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[04/04/2012] Opinión
Cuando la pasión no entiende de edad
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

Grant Hill y Steve Nash suman 77 años, y están a dos partidos de colocar a los Phoenix Suns en los playoffs. Puede que sea su última oportunidad.

Nunca es tarde para aprender cosas nuevas.

Nunca es tarde para intentar ser un poco mejor que ayer. Cuando has tocado fondo solo puedes subir, pero lo mejor es no saber dónde está el techo.

Muchos jugadores se retiran cuando están en lo más alto por miedo a que sea el baloncesto el que los retire y no al contrario.

Pero, ¿cómo sabemos que ya no podemos ser mejores? ¿Dónde está el listón? Para muchos veteranos ganar un anillo o jugar unas Finales es su tope, una buena excusa para irse 'antes de ser olvidados'.

Pero hay una pareja que no lo entiende así. Ellos se irán cuando no haya pasión, cuando levantarse cada mañana y salir a la pista sea un sacrificio y no un oficio, cuando ya no tengan fuerzas en las piernas o en el peor de los casos, cuando los médicos les certifiquen la baja deportiva. Ellos son el dúo fantástico de los Suns.

Steve Nash es un ejemplo a seguir, uno de esos jugadores que se deberían clonar para que nunca desaparecieran.

A sus 38 recién cumplidos, el base lidera la clasificación de asistencias. Algo inédito, ya que nadie con esa edad ha encabezado nunca ninguna estadística.


Si termina ganando, será la sexta vez que lo consigue, tres de ellas consecutivas.

Sus 12.7 puntos y 11.3 asistencias con un 53% en tiros de campo le convierten en el verdadero timón del equipo. Pero Nash es algo más que eso. Su alegría, su calidad humana, su exquisitez en la cancha, son intangibles que a veces no se aprecian como tales, pero que son tan necesarios como los mates, los tapones o las canastas desde mediocampo.


Su mecánica de tiro y su precisión están fuera de toda duda y deberían ser copiadas por una gran cantidad de jugadores. En 1.138 partidos promedia un 49.1% en tiros de campo, un 42.8% en triples y un excelente 90.3% en tiros libres. La
vieja escuela se cuela en el siglo XXI.

 

El dos veces MVP de la fase regular (2004/05 y 2005/06) posee el record que, humildemente, creo que es el más injusto de todos: es el único MVP que no ha disputado nunca unas Finales de la NBA.


Emular a John Stockton y jugar hasta los 41 años no parece una locura, y este tope se podría ver superado si finalmente sale al mercado este verano y se ficha por los Miami Heat, tal como apuntan varios rumores.

 

Sinceramente, se merece la opción de jugar unas Finales más que el 80% de jugadores en activo. Dan Majerle, asistente de Alvin Gentry en los Suns, respondía sobre la pregunta de por qué Nash está tan en forma: “Lo ves ahí, con casi 40 años, haciendo sesiones de 100 o 150 tiros mientras los jóvenes están sentados o haciendo estiramientos. Y les digo: “¿Y os preguntáis por qué él tiene dos MVP? Porque mientras estáis sentados, él está mejorando”. Es un ejemplo, un espejo para todos”. El canadiense dice que adora salir a competir con los mejores, que para él es una suerte poder enfrentarse a ellos, y que debe mantenerse en forma si quiere dar la talla.

Su alter ego en el equipo es Grant Hill.

El que fuese Rookie del Año en la 94/95 ha sufrido un calvario de lesiones, algunas tan serias que se ha planteado la retirada más de una vez. Pero su amor por el deporte, su devoción por el baloncesto y su profesionalidad se lo han impedido. Estrella de la NCAA con la camiseta de Duke, buque insignia de los Pistons de la era post Bad Boys, ha demostrado noche tras noche que es uno de los jugadores más elegantes de las últimas dos décadas.

Si sigue otro año más empezará la 2012/13 con 40 años cumplidos. Le llovían los elogios en la Motown, a pesar de
no poder llevar al equipo a grandes cotas.

Todo iba bien hasta que fichó por los Orlando Magic en la 2000/01. Fue llegar a Florida y su físico volverse cristalino. En sus dos primeras temporadas sólo jugó 18 de los 164 partidos de fase regular. Su tobillo no aguantaba y las operaciones, lejos de curarlo, lo debilitaban aún más. Tras pasar la 03/04 en blanco, regresó a las canchas con muestras de que el jugador de antaño aún tenía algo que enseñar.

Pero un nuevo problema, esta vez una hernia, le dejaba otra vez fuera de combate. Solo pudo jugar 21 partidos. Pero su fuerza de voluntad es algo incuestionable. Se planteó dos veces la retirada, harto de no poder jugar y con una gran
frustración.

Pero Grant no es de los que se rinden. A los 35 años decide cambiar de aires y de Conferencia y ficha por los Suns. Algo tiene el sol de Arizona que en las últimas 5 temporadas tan solo se ha perdido 14 partidos, promediando 12 puntos y 4.5
rebotes.

Quedan muy lejos sus años de más de 20 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias, pero eso es lo de menos. Para un jugador de 39 años, poder salir cada noche y jugar más de 25 minutos ya es un triunfo. Su finura en los desplazamientos con balón, el bote limpio, el primer paso rapidísimo y una gran inteligencia siguen siendo sus mejores virtudes.

En Phoenix se han encontrado dos jugadores de la Old School, de esa extirpe que ya no quedan. Guerreros curtidos en miles de batallas.

Ambos salen cada noche para que el Sol de los Suns no deje de brillar.

Y nosotros que se lo agradecemos.

 

 




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