Artículos

[20/06/2010] Actualidad
16 en Oro y púrpura
Por Albert Molinari @ultimatenba | @AlbertMolinari

Ha caído el decimosexto anillo para Los Angeles Lakers. Para mayor gozo, frente al eterno rival, en un séptimo partido en casa. Pero hay alguien que realmente está satisfecho consigo mismo. El ‘16’ de oro y púrpura.

Son las 05:58 de la madrugada, hora peninsular española, del 18 de junio de 2010. El confeti invade la cancha del Staples Center. David Stern, en primera fila con el trofeo Larry O’Brien. Kobe, detrás, al lado de Magic Johnson. Desde mi sofá busco una cara entre los campeones. Busco al que, para mí, es el verdadero MVP de las Finales: Pau Gasol.

Nadie discute que los números de Kobe Bryant no sean buenos. Ha sido decisivo en estas Finales. Pero, siendo lo más honesto e imparcial posible, ‘ET’ se lo ha puesto muy difícil. La serie de tiro de ‘La Mamba Negra’ (6/24) y sus pérdidas en momentos clave auguraban un mal final para los angelinos. Ahí aparecieron las enormes manos de Gasol. Ésas con las que toca el piano, ésas con las que acuna el balón en cada gancho, ésas con las que choca en cada tiempo muerto con el resto de compañeros. Ésas que iban para médico pero se ‘conformaron’ con ser una estrella del baloncesto.

Empieza el último cuarto. Gasol está serio. Muy serio. Lleva 4/13 en tiros de campo. Horroroso. Acumula un 51% en tiros de campo en las Finales. Hoy no llega al 33%. En el luminoso se refleja 53-57. Sabe que toca apretar los dientes y salir al paso. Pau acumula ‘tatuajes’ en los brazos a modo de superviviente. Pitan pocas faltas. Hay que aguantarse.

Algo ocurre en el cuerpo técnico de los Lakers. Balones a Pau. Empiezan a ver la luz al final del túnel. El catalán recibe más balones y los administra de forma magistral. Reverso delante de KG. Dentro. Otro balón interior. Lo saca fuera. Canasta de Artest en un 2+1. Asistencia de Pau. Empieza la remontada. Su 4ª asistencia es un triple letal de Fisher a falta de 6 minutos que empata a 64 el encuentro. Concentrado. Falta rematar.

Entre balones que le llegan y rebotes ofensivos (3 en el último cuarto), el ‘16’ de los Lakers se va tres veces a la línea de 4.60. Se sopla las manos igual que un pescador escandinavo. 5 de 6 eliminan el estigma de que Gasol se hunde en los tiros libres bajo presión. Esa presión se esfuma… cual humo de los puros del legendario Red Auerbach. Toca defender. Penetración a canasta de Pierce. Tapón de Gasol. “¡¡Vamos, vamos...!!” se anima. Como su amigo Rafa Nadal. Anotará otra canasta meritoria antes del momento clave. Un triple fallado por Kobe es salvado a modo de rebote ofensivo por el ‘16’ angelino, que aguanta (de todo y más) para sacar el balón y dársela al ‘24’ para que sentencie desde la línea de personal. Sólo quedan 25 segundos. 81-76 en el luminoso. Rondo aún encogerá un poco los corazones angelinos, pero poco más. Vujacic, serenidad y fiabilidad balcánica desde el tiro libre, cierra el círculo. Los Lakers ganan 83-79.

Busco a Pau Gasol Sáez en las imágenes de la televisión. Está llorando. Se abraza con Kobe, con Artest, con Fisher. Está fundido. Está exhausto. Pero está feliz. Muy feliz. En su mirada hay   alivio. Un alivio que ha tardado dos años en encontrar. Desde que los Celtics les ganaron en las Finales de 2008. Lo llevaba dentro, por  fin lo ha soltado. Mira arriba y espira. Buuuffff 

Pau Gasol, un ejemplo de superación y madurez. Durante su etapa en Memphis llevaba colgada la etiqueta de blando. Gasoft le llamaban algunos. Y en parte tenían razón. Le faltaba músculo para parar a los gigantes del baloncesto.

