| Home > Artículos > Análisis > El draft no es una ciencia exacta. | ||||||||||||||
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En este artículo, pretendemos desvelar los entresijos de este sorteo, tan enigmático que todos los periodistas deportivos de USA intentan encontrar su secreto y acertar sus pronósticos, como aquel buscador de tesoros que va detrás del premio final. Pocos lo logran, vamos a comentar algunas de las claves de este proceso.
Todos los años llega este momento. El día 28 de Junio, una vez finiquitadas las finales de la NBA y después de que los mejores equipos nos deleiten con el mejor espectáculo, llega el momento de los más pobres; mi momento preferido. El momento de reajustar proyectos o el de empezar de cero ahora que está de moda esa palabra tan compleja de definir y de la que un servidor reniega: Reconstrucción. Amigos lectores, el Draft no es una ciencia exacta, por eso las webs que se dedican a hacer predicciones pocas veces aciertan, aunque esta ceremonia, que se celebra cada año en el Madison Square Garden de New York, tan devaluado en los últimos años por su equipo de baloncesto, da un toque de misticismo imprescindible en la liga. Es el momento de las apuestas, de conseguir un jugador más para apuntalar un equipo o una piedra angular para los próximos años, pero nadie puede prever qué pasa por las mentes de esos General Managers, caprichosos como ellos solos. La técnica mas vieja, la del palo y la zanahoria. Desde tiempos inmemoriables se conoce esta técnica y sigue siendo utilizada por los directivos. Juegan al despiste y como buena entidad deportiva que son, apuestan por uno de cara a la prensa y se guardan sus cartas. Ésa es una de las múltiples razones de que esto no sea algo predecible, y ahí está su grandeza. Como buen ejemplo de este método recordemos el año pasado al GM de los Golden St. Warriors, asegurando a los medios que el ex-alero de la universidad de Syracuse, Hakim Warrick (ahora en los Grizzlies) era su favorito de cara al Draft, y... zas! en el sorteo, Chris Mullin apostó por un tal Ike Diogu al que todos daban en una posición más baja. Estas sorpresas son las que hacen que el Draft sea tan interesante. Están, como no, los workouts y los campus pre-draft, muy importantes, sobre todo, para los jugadores de segunda fila y europeos, como nuestro Sergio Rodríguez, que pueden probarse y demostrar su valía buscando poder escalar, como aquél que asciende en un 8.000, la dura cuesta del Draft. Sin embargo, todos sabemos que siempre hay favoritos, jugadores que no necesitan de estos campus, los mejores de su promoción, y de los de este año hablaremos ahora. The Green Room En la Sala Verde, donde ya han acudido dos españoles en los últimos 5 años, se invita a estos "preferidos" del Draft. Algunos creen firmemente que un equipo les ha prometido un puesto de cara al sorteo y cancelan todos sus workouts; otros sin embargo han tenido que trabajar mucho para verse en una de éstas. Vamos a hablar en unas pocas líneas de los más importantes: Quince jugadores son, quince nombres de los que tan sólo uno no es un jugador que haya militado en la NCAA este año y viene desde el viejo continente, de uno de los clubes venerados del baloncesto internacional: la Bennetton de Treviso. Como recordamos al lector, los high schoolers ya no se pueden presentar cosa que los fans acérrimos de la NCAA agradecemos al Sr. Stern. Pero hablemos de este jugador, Andrea Bargnani, la perla italiana, a priori un prodigio de ésos que salen cada muchos años. Muchos rumores han envuelto su persona en las últimas semanas y, obviamente, es uno de los privilegiados, de los favoritos, de éstos que no tienen que ganarse el pan con el sudor de su frente (en esta etapa al menos) como diría un grande, el Sr. Andrés Montes. Algunos lo comparan con Dirk Nowitzki y los más puristas hablan sólo de que no tiene físico para esta liga tan dura. Una cosa está clara, talento le sobra, y tan sólo falta que un equipo apueste por él. Seguimos con otro de los jugadores más destacados centrándonos en el college ya, y no es otro que el ídolo del Estado de Washington, la "nueva esperanza blanca", el "asesino"... como quieran llamarlo: Adam Morrison. Un jugón de los pies a la cabeza, auna talento y liderazgo a partes iguales y lo que no tiene de físico lo compensa con una gran fuerza mental. Después de haberse retirado el año pasado del Draft, este año volvió a Gonzaga donde con más de 28 puntos y 6 rebotes por partido ha liderado a los Zags a una gran campaña. Las comparaciones con El Pájaro Verde siempre son odiosas pero Morrison está siendo de los que mejor parado ha salido en los últimos años. Otro hombre llamado a destacar en la NBA es el pívot de la universidad de Texas, LaMarcus Aldridge, que es nativo del mismo estado. Jugador elegante y de una presencia física impresionante en la zona, puede jugar de '4' y de '5' y se trata de un hombre de mucho futuro. En ataque brilla con luz propia aunque la no tan buena temporada de unos inexpertos Longhorns puede pesarle de cara al Draft. No obstante, si quieren apostar sobre seguro y no quemarse pensando en el día 28, éste es el hombre adecuado. Las malas lenguas apuntan a que su compatriota, nativo de Dallas (TX) también y estrella de los Toronto Raptors, Chris Bosh, le quiere a su lado en la pintura el proximo año. Razones no le faltan. Continuamos con uno de los innumerables proyectos de la Universidad de Connecticut para este Draft, que pese a lo que algunos comentan, es más profundo de lo que aparentemente parecía. Éste no es otro que Rudy Gay, un jugador con un techo muy alto (en realidad el que el quiera ponerse), del que dicen que falla en su mentalidad, en su carácter ganador; ya se sabe, su Universidad no pudo con el orgullo de los humildes (la sorprendente George Mason) en el Torneo Final y eso siempre pesa. Gay, cuyas condiciones físicas y técnicas son simplemente espectaculares, ha mostrado multitud de recursos y flashes de auténtica estrella pero falta que lo confirme. La planta la tiene. Un jugador que destaca entre los demás por su estilo de juego es el nativo de San Diego, Brandon Roy, jugador completo capaz de realizar múltiples labores dentro de una cancha de baloncesto. Este escolta completó su periplo universitario este año regresando a la universidad de Washington para tomar un papel de "primer espada" que no tenía años atrás, con jugadores como Nate Robinson (New York Knicks) en el equipo. Es comparado ya, con jugadores de la talla de Jalen Rose o Joe Johnson, estrellas de esta liga, por ser capaz de jugar en varias posiciones y, sobre todo, por saber crear juego para él y para sus compañeros. Se trata de un hombre con enormes fundamentos baloncestísticos, y un auténtico líder en la cancha, que ha mejorado su tiro a lo largo de los años. Sin lugar a dudas es el mejor escolta de esta promoción de 2006. Y no podíamos acabar sin hablar de uno de los jugadores más carismáticos de la NCAA: JJ Redick, el escolta, "raza blanca tirador" de la Universidad de Duke, al que el físico no le da para mucho pero exuda calidad. Se presenta este año al Draft tras liderar a su College con auténticas exhibiciones durante la temporada regular, en la que promedió algo más de 26 puntos por partido. Un cañonero para cualquier equipo que esperamos caiga en buenas manos, no vaya a ser que les llegue a los coach más "cerrados" de la liga. Para despedirme, les incito a ustedes a hacer sus cábalas. Esto no es una ciencia exacta, es un juego, y ahí está la gracia. Así que ya saben... hagan juego señores! Enlace: Todas las elecciones del Draft NBA |
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