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[27/03/2011] Perfil
El mirlo blanco
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

Kevin Love es un jugador único en su especie. Algo que la NBA lleva décadas buscando.

Encontrarlo es casi una quimera, una utopía. Una rareza entre aves comunes.

En la NBA, donde el físico se impone año tras año, hay que frotarse los ojos para estar seguros de visualizar correctamente el nombre de quién copa la tabla de máximos reboteadores: Kevin Love, 15.40 rpp.

¿Qué tiene de rareza? Pues que desde la unión de la ABA y la NBA en 1976 sólo ha habido dos jugadores de raza blanca capaces de terminar una temporada como máximos reboteadores: Bill Walton en 1976/77 con 14.40  y Bill Laimbeer en 1985/86 con 13.10 capturas por encuentro.  Ambos lo consiguieron en franquicias ganadoras y con las que terminarían con el preciado anillo en sus dedos (Walton en 1976/77  y Laimbeer en 1988/89 y 1989/90).

Este dato supera –por el momento- la situación de nuestro hombre y de su franquicia, los Minnesota Timberwolves. Pero Love comparte similitudes con Walton y Laimbeer.

El ala-pívot de tercer año, procedente de UCLA (como el mítico padre de Luke Walton), está en un momento dulce de juego. Sus registros esta temporada asustan a los estadistas. La tarjeta de visita es impresionante: 20.3 puntos, 15.4 rebotes y 2.5 asistencias con un 47% en tiros de campo, un espectacular 42% en triples y un sensacional 85% en tiros libres.

¿Saben quién era el último jugador que promedió en una temporada más de 20 puntos y 15 rebotes? Moses Malone en la 1982/83 con 24.5 puntos y 15.3 rebotes.

Pero no es lo único que le ha igualado (o arrebatado) al legendario pívot. A modo de muescas en el cinturón, acumula estos logros hasta la fecha:


53 partidos consecutivos con dobles-dobles *
3 partidos con 30 puntos y 20 rebotes o más
7 partidos con 20 puntos y 20 rebotes o más
Y la guinda del pastel: 31 puntos y 31 rebotes  en la victoria de los Wolves contra los Knicks el pasado 12 de noviembre de 2010. **  


Kevin Love tiene un don para el baloncesto. Tildado de blando desde jovencito, vio como su elección en el draft de 2008 servía para enviarle a Minnesota en un gran traspaso a cambio de OJ Mayo -que recalaba en los Grizzlies-. Trabajó, trabajó y trabajó. Su premio fue ser incluido en el combinado USA del pasado Mundial de Turquía. En los escasos minutos que estuvo en pista terminó con medias de 5 puntos y 5 rebotes. Pero es algo más que un mero reboteador (como lo fue Dennis Rodman o Ben Wallace en su día).

En un equipo limitado de talento y veteranía, su trabajo sobresale pero es cuestionado, como si sólo tuviese mérito por estar en la franquicia que está. El azar le ha juntado en Minnesota con Kurt Rambis y Kevin McHale, dos ala-pívots de la década de los ochenta que destacaban por ser duros y bregadores. Rambis (defensa, rebote, ayudas) cubría las espaldas a Kareem Abdul-Jabbar y anotaba tras asistencias de Magic Johnson. McHale (ataque, juego de pies, poste bajo) era el complemento interior perfecto de Larry Bird. Ambos en franquicias ganadoras, las mejores de su época. Love puede aprender mucho de ellos, cada uno en su parcela.

Su tacto en las puntas de los dedos que le sirve tanto para rebañar todos los rechaces como para anotar desde los 6.75 m. Por el momento lleva 88 triples encestados. Esta facilidad para el triple lo comparte otro de los nombrados; Bill Laimbeer. Pero hay que decir que el bad boy empezó a destacar como “triplista” hacia el final de su carrera, y nunca con los guarismos de Kevin Love.

Love es un rompecabezas, una conjunción (aún en desarrollo) de lo mejor de Walton y Laimbeer -por lo menos no ha sacado su carácter agrio-, con pinceladas de Rambis y McHale. Rebote, pase, tiro, entrega, juego en el poste. Un prototipo de la tan anhelada figura de La Gran Esperanza Blanca.

Aún no es un jugador para construir un equipo a su lado, pero no descarto que el siguiente escalón que suba sea para formar parte de un equipo con aspiraciones. De momento le toca esperar, y más con la presumible llegada de Ricky Rubio a los Wolves, la madurez de Michael Beasley y la mejora de Wes Johnson y Anthony Randolph. En la temporada 2011/12, salvo cambio drástico, no aspiran a nada más que intentar arañar la 8º plaza del Oeste, cosa que sería un éxito rotundo.

De carácter afable y silencioso, con esa cara de yerno perfecto esconde dentro de sí un samurái. Los guerreros japoneses se distinguían por sus sigilosos pero letales ataques, por tener un control innato de su cuerpo y de sus facultades. La palabra samurái puede traducirse como “aquellos que sirven”. Define perfectamente a Kevin Love.

Su tio Mike Love y el resto de la banda Beach Boys compusieron en 1966 el single “Good Vibrations”. Eso es lo que me da a mí este chico, buenas vibraciones.

*La marca estaba en 51 dobles-dobles consecutivos en poder de Moses Malone desde la temporada 1978/79.
** Malone fue el último en conseguirlo en la temporada 1982/83 con un 34+32




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Ficha de Kevin Love Kevin Love