Pau Gasol y Kevin Garnett. Vidas paralelas. En su debut en la NBA, a PG16 se le ponía el mote ‘El KG blanco’. El santboiano reconocía que tenía posters del ‘21’ de los Wolves en su habitación y que había sido su referente. Era lógico. KG era una estrella a principios de la década. Pero el ya mítico ‘in your face’ de un imberbe ET a ‘The Big Ticket’ el 6 de diciembre de 2001 cambió las cosas. Ese día, Gasol se dio cuenta que Kevin Garnett ya no era su ídolo. Era de carne y hueso. Era su rival. Terminó con 22 puntos y 11 rebotes. Con derrota, sí, pero con un sabor de boca muy dulce. Empezaba una larga carrera para demostrarle algún día que PG16 seria mejor que KG21. Y el punto de inflexión acaeció el 1 de febrero de 2008.

El traspaso que llevó a Gasol a los Lakers lo cambiaba todo. Ahora podría tener aspiraciones al anillo. Primera frustración (y gusto reconocimiento) superada. Llegan a las Finales. 4-2 Celtics. Garnett supera a Gasol. Mal sabor de boca. Primeras críticas y vuelve la etiqueta de Gasoft. Tocaba poner más carne en el asador.

Empieza temporada 2008/2009. Rinde como se espera de él y encaja a la perfección en los esquemas de Phil Jackson. Otras Finales. Orlando Magic Vs Los Angeles Lakers. Le toca defender a Dwight Howard. Lo borda. Rebotea como nunca. Lakers gana 4-1 y se lleva su 15º anillo. Segunda frustración superada. Anillo conseguido. Pero quedaba lo más duro.

Debía corresponder con una buena temporada regular en el apartado reboteador y defensivo. Gasol se gusta y acepta el rol. Será el líder detrás del balón. Esta temporada, su tercera en el equipo angelino, se va hasta los 11 rebotes por partido. Su tope personal. Realiza unos playoffs tremendos y entra en las Finales. Otra vez Kevin Garnett. Otra vez Boston.

Sus medias son, sencillamente, espectaculares. Pero el ‘16’ tiene una virtud en este equipo. En el 6º y 7º partido es el líder en asistencias de los angelinos. Un ala-pívot de 2.15 distribuyendo el ataque. Como Chamberlain en 1972. Bases de más de siete pies. Jugadores superdotados.        

En el 6º reparte nueve asistencias, quedándose a una del triple-doble (desde que lo lograse Magic en 1991 ningún angelino lo ha conseguido). Sin comentarios. En el 7º, y si tenemos en cuenta que la serie de tiro de los Lakers es de 27/83 –un patético 32.5% global-, dar cuatro asistencias es como dar 12 en un partido normal de temporada regular. Otra vez demostrando su lucidez mental, su visión privilegiada.

Contaba Jorge Campos, un entrenador suyo de categorías inferiores, que Pau Gasol solía jugar de base con 1.81 y 13 años, contra rivales de 1.60. Se nota. Aprendió a botar bajo presión, soltar el balón y a ver a sus compañeros libres. Sus grandes manos. Esas manos que miman el balón. Sólo perdió uno en el último partido de la temporada. Sólo UNO. El balón quemaba y él lo quería. Y no lo perdió de vista. Se aseguró que entrara por el aro, bien por sus acciones o por sus derivaciones. Debía entrar.

Pau se ha sacado la espina. Ya ha superado a Kevin Garnett en unas Finales. Ya no tiene que demostrar nada. Ha defendido como un león. Sonríe como un alumno que saca matrícula de honor. Sonríe como un jugón.

El 16º título para los Lakers. Gasol llegó a L.A. hace dos años y medio y ha disputado tres Finales. Ahora luce dos anillos en sus enormes manos. Esas manos que lanzaron 16 tiros en el partido decisivo. 16 tiros del ‘16’ en oro y púrpura para el 16º título angelino. ¿Casualidad? Puede. A veces la vida nos reserva estas delicias. Le debía una a Pau Gasol. Y se lo ha cobrado de la mejor forma.




Jugadores Artículo
Ficha de Pau Gasol Pau Gasol