitada, pero más que aceptable
mientras no deba bregar contra una defensa rival centrada en él. Es
decir, no valdría como primera opción del quinteto suplente, pero sí
como cuarta del quinteto titular. Su capacidad para jugar de escolta
si (cuando) Dickerson vuelva a lesionarse le hace todavía más
valioso. Su suplente debería aportar las mismas cosas (defensa, rebote,
canastas fáciles), pero con una vocación más interior. Como Owens
necesitará un tiempo para recuperarse se ha fichado a Batiste,
cuyo papel es similar.
Gasol o Gooden. Gooden o Gasol. ¿Quién de
ellos será el 4 titular de los Grizzlies de West? Ambos son excelentes
anotadores interiores. Gooden es mejor reboteador, más clásico.
Gasol es más versátil, mejor pasador. Uno de los dos deberá adaptarse
a una posición extraña o irse. Por el momento el que tiene todas las
papeletas es Pau. Swift tiene una única cualidad, pero
en grado tan extremo que le basta para hacerse un hueco en la liga.
Si es capaz de salir mantener la misma intensidad cada vez que sale
desde el banquillo puede convertirse en el sexto hombre que West busca.
Para complementar a un talento ofensivo como el de Gasol (o Gooden)
hace falta un pívot que haga el trabajo sucio y tape los huecos que
inevitablemente dejarán en defensa. Se creía que Wright podía
cumplir ese papel, pero lo cierto es que está más dotado como suplente.
Aunque destaque en el rebote es capaz de hacer un poco de todo, pero
sin tener la suficiente calidad como para construir el equipo alrededor
de él. Lo más probable es que sea traspasado para hacerse con un jugador
más apropiado, menos versátil pero mejor defensor. West ha optado
por traerse a dos pívots suplentes que cubren los dos extremos del espectro:
un anotador que se apoya en su técnica y altura, y un 'enforcer' que
llena el hueco dejado por Tony Massenburg.
Por supuesto, no es más que una teoría sin excesivo fundamento. Supongo
que cada cual tendrá la suya.